28 de julio de 2015

Paranoia

Si te miran,
te juzgan.
Si sonríen,
de ti se ríen.
A tu espalda
todos se miran
(y te miran).
Que engañan,
creen.
Que no te juzgan,
pretenden.
Mentira. ¡Lo sé!
Y yo,
si mi sangre
no tuviera,
y la ajena
poseyera,
me señalaría.
También
mi cuerpo
acusaría.


23 de julio de 2015

O

¿Por qué nos gustan tanto las reuniones presenciales de trabajo? ¿Nos gustan o nos acostumbramos? ¿O nos resignamos? ¿Son efectivas? ¿Se aprovecha bien ese tiempo? ¿Se trabaja realmente?

19 de junio de 2015

Sinus


No es sino callar.
No es sino la boca hallar.
Su curso sellar,
su entonación ametrallar.
Ilusión y desgracia
o primera falacia,
de la sombra de la vida.
Dolor en abundancia,
cadenas de las circunstancias,
manos siempre partidas.
¡Toda vida profunda herida!
Toda alegría se nos va
y el lamento llega enseguida.
¿Acaso la sangre ya no nos da?
Pasión vacía y cabeza hundida
lo que ha sido, es, será y será...
Somos mentira,
armas de violencia,
puños llenos de ira.
En todos la insolente indolencia.
En todos la indolente insolencia.
No es sino callar.
El corazón hallar.
Sus venas sellar.
Su destino ametrallar.

31 de mayo de 2015

Una partida


El tiempo, todo el tiempo.
Las sombras, las distancias.
Se balancea el cuerpo.
Se caen las manos.
Se cansan,
lloran todos los muertos.
¿Cuánto acaso queda?
¿Cuándo nos seremos?
Todos los días: los ritos.
Unas noches: tu espalda.
(Respiro un aire)
(Respiro el agua)
Caminas y tambaleas.
Yo tambaleo y tirito,
me emudezco (en tu vacío)
en que tenerte es un mito
me hundo: yo, alma y navío.
¡Cuando te vas, te quedas!
Cuando te quedas, no te vas.
Te llevo conmigo.
Vacío sin temor ni olvido.
Siempre estás.


13 de mayo de 2015

*

"Nuestra vida es totalmente diferente a la de los demás". Frase de los médicos, de los militares, de los diplomáticos, de los políticos, de, de, de...y va uno a ver y...

24 de abril de 2015

+

¿No son las protestas y manifestaciones sociales de los riquillos muy similares a las declaraciones de las reinas de belleza sobre la belleza interior? También habrán, quizás, las reinas de belleza riquillas que hagan manifestaciones de orden social. (Sobre la belleza interior).

23 de abril de 2015

513240


Se van, se acumulan,
se llenan de vacío.
Los años flotan, desvanecen.
Recuerdos que son pinturas.
¡Memorias que son acuerdos!
¿Qué es mirar hacia atrás?
Nos conducen los ríos,
nos llevamos el agua.
Atrapados a veces.
A veces sumergidos...
Cuando avanzamos
olvidamos.
Cuando avanzamos
nos olvidan.
Al principio
llenos de futuro.
Al final
carentes de pasado.
Somos muertos.
Nos morimos
por siempre vivos.



9 de abril de 2015

¡Carajo!


Todo con trabajo.
Rezan.
Todo desde abajo.
Pregonan.
Pan, cebolla y ajo.
Andando en andrajos.
Recibiendo escupitajos.
(Para el que es bien alto,
yo, mi yo, acá bien bajo)
Acumulando deudas
y persiguiendo fajos.
¿Dónde el éxito, ¡dónde, dónde!
dónde el vergajo? ¡...!
¡Contigo! Felicidad cual atajo.
Contigo no importan los duelos
ni las patadas ni los altibajos.
Contigo al universo todo
en mi bolsillo todo
yo no perdono y yo no rebajo.
El tiempo todo
en tu bolsillo todo
si empezamos incluso
cual perdido recluso
desde abajo.
Que sí, que sí. ¡Carajo!

~

He vuelto a llevar mi almuerzo empacado del restaurante a mi casa. Por tercera vez me han preguntado: "Ud que trabaja en domicilios, ¿sabe en dónde queda esta dirección?" Y por tercera vez lo he sabido.

6 de abril de 2015

?

¿Desde qué dirección viene la vos de ti mismo? 
¿Detrás de ti, caso enfrente, ese otro que te habla y que tú mismo eres? 
¿Dónde estás en el terreno cerrado de tu cuerpo?

1 de abril de 2015

ow87

Caemos en la triste dignidad del barroco: 
en la nostalgia, en el dolor 
y hasta en el discurso. 
Andarse así de muy, muy 
y, finalmente, 
no ser ni tan, tan.

23 de marzo de 2015

Ciam

Los de la ciudad al campo. 
Los del campo a la ciudad. 
Al final el campo tendrá centros comerciales 
y carreteras 
y sembraremos cebolla y papa 
en los vacíos basureros 
de los andenes.

20 de marzo de 2015

Tu sangre


¿Qué es el dolor ajeno?
Sombras que negamos.
¡Manchas que olvidamos!
Los zapatos del otro
y no sus pies heridos.
La casa del otro
y no su frío nocturno.
El mundo externo
que se diluye
cuando el grito nos hunde
en lo que creímos eterno.
El mundo que calla
que los ojos cierra
ante la herida que aqueja
de rodillas la carne propia
que sufre y yerra.
La ilusión mayor
es el recuerdo.
Engaño, mentira.
Manifiesta estafa.
¡El espejo mayor
es el olvido!






12 de marzo de 2015

Noctante


Lo propio, tan eterno.
Lo ajeno, tan fugaz.
Un abismo: el mundo entero.
¡Un parpadeo: la paz!
Adentro todo duele.
Adentro todo llora.
¡A todos les llega la hora!
A todos les llega sin mora
el silencio que suele
ser el último,
ser el íntimo,
ser el ínfimo.
Todos  mueren,
y sus próximos, ya o mañana,
desaparecen.
Enteros los mundos,
de historia moribundos,
se desvanecen.
El dolor sólo se calma
reconociendo la finitud del alma.
El dolor sólo se apaga
hundiendo con fuerza la daga.
El dolor te grita con clamor:
¡no al ardor, no a la llama, no al amor!




10 de marzo de 2015

lija8

¿Se trasciende acaso 
sólo por aquello que se hizo 
y no por eso que se fue? 
Somos -trascendentes- 
sólo lo valioso que hacemos. 
Poco somos, casi nada.

6 de marzo de 2015

Ced

Sobre todo uno no es lo que es 
cuando está con otros. 
Y como casi siempre se está con otros: 
uno casi todo el tiempo no es 
lo que uno es.

4 de marzo de 2015

1016


La persecución,
un monstruo etéreo que supervisa
-entre mares y tierras-
Vigila, tasa, señala, juzga.
Sombra tenebrosa tras mi espalda,
espada invisible que rechina
(Sobre mi hombro)
(Sobre mi cuello)
El filo apuntando, el grito aguardando,
el reclamo en esa lengua.
Culpable, escupe.
Culpable de un amor que yerra.
Pero
Condena es no saberse muerto
Cárcel: ser ya, ser yo, no saber no ser.
Y
Ella no duerme.
Apunta y espera,
ella apunta y sentada espera.

20 de febrero de 2015

Previo


En la distancia el mar parece en calma.
En la distancia sólo hay rumores.
Ahí los ojos lloran sólo temores:
abstracciones o decisiones
(que nunca son, que nunca van).
Tiemblan las tierras propias
cuando se está lejos.
Cuando se está lejos
las tormentas parecen rotas.
Son nuestras visiones todo drama.
Son nuestras pasiones toda condena.
Lejos el horizonte no mata esta pena
ni lo ya venidero ahuyenta esta llama...


18 de febrero de 2015

°

¿En qué momento se llegó a la conclusión que los semáforos son sólo para carros, motos y peatones pero no para bicicletas?

7 de febrero de 2015

Non discrete


Cuan complejo conocerte.
Al hacerlo, me exploro.
Cuan difícil abarcarte.
Al hacerlo, me excavo.
Las distancias,
los silencios.
Llamadas cortas,
llamadas sin respuesta.
Soplar el olvido
que podríamos ser.
Yo no te olvido. (Pero)
Mis silencios son mis esperas.
Mi ausencia es mi trabajo.
Persigo a la vida,
te persigo
con vida (sin ella).
Cuan complejo este miedo.
Me hundo, me ahogo.
Cuan compleja la espera.
Se oxidan mis ojos.
Se deshidratan mis campos.
Mi boca se cierra y se cose.
Cuan oscuro el futuro.
(Sin ti)

31 de enero de 2015

32


Los años son hoy 32.
Y tengo sólo mi propia voz.
Celebración que llega con miedo.
(Soy cuerpo perdido en este enredo)
Fiesta de lágrimas con angustia.
Dolor, paranoia, angustia, angustia...
¿Sin tiempo ya para la gloria?
Arrastro entonces la trayectoria
y pesa, como el iridio, mi memoria.
Los años son hoy 32.
¡Pienso en mí y te pienso a vos!
Abismo que parece más cercano.
Camino filoso que es en vano...
Abismo que se acerca paso a paso.
Es que eterno es el susto del fracaso
e infinito el pánico al ocaso.
Todo pareció ser, todo parecía...
Pero hoy...
Todo se arrastra. Todo se empuja.
¡Se cierran heridas con hilo y aguja!
Somos, soy...
Potencial muerte: de un disparo.
Quiebra venidera: el desamparo.
Visión borrosa de horizonte raro.
Los años son hoy 32.
Respiro a medias (entre tragedias)
y me acosa la tos.

22 de enero de 2015

Crío


No respiro, no hablo, no vivo.
Trabajo. Me empujo. Me afano.
No respiro, no hablo, no sonrío.
Agotado el cuerpo.
Cercenado el deseo.
Mutilado el futuro.
No respiro, no hablo, no escribo.
Canto de tu voz.
Muerto de tu cuerda.
Cuelgo mi cuello
en la presencia de tu ausencia.
No respiro, no hablo, no sonrío.
Muerdo mi yo-ya muerto.
Nada ya, todo antes y muerto.
Respiro y no respiro.
No te miro, no me sonrío.
No respiro, no hablo, no vivo.

16 de enero de 2015

Paso con chaso.


¿Qué es eso aquello que gusta? ¿Qué eso aquello que conmueve?
El alma a un algo aveces se mueve. A él se dirige y se sumerge.
Hay una fijación que nace y hay un punto universal clavado.
Una conexión de pares, un enlace de equilibrio y conveniencia.
Hundido en la dicha de su ejecución,
menos se rehace a sí mismo entre más se hace.
Las gotas entonces se agotan y lo absracto resulta incluso escaso.
Nos ata su final lento y doloroso.
La vela al fin de la cera acata.
Ansioso el cuerpo se amarra al laso.

14 de enero de 2015

92274

El mundo parece que se acaba
todos los días.
La vida parece que se inicia
todos los días.
La desgracia amanece.
La lágrima no se acuesta.
Todos los días
mi cuello cuelga.
Mi sangre inunda.
El sifón de la dicha.

11 de enero de 2015

Alcoholismo

Un-otro abismo.
El mismo...
Un-otro grito.
Los ojos fritos.
Las manos al fuego.
Otro va: y me pego.
Muerta la lengua.
Sudor,
no pudor.
Sudor sin tregua.
Con mi yo ya ciego.
El Ciego de mi ego.
Con el drama diario.
Y hasta el sudario.
El yo-ya fatalismo.
Un-otro abismo.
El mismo...

18 de diciembre de 2014

Memorable

Las noches todas llegan.
Las luces todas se apagan.
Llega un sólo instante,
único válido: el último.
Las fiestas memorables,
al olvido van,
los funerales
de algún memorable,
al horizonte infinito van.
La felicidad no puede ser
lo que se busca.
El dolor no puede ser
refugio único de lo íntimo.
La paz, no. La gloria, no.
Sólo la nada queda.
Sola la Nada queda.
Permanece el vacío.
Menos que la nada,
somos.
Pues a ella volvemos.
Pues ella somos.
Llenos de todo,
de nosotros vacíos.

15 de diciembre de 2014

Sustrato

Sonreír es sólo a ratos.
Es poco lo fabuloso
y es poco lo grato.
Pues casi todo afuera
no es sino un maltrato.
Que no firmamos,
que al existir sellamos.
La letra era pequeña
en ese trato,
la cláusula era menuda
en ese contrato.
(Que yo no firmé)
Las lágrimas
como las risas
como la muerte
no tienen estrato.
(Es lo único barato)
El sufrir...
Sonreír es sólo a ratos.
Pues somos de la vida
una herramienta:
¡un aparato!
La vida nos vive 
a su antojo,
bajo su forma y trato.
¿No somos sobre todo
nuestros retratos?
Sonreír es para aveces,
Sonreír es sólo a ratos.

7 de diciembre de 2014

Gentío

La multitud sólo esconde pesares múltiples.
Mareas negras, inundadas pesadillas.
La sangre sale de todas las bocas,
la desgracia es pura y universal.
Pues quien no llora no existe
y quien es feliz: no es.
El dolor está en los otros.
El cuchillo en mí.

30 de noviembre de 2014

Lo que dura endura

¿Por qué dura tanto la vida?
Si todo perece, que se vaya ya.
Si todo se acaba, que se hunda ya.
Es conocida la final salida.
Prevista está la final partida.
¿Cuándo se ahogará?
¿Cuándo llegará?
Que llegue ya.
A este cuerpo y los que olvido.
Al hecho de haberme conocido.
Borrarme de la ecuación universal.
Ser un soplido que se va.
Ser el cuerpo a rastras
de la tormeta colosal.
Aguarda un silencio infinito.
Un oscurísimo eterno.
(Lo que no soy sí es eterno)
Pero lloro todo infinito...
¿Cuándo llegará?
Que llegue pronto. Hoy.
Que llegue ya.



27 de noviembre de 2014

Esperan aguardan algunas

Nos esperan sí las sombras.
Nos aguardan sí las tormentas.
Las calles frías.
Las paredes húmedas.
Algunas
noches sin sueño.
Algunas
mañanas sin auxilio.
La vela que se apaga.
El agua que no corre.
El hambre, quizás.
La sed, quizás.
La oscuridad que ya es.
Me esperas tú.
Y yo aguardo por ti.



16 de noviembre de 2014

Tiempos

años 14.000.000.000
          3.800.000.000
                 4.000.000
                    250.000
                      10.000
                                              1.000
                                                 522
                                                 194
                                                   45
                                                   31 Yo
                                                     4

11 de noviembre de 2014

Rama

Sienta bien el agua fría.
Llega apenas la cachetada.
Puñal que nadie espera.
Disparo que nadie llama.

Parece hora de la brujería.
Parece la fortuna atada.
Es la hora de la balacera.
La era-eterna del drama.

Jodidos, en eterna cacería.
Recibiendo golpe y patada.
Ahogados  en la pecera.
Perdidos en el crucigrama

Aveces, claro, hay alegrías.
Y lo malo resulta tontada.
Lo vemos cual zoncera.
Avivando así nuestra llama.

Pues si falla la puntería.
O se emborracha el hada.
A poner mecha en cera.
O reiniciar el programa.

Mientras tanto, la pijama
Mientras tanto, buscar cama.
(Previo: encender la rama)

10 de noviembre de 2014

Laralá

Mirando lo oscuro,
la noche que se agota,
el domingo que se va.
El lunes es duro,
la cuenta está rota
y el dinero que no da.
Hay que pasar el apuro,
hay que pagar la cuota,
debe ser hoy mismo, ya.
El mundo es inseguro.
Parece no haber futuro
y nos vamos gota a gota,
sin son, fuera de la nota
¡La vida: eterno muro!
El cuerpo: eterno impuro
Somos siempre ni fu ni fa.
¡Qué va!


2 de noviembre de 2014

Lo que llegará

La noche que le llega al amanecer.
La caída que le llega al agua.
Ir con el ritmo del asunto, dicen.
Vibrar con vibración fundamental, dicen.
Yo digo.
Entender que la palpitación primera
es la última.
Que el primer baile es una condena.
Que el primer latido carga su final.
Las sonrisas finalmente se apagan.
Las alegrías todas se desvanecen.
La nada llega a ese ser
al que la nada debe su nombre.
La noche que le llega al atardecer.
Las sombras que al último fin alumbran.
No hay ojo que no se cierre,
no hay boca que no quede en sed infinita.
Sin el suspiro de no ser.
Lo que sea que nos espera
al menos nos espera.
Pues lo que ya es
nos retira, nos empuja y nos asfixia.
Lo que sea que nos espera,
de hecho, no da espera.
Se comen los días
las comedias de cada día.

1 de noviembre de 2014

El lugar natural de la trucha.

Mi determinación es sobrenatural.
Las armas que haya a lugar,
cualquiera que sea la lucha.
Mi paciencia es la de un mural.

Sé que la batalla nos llega en plural
y que  nunca nadie se ha de fugar.
Sé que ese humano que me escucha
sabe que la vida no es coyuntural.

La desesperanza, claro, es mucha
y parece que ni de niños es ya jugar.
El amanecer es un lamento gutural
pues sabemos que la herida es cucha.

Eso creo saber.
Eso es lo que ha de haber.
Y todo lo que ha de caber.
¡Joder!
¡Poder!

Mi camino es este preciso lugar.
Mi camino no se me va a arrugar.
¡Cada vida es infinita y escultural!
¡Cada vida es mística y sobrenatural!







23 de octubre de 2014

Rotundo

¿Cuál es el peor dolor del mundo?
¿La ausencia, la culpa, la enfermedad?
En la vida se anda siempre moribundo.
Se sea niño, viejo o de cualquier edad.
¿Qué es eso invisible y nauseabundo?
Ese grito de sangre  y carne en gravedad.
Nuestro océano: ¡finito pero profundo!
Nuestro grito sin voz y en soledad.
El peor dolor de al menos este mundo,
es quizás la autoinfligida impiedad.
O el disparo que llega de la falsedad.
Pues todo llega y se va en un segundo...
No existe del existir la propiedad.
Cada fin se acerca feroz, fiel, rotundo.

18 de octubre de 2014

En vigilancia

Mire, nos queda sólo la perseverancia.
El Humano sólo es perseverancia
pues en ello se encuentra su lactancia
y por eso siempre está en eterna infancia.
Vulnerable y en la chistosa repugunancia,
sin embargo, es sólo pinche arrogancia.
Pretensión y actitud de dizque militancia.
¡He ahí el alimento de toda intolerancia!
De esa muy-mortal y dramática intolerancia.
Pregunta usted: ¿y de esto cuál es la importancia?
Le digo: de esto, de hecho, la importancia
es que en el acto de la perseverancia,
en la, ojalá, tangible y espiritual vagancia,
el cuerpo esté libre para luchar, en rimbombancia,
reescribiendo cada paso como en la quiromancia.
Ahí libre donde pueda percibir todas las fragancias
y no caiga menso en la burda vida y su redundancia.
¡Pero ya ve! Cae en completa flagrancia.
Y ya caído sólo le queda la perseverancia.
Sobrevivir y construir para sí una ambulancia.
Sobrevivir y construir para sí alguna prestancia.
Sí, la perseverancia...

De la vida, si lo ve, esas son las circunstancias.
Y ud va y ve y hay tanta abundancia...
Unos pocos con esa abundancia...
Muchos pobres y en petulancia.
¡En petulancia! ¡Qué tristeza! ¡Qué ignorancia!

Al final todo está en la irrelevancia.
En la nada y la sangre y su sustancia.
Hay que existir, sí, cual extravagancia
y crear de la vida propia la Resonancia.
Seguir y empujar y ser dura constancia.
Y un día morir, ajá, pero con elegancia.
Sólo nos queda el filo de la perseverancia...

6 de octubre de 2014

Sin sueldo

Cada aliento es una patada en guerra,
todo paso es con sudor y martirio.
Y uno que al dinero se aferra,
como un loco enfermo en delirio
cual cachorro hambriento a la perra,
no hace sino prender cirio tras cirio,
para no comer del plato más tierra.

El dinero llega ya y luego vuela
con la duración minuta de un suspiro.
Quien va al cajero y hace el retiro,
ignora que su bolsillo todo lo cuela.

¡Ay del zapato la rota suela!
¡Ay de la tarjeta el sobregiro!

Soy yo quien comprando yerra.
Soy yo quien comprando,
al son del capitalismo y su mando,
al son de ponerse en ese bando,
monta a pedazos la cajuela,
pone el cerrojo a la escuela
y enterito cojeando se entierra.

La deuda a la esperanza destierra.
Vida triste, vida pobre, vida perra.

23 de septiembre de 2014

Sé que se

Se reconfiguran los vientos si es necesario.
Se arrancan las galaxias si hace falta.
Se apagan las luces del mundo en un aplauso.
Se hunden las armas todas en la arena de un vaso,
las guerras del pasado en apenas una lágrima,
las sombras que ya son en una mañana de jueves.
Recreo el universo una vez y todas las veces
por esta vez contigo,
por el tiempo que nos espera,
por la vida eterna que somos.
Y
déjame dormir todas tus pesadillas.
Y
también
déjame alumbrar todos tus sueños.


16 de septiembre de 2014

Postura

A lo lejos se escucha una serenata
de un bandido, gordo y en cabalgata,
de un político que miente en perorata.

Las formas del poder siempre en pieles oscuras.
Las frutas del poder siempre de envenenada frescura.
¿No hay acaso gobierno para los del hambre?
¿No hay acaso hospital para corazones en calambre?

Las gigantes mansiones a puerta cerrada
mientras la miseria se bebe a cucharadas.
Se regocijan de saberse únicos camaradas,
brindan, se dan las gracias y se dicen
"con gusto, como debe ser, de nada".

La serenata sin embargo no canta
una desgracia que aun a los muertos espanta:
Hay gritos de moribundo entre las latas,
hay hombres caídos entre las ratas.
El silencio la protesta ahuyenta,
la libertad a balazos se revienta.

Sentado está el poder que a todos mata.

Bocas de mentiras puras.
Bocas como canecas de basura.
¡A lo lejos alguien canta su candidatura!
Y afila el cuchillo
tocándose el lleno bolsillo
mientras alista la dentadura.


6 de septiembre de 2014

Garganta

Espacios de existencia que cada quien tiene.
Discursos de presencia que cada quien da.
Experiencia que no aplica
al desesperado rostro que suplica
en un consejo que nunca va...
Un perro encerrado en su propia soga.
Un hombre ahogado con su propia lengua
en iglesia o en mezquita
y hasta en sinagoga.
Vestido, tacón, corbata o toga
celebrando mañana, quien quita,
lo que hoy ya nadie logra.
Un caballo que no empuja,
ni acaso una burbuja.
ni acaso su yegua,
Voces sin espejo, rostro, ni lengua
Batallas perdidas de peleas sin tregua.
Juegos de cartas que nadie juega.
Espacios de existencia que cada quien tiene.
Espacios de duda que cada quien pierde.
Espacios de vida que cada quien da.

30 de agosto de 2014

Adrede

Mi vida aveces me excede.
Mi sombra la carne oculta.
Y me voy yendo adrede
a pagar con sangre la multa
de ser ciudad  y cemento,
de llevar a rastras el peso
de la multitud y su excremento,
de las ratas y los sabuesos.
Somos casas de rotas ventanas
sin visiones de horizonte verde,
nos han cortado a gritos la lana,
se ha roto la vieja porcelana,
y la boca hambrienta ya no muerde.
La vida todo cuerpo muerto excede.
Mientras sigue el filo de la muerte
pues siempre todo está primero inerte.






27 de agosto de 2014

,

Esto de subir de repente al bus gritando ¡Esto es un atraco! para empezar el rap, captó no sólo toda mi atención sino que detuvo mi circulación por un segundo.

22 de agosto de 2014

Pese

Parece indicado que las sobras sobren.
Que la carne podrida esté en todos los platos vacíos entre gusanos
y yerbas viejas agotadas de tanto esperar que las fumasen.
Parece lo correcto agotar hasta las lágrimas
y patear las sonrisas con cada orín de cada humano
en un festín final de sangre y río y sombra y llanto.
Parece que nada aparece frente a las ventanas rotas
ni con las putas cansadas ni en los disfraces de corbata,
quizás en la sopa vomitada en el almuerzo de trabajo.
Ni hoy ni el Domingo.
No en los feriados de soledad y sin agua,
ni tampoco en los Lunes fríos de lluvia en el bus que no avanza.
Mucho menos en la axila con chucha del de al lado.
Parece que todo perece
pero sobre todo parece que no quiere morir ya.

24 de julio de 2014

Palíndro-meado

Son pero no existen. No hay ojo.
Por tanto tampoco el antojo.
Pues el que mira es quien ata el cerrojo.
Y lo hace para sí, fuera de sí. Hasta de su enojo.
Y sin embargo, es un ojo con anteojos.
Nada realmente ve o, mejor, lo que ve lo hace siempre de reojo.
De manera tal, que también va cojo.
Poniendo sus proyectos todos en aparente remojo.
Porque el río del tiempo agarra a cada todo débil de raíz, flojo.
Y se lo lleva, como a toda felicidad y como a cada uno de los abrojos.
Dígame si no. ¡Ojo pues! Póngale el ojo.


12 de julio de 2014

Invivible

Todo lo que se atasca.
La semilla envenenada que la boca masca.
Todo eso que lento atravieza la garganta.
Un animal muerto, un río sucio como sucia la muerta planta.
Todo ese miedo y esa desdicha que sólo el silencio propio escucha.
Poca la luz, poca el agua, mientras que la desdicha es siempre mucha.
¿Nos queda acaso sólo la ficción de la sonrisa?
¿La espera remota de un fin que viene sin prisa?
Nada hay en el silbido de la brisa.
Nadie hay en la certeza de la casa.
Supura entre tanto sangre invisible.
Y se apaga la única brasa.
Todo es finalmente imposible.
El Todo se hace trizas.
Porque la Nada todo lo pisa.



28 de junio de 2014

Tras la confinanza

Cuando uno materializa las ideas, por sobre todas las cosas deja de tener poder absoluto sobre ellas. Las circunstancias se vuelven entonces las enemigas máximas. Contra quienes luchamos para controlar las ideas que un día fueron nuestras. Y sin embargo, solamente es en las ideas materializadas en donde construimos eso aquello que llamamos vida y pasa eso aquello que hace que podamos pensar que algo somos y pensarnos-conciencia.

22 de junio de 2014

No de tres

Rehacer los colores, recuadrar los ladrillos. Amontonar de nuevo y notar que esa casa propia, era de hecho una ajena. Que la cama sigue vacía y que sólo un cuerpo cierto y verídico abunda. La lucha es la misma, la lucha es con nuevas armas. He de vigilar la entrada y he de resguardar tu partida.

10 de junio de 2014

Discurso de los dolores

Sigue, pasa, se da. La sombra nos persigue. Te persigue. Te mira con los ojos abiertos. Y parece que te quiere comer. Pero no quiere. Sólo está atada sin así quererlo. La luz nos huye. Pero es hacia a ella a quien siempre nos dirijimos. Quizás porque la vida es sobre todo un discurso de los dolores. Aveces, las menos de las veces, se es alguna vez feliz.

29 de mayo de 2014

¿De cuándo?

Las lágrimas que se atascan. Las sonrisas débiles. Las miradas al piso. El cemento frío, la baldosa fría. Y entre esas sombras, entre esa niebla nocturna sin luna: hay un respiro. Universos flotantes que dicen que todo puede ser. Que hay un yo allá, más allá de mí, que soy yo y se hace y se construye nadando en un fluido tibio que sólo aguarda descanso y placer. Existe. Es aquello que creo que existe. Sólo existo, mientras en mí crea. Y mientras crea en el fondo de este abismo que es contexto, entorno, circunstancia toda de todos. De todo aquél que tiene ojos para mirarse a sí mismo.

4 de mayo de 2014

La casa

Cualquier casa. Cualquier cuarto, la sala que sea, el baño que toque, ¿la cocina pequeña? ¿La puerta suena? Hay ruido o hace frío. La que caiga. La casa no es un sitio, es un hecho. Es esa piel tersa, es esa piel de arrugas, el pelo blanco y el liso negro. La sonrisa de quien aprende, los ojos de quien ya ha aprendido. La mesa pequeña, el óvalo grande, con los cuerpos de sus circunstancias, con los trapos de estas circunstancias. Si alguien ha de entender, que lo entiendan ellos que yo puedo dejar la vida irse en intentar aprender y vivir así lleno de todo y con todos hasta el aliento final: lleno de mí.

17 de abril de 2014

G



La soledad que se avecina será de más de cien años.
Su cuerpo, que se deshace, se rehace impreso.
No importa la entropía.
Queda el olvido en la infinita memoria.
Ese universo allá de chocolate volador.
Entre puertas e iglesias. Guerras y cartas.
Y yo, y yo...
Yo he de pagar de algún modo.
Que todo debo.
Nada tengo, y no me soy.
Empezó así, un día de niño.
Con un ahogado entre medusas, con un hombre corpulento.
Un hermoso.
Siguió inagotable: inabarcable.
Medicina ininteligible de infancia, remedios bellos de silencio.
Remedia, remanga, La Bella.
He de flotar, quizás, entre sábanas colgadas.
Despejando el tiempo atascado con la luz de mañana.
Ya veremos.
Esas letras tuyas ya veremos.

12 de abril de 2014

Disyuntiva


Por un lado las cortinas se abren y el polvo se sacude. Entra el aire fresco de la mañana o el viento tibio de mitad de tarde. Se ve la pradera, el mar en calma o la montañana alta y brillante. Se acomodan las repisas con nuevas flores y el libro lleno de moho afila sus hojas, blanquea sus páginas y renueva su índice. La cama se hace nuevamente. Las sábanas sin arrugas esperan la cabeza de un sueño húmedo feliz, de un sueño espacial, de una fiesta con viejos amigos. Las cosas se acomodan solas con el universo mirando y embriagado del presente que aminora la entropía y acaricia las futuras estrellas y las charlas a carcajadas de cerveza o vino y parqués o sólo las piernas reclinadas que indican un amor venidero, un amor de hoy, una familia que se ama, una pareja amándose, unos amigos en el amor de la lucha y la compañía.

Por otro lado, más frío que cobijas disponibles, más calor que agua cercana, más lágrimas que las del estornudo y la alergia. Se confabula un dolor infinito y la niebla arrecia. Los vidrios están rotos, la cama está mojada y libros sin hojas. Tierra quemada, una montaña derruida, las hojas no se mueven, los árboles se desconchinflan, acuscambados todos los animales resguardan su infamia en las guaridas malolientes.

¿Dónde cada cuerpo? ¿Dónde el tuyo? Ahí el mío.

4 de abril de 2014

Rota roto poco

No se dan los oídos para ningún dolor.
No llegan las manos para ninguna caída.
Se desmoronan los mañanas.
Se vierten en los ríos sucios los recuerdos.
Lamentos aquí.
Gritos aquí.
Allá, el hueco, el vacío.
Eso que eres y nada que soy.
Toda distancia es infinita.
Todo martirio es infinito.
Aveces, claro, alguien sonríe.
Mientras muere.
Mientras muere, todo sonríe.
Porque sonriendo vive la muerte.
No se dan las mareas sin ahogados.
No llegan las caricias sin factura.
El silencio, inconmensurable, afilado.
La vergüenza, siempre ahí.
La paranoia, siempre ahí.
Las ganas de no tener más ganas.
Todos pierden, nadie la nada gana.
Allá la pared ya rota.
Allá la silla rota. Ya.
Eso que eres, y yo, que a nada voy.

28 de marzo de 2014

Aséptico

Parece venir, parece que ha llegado.
Lo siento en las noches de ausencia.
En las mañanas frías, en las cálidas.
Me empuja a cada bocado.
Me sopla, me habla, me mira.
Invisible desarmonía que rechina.
Diáfana lágrima vestida de negro.
¿Cuál es el nombre?
¿Qué lo distingue?
Este lamento que hunde las tardes.
La garganta que arde y vomita.
El cuerpo que no levanta.
La piel que se rasga.
La sangre que corre.
¿Qué es cuando no es?
Quema el futuro.
Ahoga el pasado feliz.
Si hubo uno...
La llama que hierve la vida
se extingue.
Quedan las cenizas que hablan,
estas mismas que escriben.
Pero estás...
Esa voz que me rescata.
Esa risa que me alimenta.
Esas palabras que son la vida.
Ayúdame, que me roban.
Ayúdame, que se me va la vida.

23 de marzo de 2014

De la estructura abandonada.

No hubo rima para el treina y uno.
No la poesía ni susurro alguno.
Hubo tu cuerpo siempre oportuno
y de tu mano pan, café y desayuno.

De mañana acurrucada tu espalda,
en el abrazo tierno de la sábana.
Tus ojos profundos de esmeralda,
en la mirada tierna que emana

de saberte cerca, de tocarte cerca.
¿O hubo rima para el treina y uno?
Y mar en distancia a mí te acerca.
Siempre tu voz, siempre oportuno.

La fiesta es licor si es de tu boca,
la boca es esa fiesta tuya de miel,
se levantan al aire todas mis rocas,
en cada tacto tuyo, piel con piel.

Quizás sí hubo la acordada rima.
Quizás reposa ya cubierta esa cima.

Pero hecha o incompleta 
tú eres de acá la luz.
El cálido clima.
Conmigo. Sin cruz.








10 de marzo de 2014

Ni pera ni manzana ni fríjol

Se repite. Todo se repite. El agua fría vuelve y cae entre las cobijas. El viento fuerte regresa y empuja sobre los resbaloso. Las sombras se hacen más oscuras, el aire más afilado y nadie puede respirar. Todo parecía caminar cogido de la mano de un noviazgo feliz, de un principio de final feliz de hermanos Grim con bailarín de casa solitaria que baila su música en audífonos y se canta a sí en escenario de semáforo en rojo y sin voz se canta también en el bus y es feliz como feliz quien sonríe mirando por la ventana sin mirar el andén que nadie mira y nos mira siempre. Cemento que todo lo cubre y todo lo embalsama. Cemento que penetra las pupilas y los futuros grises y tristes y desabridos y sobre todo aburridos. Ha regresado. Parecía que se fue con el 31 y hubo festín de nunca jamás, borrachera de la media vuelta y 'ta lueguito pero del otro ladito. Era la sonrisa más feliz, el aguardiente más sonado con chuleta al final, silla de parque mirando al cielo y las iglesias pensando que ya era, que ya fue, que pretérito, que pasado, que finalmente, que ahora es ahora y no hay más que lo que queda y se ve brillante, con moño bonito de papel regalo caro del almacén de adentro y no del vendedor de afuera que vende lo mismo pero afuera entre el sol y la salpicadera a toda hora, las 2pm, sin baño y sentado ahí, sin más, esperando y soñando adentro, el papel que venderá adentro con esmaltes baratos pero no tan baratos como los de la otra esquina. Regresa. Todo regresa en óxido y desorden. Descachalambrado, desconchinflado, desarmado, en-brutecido, vomitado, pero regresa sabiendo que es aún lo que fue y así la ropa le quede rota y pequeña y aún así se le salgan los gordos y se le hundan las costillas, se te sienta al lado y se me sienta al lado, al otro lado, a conversar infinito y acostarse cual ocho sobre las piernas mías mientras yo me quiero sordo y me pido muerto y me sueño sin cuerpo soñante sin cerebro soñador o memoria vacía de memorias ajenas y propias y todas y el universo que se abre y se deshace allá muy lejos en donde yo no soy y me sigo acá entre muchos y entre nadie y ellos que son nadie entre muchos son todos y nos somos todos sin ser nada ni nadie ni universo pero sí, pero requete sí, requete recontra sí, dolor. Hiper mega maldita sea. Hiper mega maldito dolor.

15 de diciembre de 2013

Ni siquiera


Las lágrimas que todos los días se forman. Aveces brotan, aveces se mantienen hirviendo adentro. Todas las imágenes de aquello que fue y todos los sueños de aquello que pudo ser y no será. Porque la vida sólo empuja cuerpos muertos. Vidas muertas. Dolores que envenenan toda la sangre, dolores de siempre, dolores de todos. En la edad que sea, en el sitio que sea. Miedo a no poder cumplir lo propio, miedo a incumplir lo dicho al ajeno, miedo a ignorar y saber que el olvido llega despacio a todas las promesas y cada sueño feliz. Una niebla que cubre los caminos y se posa y hunde y no deja respirar. Las gargantas gritan asolas. Perdidas. No saben quiénes son, no saben en dónde están, no saben de sus mañanas ni del sol ni del mar tibio. Sólo saben de lamentos, de hordas de asesinos, de árboles sin hojas. La incertidumbre. No poseer siquiera el retrato de la daga que llegará sin duda. No ser dueños siquiera de la pesadumbre porque llega temprano, mira a los ojos y se instala para siempre con la existencia hueca, vacía de todo, la nada que llega al ser a ser eso: nada. Un nada, una nada. Yo, tú, las madres, los hijos. En la roca que se ata al tobillo, en la herida que se pisa al ir a trabajar, en la puerta que rompe la llave una noche fría, en el cuerpo viejo abandonado en la sala. El mundo que sólo pide y chupa y nosotros que sólo  pedimos y chupamos. Somos ese dolor, esa pesadumbre, el veneno de nuestra sangre, las lágrimas afiladas, las vidas muertas y cada uno de los muertos. Somos nuestra desgracia y aveces, borrachos de vida, en la mentira sonreímos. Nos somos perdidos y al encontrarnos moribundos jóvenes y bellos nos perdemos en el óxido y la fealdad.

24 de julio de 2013

Un viaje y el viaje.


Se dijo que sí, que había que invertir cada centavo, cada último suspiro en conseguir el dinero a punta de empeñar de todo, de vender todo, de aceptar cualquier trabajo, de dejar pedazos de cuerpo por ahí, pedazos de vida, de cargar niños, acompañar ancianos, cuidar edificios, cocinarle al mundo y sus perros, de lo que fuera, como sea, en donde sea y lo que tocara. Acá ya el punto no era en donde le sonara la flauta sino sacarle música a los huecos del delantal a punta de soplo, suspiro y cansancio. Pero se dijo que todo por irse, todo por ese viaje que no importaba nada de nada, ni la experiencia del primer avión, ni del primer país, ni siquiera un idioma raro gutural pronunciado quién sabe cómo para decir quién sabe qué, ni no tener dónde llegar, mejor dicho, acá, en esta constelación de partes desgraciadas y deudas y toda la mierda propia de la vida y sus circustancias que son peores, lo que importaba, lo que estaba diáfano y espiritual era el pequeño rayo de luz. Esa liniecita delgada, fínisima como un cabello de ángel. Ese aire tibio, ese vaso de agua, esa cerveza a punto, ese aguardiente de 31 de Diciembre. La sonrisa que sólo puede salir de quien se embadurna de la luz de aquello que verá, del futuro que aguarda como uno lo quiere y lo planea y se hace cierto en ladrillos y cemento. Ese ser que un día estuvo y que con o sin el Todo, va estar ahí en compañía perpetua. Lo vale todo. Todos los mares de la dicha, todas las lágrimas en roca. El mundo que una vez tuvo. Diga, no más. Y trabajó y trabajó y gastó el grosor de su piel y una vida entera y dejo grietas hasta en su propia sombra. Años que se fueron como días, días que entre la bruma y la niebla de la siempre aparecida y usual desesperanza y desesperación y frustración con puños en las puertas y en la tierra y gritos apretujando las manos, días que parecieron años. Y un día como esos, una mañana, en un segundo infinito, le entrelazó nuevamente las manos. No hubo pasado y dolor. En una explosión el tiempo reprogamó sus piñones y le dio sólo rienda a un destino manifiesto para sí: a la eternindad de verse y saberse juntos nuevamente y en el ocaso de lo tangible, ser para siempre en el amanecer de lo intocable.

16 de junio de 2013

Entangled


Decía para sí en una voz apenas audible:

'Se ve un cielo a mitad de ventana. La cortina verde que cubre aún retazos de cielo y algunos apartes de edificios allá en donde otros también miran. Hay nubes que cruzan el infinito cielo y el aire que, aun si descompuesto por el smog y la carga pesada de partículas ajenas y gases tóxicos, sopla. Sopla tenue. Sopla ya una sonrisa y la forma de tu voz. El cansancio se apacigua y se vuelve cosmos. Energía que renace del interior intangible, del abstracto de la esencia. En donde todo puede ser y estamos ahí retozando el desayuno y creyendo en universos infinitos que burbujean el Todo final. Se ve tu cuerpo invisible entrelazado. Bajo estas sábanas, con este café mañanero. La puerta cerrada que sigue abierta a ti. A los pasos que un día volverán. La piel a la que un día nuevamente llegaré. Nos separa la distancia que nada es. Nos une la trascendencia que todo espacio llena y sacude. Se ve el día de hoy y la forma de tu horizonte feliz".

Uno de esos domingos en que él se supo. De luz diáfana y con apenas unos pocos carros de fondo. Con lágrimas confusas entre la ausencia y la dicha de la existencia. Con un dolor que retorna ocasionalmente en alegría.

Le quedaba un suspiro y la más pura ilusión. Fe de lo plausible.

6 de mayo de 2013

I found you there


There is something behind every door, behind any single particle of dust.
And I found you there.

There is light hidden under the nails.
I found you there.

All the time contained in one breathe, in each phoneme you blow.

The universe, as infinite it seems, the finiteness of its own word. All and all.
Multiple universes surrounding so unapproachable.
With mass-less matter in the sand of our deepest imagination, with the evidence of its existence just by default.
They are there. And all around me lacks color and sound if I can someway feel the fact of your existence.

Does it matter? With you no more distance. Around you no more passing. Entangled such corpuscles across the distance and way beyond the Horizon.

It is your body, your very warm aura, reason enough to intangible buildings of faith and hope.
I swim in the river of your voice, I walk now in each print of your entropy.
With no edges nor boundaries.
Transmutable walls like bricks in-between the day and the night.

We both in an eternal dawn, we as the perpetual dawn fusing the contrasts together, giving meaning, creating opposing party for each being, filling out in fundamental contents.

Chained in the need of no chains. Tied in the need of no strings.

Simply the perception and conviction of myself into you converged.

1 de mayo de 2013

Hay un sol con voz, hay un universo que habla. Tus labios que configuran el viento y el polvo. La maravilla de saberte acá sin distancias. Atados a pesar de todo. Conectados a través del horizonte. Hay una sonrisa tras las aguas. Hay un milagro entre los dedos. La luz de lo imposible construyéndose. Tiempo.

8 de abril de 2013

Se fue volando la casa, se me fue volando mi hogar. El dolor de ahora no es sino el del espacio vacío, el del alma incompleta. La mañana feliz de cada mañana está en tu sonrisa, en tus pasos adelante, en tus palabras de lucha. Ya estaremos palma con palma. Tiempo.

25 de marzo de 2013

Pido disculpas por la ausencia. Ahora el corazón y las letras me duelen. Mi alma duele. Prefiero un silencio. MV.

27 de febrero de 2013

Miércoles dos y 7

Sumergiendo los cuellos. Ahogando cada guiño y cada ojo. Son las tardes de sol en la noche, es un mediodía de cortinas abajo. La suciedad se levanta en las manos que ya rompieron los cuellos de vidrio, en las manos que hundieron sin piedad los ojos de papel. Se ve un cuerpo hambriento abrazando proyecciones de sueños en la pared. El cinematógrafo narra acaso que sólo en las esquinas vacías el dolor es tangible.

25 de febrero de 2013

Dos turistas


Era hora de ir por plata. Una ciudad como esas: turística, llena de bares y ventas de postales y desayunos carísimos en plato chiquito con un cafe de dos dedos en un vaso donde apenas si caben, de hecho, dos dedos. Cajeros, por supuesto, todos. En esas ciudades sobran es razones para gastarse el billete y a veces tengo la impresión que la sola pereza basta y sobra (y alcanza para la ñapa) para gastar y gastar y andar lanzando monedas en cuanta fuente -o charco- haya por ahí en las esquinas. El caso es que nos tocó, luego de revisar que la cartera estaba a medio llenar y no de billetes de bajo rango, pero con eso de que cobran hasta por mirar el techo, decía, el caso es que nos tocó devolvernos al cajero automático del hotel por más dinero.

Ah es que  una ciudad como esas lo que tiene de sobra es hoteles. El de nosotros, en pleno centro, era un edificio alto, de vidrios negros. De los delgados vistos de frente y eso era porque cada piso representaba apenas dos habitaciones. Una a cada lado. Pero eso sí, les digo, eran LAS habitaciones. Muy grandes, muy pero muy grandes. Con esas camas que tienen el área del tapete de una sala promedio con unas mil almohadas de tamaños tan variados que mi primera pregunta fue '¿y para qué tantas?' pero bueno, es que cuando se es de estrato medio, tirando pa' bajo, y una vez en la vida que uno se gana esos toures con todo pago -menos los impuestos de los tiquetes, las bebidas, la comida, las salidas, el bronceador, la invitada a la nena y un larguísimo etcétera- es decir, con todo pago-excepto, ¿qué es eso de todo-excepto?, parece ciertamente una contradicción  a lo ¿por qué en vez de haber algo no hay nada? Mini bar, que era como diez veces mi bar en casa, televisión como del tamaño de la pared posterior a mi cuarto en casa, con un clóset que es del tamaño de mi casa. Llegamos entonces al cajero automático justo a la entrada.

A mano izquierda, cruzando la avenida, estaba una de esas iglesias enormes de tres naves y con esas cúpulas que dan sobretodo miedo en caso de que el infierno exista y con dos torres altísimas, como las de las mezquitas, terminando cada una en tres puntas. Toda ella en piedra y vidrios y complicada hasta decir 'ya no más'. Imagínese ud la hija de la Basílica de San Pedro y de la de la Sagrada Familia y se dará una idea. Ah y la anterior cúpula por dos. Era imponente la berrionda. Tanto que hasta nuestro súper hotel, ultra lujoso, brillante y de nuevo-rico, parecía un teléfono celular al lado del Hermitage. Al lado derecho estaban construyendo un edificio. Esos rascacielos  que de tan altos y sobretodo de tan demorados son sobretodo toca-culos. No tengo la menor idea cuánto llevaban construyéndolo para el momento del relato ni cuánto más les faltaría pero es de esas cosas que uno, cuando toma lugar en su pueblo, sólo suspira de tristeza imaginándose el tráfico, las mallas verdes, los señores de casco a toda hora, el polvo, ¡el ruido!, mejor dicho, como cuando el maestro de obra es el que está en la casa dale que te pego a los azulejos del baño por tres semanas: un calvario. Como ver el pasto crecer. Arriba se veían cientos de obreros. Un grúa enorme, de proporciones tipo Transformer, como la que se debió usar para poner el último tornillo a la Estación Espacial Internacional en caso que hubiesen usado una, claro.

Así pues, nos paramos en el cajero echando número a ver cuánto era que necesitábamos en efectivo al menos para ese día. Era evidente que mucho pero no cuánto exactamente. En esas estábamos cuando Mónica me dice, oye Felipe, ¿dime?, creo que estoy como mareada, ¿mareada? ¿en serio? ¿No será por el sol, el mísero desayuno, el cansacio de haber caminado ayer tanto? ¡No! No es eso. Mira la lámpara de la recepción del hotel. (Lo cual era posible pues la puertas eran de vidrio). ¿No es muy grande y pesada para estarse moviendo? Yo sólo atiné a decir: ¡Dios mío! Hasta que alguien, que no podría describir porque aunque lo vi no lo recuerdo bien, salió gritando: ¡está temblando! El piso empezó a sonar como la caña de azúcar en el trapiche. Las personas corrían de lado a lado y se escuchaban muchos gritos. Yo entré en un estado de shock. Me costaba pensar con claridad y mi mente se volvió sobre todo un repositorio de imágenes y sonidos. Como si fuese simplemente una cámara. Inerte. Un mecanismo destinado a grabar. El movimiento aumentaba, el estremecimiento de la tierra se hacía más fuerte y el aturdimiento de la desesperación de las personas era como el de abejas si pudiesen ser sopranos. Como si todo el ruido de los radios mal sintonizados sonara al mismo tiempo. Sentía la mano de Mónica que me apretaba halándome en dirección a la iglesia. Pero no tenía sentido eso. Si había una construcción que podría deshacerse era esa y además era, de entre todas, la más alta, la más monumental. Alcancé a ver cómo los obreros en el edificio de al lado intentaban bajar desde semejante altura por entre el armazón de hierro pero hubo un momento en que ya era un hecho que un edificio a medio hacer no resisitiría mucho ni le daría la oportunidad a todos para salir a salvo. Fue uno, el de una de las esquinas, cerca a la grúa que, supongo, en medio de la desesperación y esperando contar con buena suerte, se lanzó. Era imposible sobrevivir a un salto semejante. Pero seguido a él, empezaron todos a saltar como meteoritos. Uno de ellos cayó justo enfrente mío, a unos, no sé, dos metros y quedó desparramado, medio moviéndose, medio muerto, lamentándose desde lo hondo de sus tripas y sin pedir ya ayuda pues tampoco eso tenía sentido. Mónica no lo soportó más. Me soltó y salió a correr justo hacia la calle frente a la iglesia. Yo desperté de mi letargo cuando, creo, me sentí abandonado por ella. Aunque ciertamente que fui yo quien la abandonó al no reaccionar rápidamente. Al verla alejarse sólo pude gritarle, ¡no! ¡Allá es peor! ¡La iglesia se va a caer! Empecé a caminar hacia atrás, en reversa, hacia donde parecía haber más espacio libre y en donde se amontonaban algunos niños con una maestra y, recuerdo, dos señoras mayores que se cogían de las manos. Me tropecé y caí y al levantar la cabeza vi cómo las dos torres y cada uno de los picos de la iglesia empezaban a caer en pedazos enormes, pesados y estruendosos sobre la calle. Ahí hacia donde Mónica segundos antes se había dirigido. Los vidrios del hotel estallaban como copas caídas de un tercer piso. Se formaban grietas en las calles y cruzaban la plaza en la que yo estaba. El sol brillaba, había el mismo cielo hermoso de hacía apenas unos segundos cuando todo estaba quieto y todos estábamos frustrados por el caos pero felices por, bueno, el caos. Me agarraba la cabeza arrodillado y gritaba con todas mis fuerzas como queriendo detener todo, como creyéndome Dios y gritaba por ella, gritaba por mí, por las señoras cogidas de la mano, por los niños, por los obreros ya muertos, por un mundo artificial que se venía abajo así nada más. Nunca supe cuántas personas murieron en ese evento. Me tomó días salir de esa ciudad y terapias por años para recuperar mi cabeza que se había desensamblado después del terremoto. Nunca supe perdonarme por no encontrar las palabras correctas para dirigirme a la mamá de Mónica y ante la pregunta ¿qué se sabe de ella? responder 'nada, aún no se sabe nada'. Y el tiempo pasa y aún no sabemos nada.

Hubo un día en que el sol brillaba.

18 de febrero de 2013

Lunes 18 y dos

El agua brota de las uñas. Los gritos. La espera: de la cascada y de la mano en el grifo. No hay un dejar si el rastro de gotas no evapora, si el sudor de la tensión sala todas los mares y los ríos. Y los vasos de tu ausencia llenos.

12 de febrero de 2013

Lunes 12 con dos

Porque te pretendes el centro de la mesa. El plato fuerte. Porque te asumes el vino y la guitarra. Porque te crees todas las sábanas y cada música. Cada música. ¿Te has olvidado acaso que cuando dijiste ‘me voy’ fue el mundo todo quien de ti partió?

1 de febrero de 2013

30 años y 3 sonetos


Hoy Primero: mis primeros treinta años.
Momento que atestiguan es declive
de pelo y panza, de fuerza inclusive.
¿Hay hoy juventud ida por el caño?

¿‘Divino tesoro’? Divino engaño.
A dolores del cuerpo más proclive
es este hoy cazador y detective
de una bien tersa piel habida antaño.

He dicho tres veces 'hoy' porque duele
y duele tal vez aumentar la cuenta
que empuja sin quererlo cual pelele.

Cuento entonces ahora desde treinta
y el tiempo sigue y sigue, dele y dele,
empujando mi yo hasta los cuarenta.

Para continuar: algo moderado,
que de la depresión voy a la euforia,
y no hace falta ni un grito de gloria
ni hacer pensar que me quiero enterrado.

No hay en ningún momento nada dado:
viejo fracaso ni joven victoria,
la vida siempre es una trayectoria
y todo enfrente es un juego de dados.

Con los que a montones quiero, estar quiero,
no importa cuándo si nos coge vivos,
que nos coja, sí, encendiendo el caldero.

Estamos así en los años cautivos,
sin ver el camino al ser zapateros
de horizonte fecundo e ilusivo.

¿Me soy infeliz en este escalón?
¿Vendrá acaso algo que valga la pena?
Me soy feliz pues hay menos cadenas
y soy más yo con todo y resbalón.

Me iré, claro, a beberme hasta un galón
y a comer lo que una hambrienta ballena,
a esculcar lo que sobre en la alacena
y bailar con todos en el salón.

¡Quién dijo lágrimas y quién dolor!
Haber vivido es la mayor razón
para prender el fuego y dar calor.

¡Quién dijo incomodidad, picazón!
Si hay conmigo sobretodo valor.
¡Sobra aquí, señores, es corazón!

30 de enero de 2013

Miércoles uno y treinta

Se aproxima un negro infinito o al menos uno que parece serlo. La noche absoluta sin universo. El peso de toda el agua. Toda las capas materiales sobre el cuerpo. La singularidad o el destino. Mi peso.

24 de enero de 2013

Jueves dos con cuatro y 1

Fui yo quien abrió la boca y fueron tus palabras las que salieron. De tus ojos, todas mis lágrimas. Soy la piel debajo de tu piel y tú la sombra de mi aliento.

17 de enero de 2013

Jueves diez con siete

Unas lágrimas atascadas. Un trepidar de la nada. Gritos a la brisa y al smog. Sin razón se abren los ojos todas las mañanas con heridas que supuran todas las vidas y una única calma. El cuarto siempre está cerrado y el cemento aturde ahí afuera en donde las preguntas se olvidan. Duelen más los dolores cuando no tienen sombra ni nombre.

15 de enero de 2013

Martes 15 con uno

Sueñas muertos y sombras. Mentiras. Basura en espera de tu boca y ansiosa del filo gastado de tus dientes. Sueñas tu cuerpo en un pueblo sin escenografía. Y estás ahí: partiéndote, evaporándote, sumergiéndote, dejándome. Un sol que sin mañana apagado está.

10 de enero de 2013

Jueves uno con cero

Es cierto que dejamos y nos dejamos a cada segundo, todos los días. Es falso que nada olvidamos, que lo pasado todo recordamos. Queda siempre la duda de saber quiénes somos y en quiénes nos convertimos. Tu cuerpo todo es sobretodo mi abismo y mayor misterio.

7 de enero de 2013

Lunes siete con cero

Hay unas ganas de verte ya, no mañana. Hay unas ganas de olvidarte ya, sin ayer. Hay un plan de quererte siempre, sin sentido. Hay unos rostros presentes, sin tus ojos. Alguien que sonrié, y no es tu boca. Un espejo, una sombra, luz.

2 de enero de 2013

Kántaro.


Era pequeño. Se quejaba siempre solo y de algo que era imposible escuchar. Lo veía casi todos los días a eso de las cinco treinta cuando regresaba de la oficina. Me preguntaba por su edad. Pero como daba la espalda mientras le secreteaba a la pared, me era difícil saber qué tan joven o qué tan viejo sería. Tenía casi todo el tiempo una camisa a cuadros de mangas cortas metida entre el pantalón de pana con unos zapatos viejos color café oscuro que poco combinaban. De poco pelo, eso sí. Lo que, de hecho, era el único indicio de sus años y quizás también de su vida. No en vano se dice aquello de 'arrancarse los pelos de la desesperación'. Sin embargo, apoyado casi sosteniendo la pared como quien sostiene en fotos arregladas, miles de ellas, la torre de Pisa, era evidente que no la pasaba bien. Sus músculos estaban tensos, aruñaba la pared, gemía.

Pasaron los días, y pensaría yo que hasta los meses, y el chisme, la pura y física cotilla, y llegar siempre diciéndole a mi esposa, ve, ahí está ese man otra vez, en las mismas, cuchicheando solo, encorvado, quejándose, ¿qué será que le pasa? ¿Lo habrán abandonado? ¿Habrá perdido su equipo de fútbol? ¿Se le murió alguien? Mejor dicho, se me pasaba todo por la cabeza en un novelerío y drama barato o, bueno, para ser preciso se me pasaba todo lo que se me podía pasar antes de cambiar de tema y pensar en otra cosa. Sinceridad. Así es que, de tanto darle vueltas al asunto, me decidí ir a donde el portero, el guachimán que llaman, y decirle, ole, ¿y ese tipo qué? ¿Ud sabe algo? Y me dijo, sí, claro. Es el papá del papá de la señora de la esquina de la esquina. (Lo que ya me decía mucho sobre la edad del esquinero y del portero sobre sus problemas espaciales o con las esquinas). El señor sufre de no sé qué pero pues yo creo que está loco y punto. Habla solo todo el tiempo y cómo no: está solo todo el tiempo. ¡Sorpresa! Nadie lo visita o lo visitan para visitar al final otra cosa porque luego él se sale y se está solo. Pero fíjese, a mí también me generaba tanta duda, que una vez de madrugada, con eso que uno de vigilante poco tiene qué hacer sino vigilar y aburrirse y deprimirse hasta la muerte, porque por eso nos pagan, decía, un día tempranito a escondidas y antes que él llegara le puse una grabadora de esas de periodista con la curiosidad de qué putas es lo que hablaba recostado como en teléfono roto y como si la pared tuviera oído (y oreja). ¿Quiere oír? ¡Pues claro que quiero! Le dije con mis ojos abiertos cual requiriendo gotas. Al final, me dijo, yo quedé más perdido que el hijo de Lindbergh y no me solucionó nada y prefiero el parqués pero, la mera verdá', guardo la grabación porque con eso del YouTube pues uno nunca sabe qué puede resultar siendo famoso y popular. ¡Ay qué ver lo que a la gente le gusta! Ya se lo paso.

Por supuesto que no lo escuché ahí mismito. Me lo llevé a mi casa raudo y veloz y le prometí al vigilante devolvérselo al siguiente día. Mientras caminaba en dirección al edificio de mi apartamento, estaba ya él, todo él, su camisa, sus zapatos, su discurso, su espalda ahí, en las mismas con la misma...pared. Lo miré sabiendo que dentro de poco iba a ser capaz de entenderlo a él y su embrollo. Llegué a comer a cuchara rápida y quise, de pura güeva, evitar el tema con mi mujer hablando que dizque de la política de la separación de basuras en dispositivos electrónicos en los hoteles en cercanía de los desiertos para época navideña (de lo cual se menos ocho) para no levantar sospechas de que tenía esa grabación. Y otra vez, por supuesto, con su mirada de 'no me crea tan bruta' ella me preguntó que qué me pasaba, que era la primera vez que no hablaba del tipo ese y que eso era porque me traía algo entre manos. ¿Yo? Mucha güeva. Me figuró contarle todo lo del portero, de la grabación, de Misión Imposible y Holmes y ella, entre sorprendida y curiosa, me llevó de la mano al baño y nos encerramos apretujados en ese espacio de dos por dos con la luz apagada y con la rendija abierta. Ella se sentó en el sanitario, cruzó la pierna y yo me quedé de pie con el dedo sobre el 'play'. Click.

'El fenómeno, la cosa no en sí. Eso más allá-de pero que allá está. A eso que es posible acceder sólo si dejamos de ser nosotros y todos los demás y todo aquello que puede percibir. Hay un filtro que olvidamos: nosotros mismos. Estos cuerpos que buscan acercarse y tocarse y trabajar en conjunto y crear políticas y normas estandarizadas para movimientos grupales que cada quien siente diferente. Somos no sólo la percepción de nosotros mismos sino la de los demás sobre nuestro ser y parecer y el acumulado de todas las variaciones de esas minúsculas impresiones en el tiempo y en el espacio. Sobretodo en las circunstancias. Hay un mundo que es el mundo-todo sin color y sin sabor, con forma y materia pero sin textura. Hay conocimiento sobre nuestras ideas y nos queda apenas los cuadros que pintamos mientras existimos pero no sobre lo intangible, invisible, inaudible. Nada podemos saber más que el resultado de la inferencia de la estructura, del método que adaptamos. Si eso que ahí hay, que converge a sí mismo, en una serie infinita de subordinaciones no es sino el supuesto de su existencia, sólo es en supuesto, en abstracto, en la evidencia que señala a gritos un punto que ni siquiera está vacío de sí pero que está vacío de nosotros. ¿Cómo puede valer la sombra sin luz? ¿Cómo puede valer el sonido en el vacío? Se aleja todo a pedazos, se alejan los astros inalcanzables y las estrellas se pierden. Habrá una noche sin estrellas, un telescopio sin astros, habrá un universo negro simplemente, ahí presente, pero que ya no podremos seguir y nos sentaremos a vernos y comentar a los más jóvenes que hubo un tiempo en que habían cosas que se llamaban astros y estrellas y que existía el día y la noche y que todo afuera podía ser contado pero sobetodo comentado y danza a lo arriba presentado, música y cosmología poética. Y que ahí sigue: muy lejos, muy allá, como desaparecido. Y ellos, los más jóvenes, manoseándose entre las charlas, pensarán, pobre diablo, veteje de mierda, hablando de fantasmas y apariciones, de cosas que existen pero que no existen, de luces maravillosas y dizque calores no artificiales.'

19 de diciembre de 2012

Miércoles diez con nueve

Se callaron todas las voces. Las manos han sido atadas. Que se apague la lámpara finita y se resquebraje el vidrio de tus ojos. Que se agote mi sudor y se evapore mi último refugio. Marcas y rastros de una memoria rota.

15 de diciembre de 2012

De reojo.


Hay una soledad en esta ventana. Hay vidrios que reportan cuerpos caminando y camas vacías. Luces en las paredes de televisores prendidos que nadie ve. Un cuerpo que gira intentando atrapar el sueño sobre una alfombra rota y que ahora mira por su ventana. Hace el sol de las cuatro y la ciudad que está viva parece muerta. Entre estas paredes, metido en este cubículo con una puerta bloqueda por mis propias manos y la nevera vacía. Días en que el agua corre tonta y sola mientras me baño y entreveo mi propio reflejo en las baldosas. Percibo más las grietas que a mí mismo. Aveces canto. Aveces creo que cantar se asemeja a volar. Aveces bailo y camino y cuento los pasos entre cada cuarto y brillo descalzo el piso de madera esperando abrir un túnel invisible entre cada vivienda y hundirme bajo las vigas que sostienen este edificio viejo y gritar y gritar sumergido todo con la boca llena de tierra. Creo que la historia lo resuelve todo. Que recorrer con mi propia sangre la Reforma o los Templarios, quizás Al-Ándalus, la sombra de eso que llaman Lucy, el acero y la espada, el vapor que empuja, el aceite negro que apaga, creo que lamer todo lo escrito y tallado me pondrá en el camino de vuelta al tiempo y la entropía. Que me devolveré olvidando que soy y existo y me soy en esta hora en que me tocó vivir y vivirte. Empujar a Juana de su hoguera y dejar mi cuerpo abandonado entre esas llamas. Que sea ella quien se haga Santa y yo sólo cenizas.  Me curo, cumplo la expiación de mis propias imágenes de cuando duermo o cuando te toco y nos tocamos y quiero que las rocas converjan en mí y ropan mis huesos, de cuando debo introducirme en vagones irrespirables sin luz y con el destino repetible de siempre, de todos los años, de todos los días, con la maldita e imparable rutina, con la carga de todos esos que se hayan a sí mismos fabulosos y sienten el deber de compartir su fabulosidad a gritos y empujones y de esos miedosos que quisieran no estar ahí y no tener que reunir siempre monedas y todos los días pensar que o esto o comer. Me sufro. Me desgarro desnudo frente al único espejo que puedo ver. No tengo esa piel que quiero vestir ni son esos ojos los que he deseado para ver. Pero me queda el equilibrio, el máximo desorden, el fin o cuando menos ese fin.

14 de diciembre de 2012

Viernes catorce con doce

Viernes que duelen. Viernes que arrancan y filtran entre heridas ya existentes cada rostro apacible, cada suspiro feliz. Queda un cuarto vacío y un grito. La sombra de algo que puede ser. ¿Cómo dar nombre a lo que avergüenza? ¿Cómo mirar el cuerpo herido, la voluntad mancillada?

9 de diciembre de 2012

Domingo nueve con doce

Vigilancia. Un punto rojo que desencadena todos los patrones de los cuerpos y sus sombras. Un rostro que te ve mientras duermes bajo las cobijas, entre las puertas, entre cada átomo e incierto corpúsculo de aire aspirado, de calle y avaricia. Cuando mientes. Pero no cuando te mienten. Cuando eres el engaño y engañado. Quizás cuando mueres.

7 de diciembre de 2012

Viernes cero con siete

Sólo soplas. Árboles que caen en las noches mientras las calles protegen borrachos dormidos y piernas desnudas. Horas que se filtran por entre ventanas sin ojos y aquellos cuerpos despiertos que cuentan y recuentan las manchas en las paredes. A medio andar saben que no andarán. Se harán una cobija de suspiros por esa noche sin sueño, por ese rato de insomnio.

3 de diciembre de 2012

Lunes tres con cero

Y paredes que te hiciste, cajones de risas apagadas. Aguas de olas enormes y futuras que acabaron la llama que tú mismo soplaste. Te disolviste en tu argumento y la luz blanca de tus ojos enfrentó el diamante y el chasquido. Apareciste entre los matorrales: tendido y sereno. ¿Por cuántas horas las nubes miras?

30 de noviembre de 2012

Viernes tres con cero

Rojas son tus calles. Grises siempre todos tus cielos. Nunca sonríes. Se te acumulan en tornados cada uno de tus gritos. Y nosotros, como piedras, como monolitos, a penas si te imaginamos. Acabarás primero cada cajita de oxígeno en este mundo, antes que yo decida abrir un ojo para no mirarte.

23 de noviembre de 2012

Viernes veinte con tres

Hay esas cumbias. Esos sones. Ese cuerpo tuyo como gaita. Y yo, que me bailo, te bailo y te bebo. Aguardiente por tus miradas y tu aliento. Maracas y bombos por cada vez que te me duermes. Por tus noches y tus cantos. Por este tu viernes.

22 de noviembre de 2012

Martes dos con siete

Mentir. Mentirle. Encontrarte en el camino que nunca debiste arrancar. Desalojar los juramentos de acero y despellejar todo pasado sonriente en que creíste fielmente seguir todo aquello que escupías. Las serpientes atrapan las piernas frías. El barro se seca. Y caminas: hacia atrás mirando. Le caminas y le pisas. Herido, descalzo.

20 de noviembre de 2012

Crédito



¿Cuánto alcance tienen los dolores?
¿Cuántas lágrimas quedan aplazadas?
Mientras jugamos,
mientras pretendemos que ya no es.
Mientras le damos guión a nuestras bocas.
En un teatro vacío de nosotros mismos.
Sin sonido.
Un día, así, con el mar golpeando las tiendas,
con el estruendo de una biblioteca que se cae,
con los platos que se deslizan de las bandejas,
con las ventanas rotas por un balazo que nadie espera,
con la madera vieja enfrentada a la humedad,
un día, así, se rehacen los mismos cuchillos y la sangre vuelve a fluir.
Ese momento cuando nos preguntamos por la dirección del tiempo
y si nuestro cuerpos -quizás ya no amados- se siguen en su único flujo.
Sufrir a cuotas.
Llamadas de lo que parecía que ya habíamos olvidado.

18 de noviembre de 2012

Domingo diez con ocho

Las calles gritan. Paredes sucias y pedazos de plástico negro. Caminamos como por entre la maleza y llueve. Hay un miedo que reivindica el suicidio de la razón. Hay sobras en los calurosos días y pantalones rotos en los fríos domingos. Alguien, sin embargo, sonrió.

16 de noviembre de 2012

Viernes diez con seis

Me debo enseñar, debo enseñarle a eso que es mi cuerpo exhausto. ¿Y qué es mi cuerpo frente a mi sangre y mi pasado? Partes amontonadas. Óxido y muerte. Se desprende de mí una vida que es la mía. Acostumbrarme debo a que te vas.

2 de noviembre de 2012

Excusa de comunicación


¿Se lo dijiste así nada más? Esas excusas que te inventás vos.
Bueno, hombre, es que no sé cómo decirle lo que le quiero decir.
¿Cómo así? Pero si la has llamado como un cuatrillón de veces en unas borracheras con el ombligo para el otro lado.
Pues sí, en eso tenés razón. Maldito aguardiente. Pero ve, dejame te lo leo. Pero eso sí, ese día se lo canté.
¿Lo cantaste? ¿Vos cantás? Digo, ¿no sonás a gato bañándose?
Pues no sé, pero cuando canto me llaman de la portería al citófono con 'recomendaciones' de los vecinos.
Te creo. De amigo me bastás pero de vecino...ufff me pido no.
¿Me vas a dejar leértelo?
Sí, dale. Pero esperate mientras sirvo agua que ¡ay mi madre!
Listo pues. ¡Y dice!

'El tiempo ajusta sus medidas, la noche aguarda la mañana; el sol, su salida.
Está cerca y ya viene. Llega callada, furtiva.
Trae consigo una sonrisa y guarda en sus brazos una añoranza.
Confirma en mis pasos una esperanza.
Viajo por estas letras y a través de tus ojos doy forma a mi presencia.
Te abrazo, sonrío por los años que hemos compartido
y dejo en la distancia un suspiro por aquello que juntos hemos vivido.
Somos amigos. Lo hemos sido siempre. Siempre lo seremos.
Celebrarás un año más de andanzas
y experiencias en este camino que desconocido creemos
y junto al viento que nos abriga en la jornada
o el agua que aminora el cansancio,
junto al cielo que nos guía o la compañía de una luna amada;
más allá están mis manos abiertas que se extienden entre la arena,
frente a ti ha estado, sigue mi voz entre la niebla: febril, serena.

Seguirán con las estrellas de este viernes un ciclo más que la vida nos ofrece
y que finaliza para ti con el próximo amanecer.
Un ciclo nuevo que inicia, uno que crece,
uno que empieza a crecer.
Hoy es ocho, mañana es nueve.
Entrarán las luces por mi ventana
y sabré que son las mismas que se filtran por la tuya.
Ellas despertarán tus ojos y los míos,
despertarán tu vida más allá del sueño
y celebrarán contigo y conmigo que cumples años
y que los festejas ahí, en tu cuarto, junto a mí, a mi lado.'

¿Y entonces?
No jodás. Casate conmigo.

16 de octubre de 2012

En sobras



Who can this night save me from all what I see inside?
From what I can create, who can provide me shelter?
There’s someone who’s not me but me and who I can’t hide.
Hidden from the light it was and now I can read it as a letter.
No symbols written or any code has been on its paper applied.
I read with him and we knew each other while reading together.
Vanishing all that is myself so do my hands while getting tied.
There is just no more me (or one me and I) who is him forever.
I've tried.
I've died.
For the better.

26 de septiembre de 2012

¡Miércoles!



En mí alumbra la sombra de un engaño.
La sombra de ya jamás una mentira.
Dejando las tristes sombras de la ira
en el reflejo de quien es un extraño.

Tantos sueños que prometiste antaño.
Dijiste ‘un paraíso que suspira
músicas suaves al son de tu lira.
Tierra sin armas, heridos ni daño’.

Fue sino dejar en mí fluir tu río
para que zarpando apenas el barco,
la pura agua fuera moco de crío.

¿Me dices ahora que fue por parco
que me metiste en tu intangible trío,
un agua sucia de tu sucio charco?

No sé si quererte es ya suficiente,
no sé si perdonarte acaso basta,
no sé si te mantienes cineasta,
o si es todo esto fatal ingrediente

del veneno mortal de la serpiente
que atesoran todos los de tu casta,
esperando embadurnarlo en una asta
y clavarla un día así suavemente.

¿Acaso me miras y te arrepientes
o es todo esto un actor y su charada
y soy yo un ingenuo cliente sin dientes?

¿Acaso te sufro a ti a cucharadas
y tú por mí quizás ya nada sientes
ni es finalmente tu hogar mi morada?

10 de septiembre de 2012

Era sólo un vino.



'La fiesta que si no es de madrugada no fue de noche.
Que sin trago que encienda, no hay en el cielo un coche.
Que hace del vómito en la mesa el dorado broche.
Ay quejarse siempre.
Ay siempre quejarse.
Y aparentar que un día estamos contentos.
Y decir sin embargo que de la desgracia nadie está exento.
Que mierda es todo. Y hasta la mierda es un invento.
Ay quejarse siempre.
Ay siempre quejarse.
¿Qué me queda? La distancia.
¿Qué dejo? La vagancia.
La ignorancia y la arrogancia y la abundancia de todo y que nada funcione de verdad sino todo a medias en esta tragedia barata de enciclopedia de bus y un cantante de Jesús y como para que rime, de ese, humm 'virús' y que canto y que lloro de tanto en tanto a ese voltea'o santo en medio del llanto y el quebranto de mis sombras y la noche fría sin manto y ¡el camposanto!'

'Ya pues, matate pedazo de idiota. ¿Qué es lo que hablás? No pues, ahora de payaso a poeta. Ve, no me jodás, pasate otro guaro que estoy que me bailo. Mejor dicho, ponete alguna de esas que sonaban en los colectivos cuando llegamos a Bogotá. De las de 'viejitas pero sabrosas'. Una salsita que va o un merengue de esos de 'cachete con cachete, pechito con pechito'. Hoy amanecí o, bueno, se nos hizo la noche con ganas del pasito tuntún y de beber hasta que el ombligo se pase para el otro lado y dejar la güevonada de estar tratando de arreglar este mundo de mierda que mejor se arregla bailándolo, o se desarregla emborrachándolo. Se me quedó esa frase vieja de que 'el trago no te da la respuesta sino que te hace olvidar la pregunta'. Y ya estoy mama'o de hacerme preguntas pendejas y tener que madrugar todas las mañanas con la puta preocupación que quizás sea la última levantada y que debo salir a meterme en ese tráfico de sardinas empacadas, de canguro con trillizos a respirar a medias y cansarme subiendo porque no hago un culo de ejercicio y duermo y hago pereza y como mal y fumo. No, es que hay algo equivocado con vivir, ¿no te parece? Upa, no. Dije que no más preguntas culas. Mejor dicho, caminá hacemos lo de 'a la derecha, a la izquierda' mientras me contás qué pasó con es nena que se fue a los Niuyores, ¿o era a los Mayamis?, no sé, esa vieja con la que te metiste y que era casada pero putamente infelizmente casada con ese man, que bien feo si era, pero ya, es que cuando se tiene plata, la belleza se diluye, ¿no? Como ahora que te veo a vos hasta chusco. ¿Por qué era lo de grillero? Ya ni me acuerdo de eso. Esa vaina no tenía sentido. ¿No? ¿Y es que acaso con ella no te manoseabas en el carro mientras la llevabas a verse con el ahora marido entonces prometido? Ay qué ver cuan imbécil se puede ser. Y no él. Sino vos que te metiste en un paseo tan jodido para que luego te dejaran montado en la burra sin más y ella se fuera en plan chévere a viajar el mundo y vos acá chillándola y yo mamándome tu quejadera. Cambiá eso que suena mal. ¿Eso no era antes una balada de las de pop? Qué manía tan desesperante que le cambien el ritmo a las vainas. Si era para llorarla, ¿cómo puede ser que ahora sea para zandunguearla? ¿Para sacarle brillo a la ebilla? ¿Hebilla es con hache? ¿Para azotar baldosa? ¿De dónde se crean esas frases que todos repetimos constantemente? Me pasa ahora cuando voy a comprar comida que escucho a los del colegio de aquí a la vuelta hablar y ¡no entiendo! Maldita sea, antes no entendía a los viejos con lo que me parecían palabras rebuscadas y ahora no entiendo a los pela'os de 15 con palabras que parecen sacadas del culo. ¿Es que se trata todo de eso? ¿De no entender? ¿De permanecer confundidos? Como medio ebrios creyéndonos felices porque se nos antoja que es mejor o porque ya nos aburre la quejadera a toda hora del que amanece con nosotros y se acuesta con otro. Ay no sé. Hasta los desesperanzados me parecen salidos de un rialiti de la televisión y los optimistas de algún culto de los que tienen avisos pegados en los postes de la luz eléctrica. Pillá todo lo que podemos hacer mientras bailamos. ¿Bailamos? Ah este hp se durmió.'

24 de agosto de 2012

Tangente.


Al mismo tiempo y en el mismo lugar. La ubicuidad. El pertenecer. El desaparecer. En un mundo que creemos determinista, en donde no dudamos que el tiempo es apenas una línea en donde lo que viene ha sido predispuesto por lo que ya pasó, en ese entorno en el que armamos reglas y reglamentos, políticas y estrategias, cuadros de entradas y salidas, indicadores de impacto y herramientas de monitoreo, evaluación y análisis, en esa misma casa en donde nos miramos frente al espejo olvidando que ese ahí no soy yo sino una representación de mí y que yo soy una representación de mí mismo, de la forma en que he configurado la participación en mi realidad y en las realidades en las que participo cuando de mí se habla o, mejor, cuando soy el percibido. No puedo sino escuchar mis pensamientos y no sé si los demás escuchan los suyos (quizás algunos los míos) y ¿en qué tono? ¿en qué idioma? ¿cómo bailan tus palabras, de qué forma pronuncias las frases y argumentas tus miedos cuando te hablas? El universo está en soledad perpetua minutos antes de tú dormir. ¿Un cuerpo abrazado a ti? Abrazas un cuerpo en donde la dureza de la piel es apenas una imagen fugaz de algo que no está. No puedo no estar aislado y huir de mi existencia y al mismo tiempo existir. Soy vacío de materia, soy una energía condensada que se deshace entrópicamente degradada en una ciudad que identifico propia y de la que casi todo desconozco. A nadie conozco. A unos cuantos. Es inexorable el paso de este río. Se evaporarán las estrellas y consigo un Todo de formas definidas. Me evaporo y me miro y me miro y no puedo aceptar que deba lo inevitable ser aceptado. No puedo tomar como propio lo que no puedo negar como extraño. No es la infelicidad, es la extraña certeza de tener esa certeza. Y la incertidumbre. Y el miedo. Los códigos y todas las metáforas. Tus analogías de señora vieja, de hombre que camina, de niño que juega, de mamá, de papá, de hermano, sobrina, cuñada, amigo, vecina, extraños seres fuera de este cuarto y más allá de los límites ciertos y hasta de los inciertos. Tus fantasmas y representaciones de creer que puedes opinar y tener razón. Que vale y es necesario aveces escucharte, quizás amarte. Yo invalido toda existencia y le echo el lodo de la condena de hielo a toda presencia. Nada me saca de mí: ni siquiera la ausencia. ¿Paciencia? No. El futuro es uno y es un no futuro.

6 de agosto de 2012

De tu música


Y dejar así que las notas suban y bajen y tracen los senos con todas su curvas distantes de radio viajando por el espacio y todos los valles verdes y cadenas de montañas cubiertas de nieve y vida en la sombra de un planeta lejano allá en donde rojos son los caminantes que esperan ser filmados para las sombras de la posteridad humana perdidos en el miserio infinito del barrio inmenso que se avecina lleno de galaxias y nebulosas y perfumes y un cuello redondo que baja por tu cuerpo y por cada racimo que de ti pende en la llamada de una lengua sedienta o de un cascada tibia en la que puedan sumergirse y enumerarse todas las fotos de piscina de una mañana de domingo de una niñez ya perdida y sumida en una vejez de retratos fortuitos de gente ya olvidada de puertas y decoraciones y mesas de centro.

Dejar así que sea la música que escupen las ranas y que soplan las tubas por los túneles de gusanos de seda confeccionando vestidos eternos de redes y torturas e historias de guerras y espadas y una ánfora de agua contenida en la mitología cayendo en la cabeza del dios del futuro y dando en el golpe de un gople el pie al sonido que empujará a la muerte a todas las miradas de noche y nostalgias de todos aquellos que un día se perdieron en su propias ropas y se encontraron así sin más como escrito en la sangre que de todo nada quedará y que sólo hay esa mirada tierna de alguien a quien llamaron 'tú' y que tiene en infinitivo cuando no ve y que sólo hace el presagio funesto de un vacío lleno de preguntas vibrando en el silencio y purismo del secreto infinito que callan todas las bocas y que no saben lo que callan y que soplando abren el camino paralelo a un Todo de corpúsculos y átomos arreglados en fórmulas distintas y leyes de vida que conformen un 'yo' que no exista o un 'tú' que ya existió.

Porque existes. Si existo yo.

Y nada debe tener sentido en estas letras. Excepto tú.

Me cargo confuso. Excepto tú.