1 dpcc

Cada uno de ellos con idiomas diferentes, cada uno de ellos sólo habla el propio. Encerrados, 5, en un ascensor, sabían que sólo disponían de la común supervivencia para comunicarse y para, claro, sobrevivir. Un atasco con el ascensor.

Paranoia

Si te miran,
te juzgan.
Si sonríen,
de ti se ríen.
A tu espalda
todos se miran
(y te miran).
Que engañan,
creen.
Que no te juzgan,
pretenden.
Mentira. ¡Lo sé!
Y yo,
si mi sangre
no tuviera,
y la ajena
poseyera,
me señalaría.
También
mi cuerpo
acusaría.


Sinus

No es sino callar.
No es sino la boca hallar.
Su curso sellar,
su entonación ametrallar.
Ilusión y desgracia
o primera falacia,
de la sombra de la vida.
Dolor en abundancia,
cadenas de las circunstancias,
manos siempre partidas.
¡Toda vida profunda herida!
Toda alegría se nos va
y el lamento llega enseguida.
¿Acaso la sangre ya no nos da?
Pasión vacía y cabeza hundida
lo que ha sido, es, será y será...
Somos mentira,
armas de violencia,
puños llenos de ira.
En todos la insolente indolencia.
En todos la indolente insolencia.
No es sino callar.
El corazón hallar.
Sus venas sellar.
Su destino ametrallar.

Una partida

El tiempo, todo el tiempo.
Las sombras, las distancias.
Se balancea el cuerpo.
Se caen las manos.
Se cansan,
lloran todos los muertos.
¿Cuánto acaso queda?
¿Cuándo nos seremos?
Todos los días: los ritos.
Unas noches: tu espalda.
(Respiro un aire)
(Respiro el agua)
Caminas y tambaleas.
Yo tambaleo y tirito,
me emudezco (en tu vacío)
en que tenerte es un mito
me hundo: yo, alma y navío.
¡Cuando te vas, te quedas!
Cuando te quedas, no te vas.
Te llevo conmigo.
Vacío sin temor ni olvido.
Siempre estás.


513240

Se van, se acumulan,
se llenan de vacío.
Los años flotan, desvanecen.
Recuerdos que son pinturas.
¡Memorias que son acuerdos!
¿Qué es mirar hacia atrás?
Nos conducen los ríos,
nos llevamos el agua.
Atrapados a veces.
A veces sumergidos...
Cuando avanzamos
olvidamos.
Cuando avanzamos
nos olvidan.
Al principio
llenos de futuro.
Al final
carentes de pasado.
Somos muertos.
Nos morimos
por siempre vivos.



¡Carajo!

Todo con trabajo.
Rezan.
Todo desde abajo.
Pregonan.
Pan, cebolla y ajo.
Andando en andrajos.
Recibiendo escupitajos.
(Para el que es bien alto,
yo, mi yo, acá bien bajo)
Acumulando deudas
y persiguiendo fajos.
¿Dónde el éxito, ¡dónde, dónde!
dónde el vergajo? ¡...!
¡Contigo! Felicidad cual atajo.
Contigo no importan los duelos
ni las patadas ni los altibajos.
Contigo al universo todo
en mi bolsillo todo
yo no perdono y yo no rebajo.
El tiempo todo
en tu bolsillo todo
si empezamos incluso
cual perdido recluso
desde abajo.
Que sí, que sí. ¡Carajo!

Al paso

Música: salsa.
Bailan.
Él por fuera del tiempo.
Ella por fuera del tiempo.
Pero.
Él al tiempo con ella.
Ella al tiempo con él.
Felices
por fuera del tiempo.
Su música son ellos
mismos.
Su paso: su manos.
Su son: sus corazones.

Tu sangre

¿Qué es el dolor ajeno?
Sombras que negamos.
¡Manchas que olvidamos!
Los zapatos del otro
y no sus pies heridos.
La casa del otro
y no su frío nocturno.
El mundo externo
que se diluye
cuando el grito nos hunde
en lo que creímos eterno.
El mundo que calla
que los ojos cierra
ante la herida que aqueja
de rodillas la carne propia
que sufre y yerra.
La ilusión mayor
es el recuerdo.
Engaño, mentira.
Manifiesta estafa.
¡El espejo mayor
es el olvido!






Noctante

Lo propio, tan eterno.
Lo ajeno, tan fugaz.
Un abismo: el mundo entero.
¡Un parpadeo: la paz!
Adentro todo duele.
Adentro todo llora.
¡A todos les llega la hora!
A todos les llega sin mora
el silencio que suele
ser el último,
ser el íntimo,
ser el ínfimo.
Todos  mueren,
y sus próximos, ya o mañana,
desaparecen.
Enteros los mundos,
de historia moribundos,
se desvanecen.
El dolor sólo se calma
reconociendo la finitud del alma.
El dolor sólo se apaga
hundiendo con fuerza la daga.
El dolor te grita con clamor:
¡no al ardor, no a la llama, no al amor!




1016

La persecución,
un monstruo etéreo que supervisa
-entre mares y tierras-
Vigila, tasa, señala, juzga.
Sombra tenebrosa tras mi espalda,
espada invisible que rechina
(Sobre mi hombro)
(Sobre mi cuello)
El filo apuntando, el grito aguardando,
el reclamo en esa lengua.
Culpable, escupe.
Culpable de un amor que yerra.
Pero
Condena es no saberse muerto
Cárcel: ser ya, ser yo, no saber no ser.
Y
Ella no duerme.
Apunta y espera,
ella apunta y sentada espera.

Previo

En la distancia el mar parece en calma.
En la distancia sólo hay rumores.
Ahí los ojos lloran sólo temores:
abstracciones o decisiones
(que nunca son, que nunca van).
Tiemblan las tierras propias
cuando se está lejos.
Cuando se está lejos
las tormentas parecen rotas.
Son nuestras visiones todo drama.
Son nuestras pasiones toda condena.
Lejos el horizonte no mata esta pena
ni lo ya venidero ahuyenta esta llama...


Non discrete

Cuan complejo conocerte.
Al hacerlo, me exploro.
Cuan difícil abarcarte.
Al hacerlo, me excavo.
Las distancias,
los silencios.
Llamadas cortas,
llamadas sin respuesta.
Soplar el olvido
que podríamos ser.
Yo no te olvido. (Pero)
Mis silencios son mis esperas.
Mi ausencia es mi trabajo.
Persigo a la vida,
te persigo
con vida (sin ella).
Cuan complejo este miedo.
Me hundo, me ahogo.
Cuan compleja la espera.
Se oxidan mis ojos.
Se deshidratan mis campos.
Mi boca se cierra y se cose.
Cuan oscuro el futuro.
(Sin ti)

32

Los años son hoy 32.
Y tengo sólo mi propia voz.
Celebración que llega con miedo.
(Soy cuerpo perdido en este enredo)
Fiesta de lágrimas con angustia.
Dolor, paranoia, angustia, angustia...
¿Sin tiempo ya para la gloria?
Arrastro entonces la trayectoria
y pesa, como el iridio, mi memoria.
Los años son hoy 32.
¡Pienso en mí y te pienso a vos!
Abismo que parece más cercano.
Camino filoso que es en vano...
Abismo que se acerca paso a paso.
Es que eterno es el susto del fracaso
e infinito el pánico al ocaso.
Todo pareció ser, todo parecía...
Pero hoy...
Todo se arrastra. Todo se empuja.
¡Se cierran heridas con hilo y aguja!
Somos, soy...
Potencial muerte: de un disparo.
Quiebra venidera: el desamparo.
Visión borrosa de horizonte raro.
Los años son hoy 32.
Respiro a medias (entre tragedias)
y me acosa la tos.

Crío

No respiro, no hablo, no vivo.
Trabajo. Me empujo. Me afano.
No respiro, no hablo, no sonrío.
Agotado el cuerpo.
Cercenado el deseo.
Mutilado el futuro.
No respiro, no hablo, no escribo.
Canto de tu voz.
Muerto de tu cuerda.
Cuelgo mi cuello
en la presencia de tu ausencia.
No respiro, no hablo, no sonrío.
Muerdo mi yo-ya muerto.
Nada ya, todo antes y muerto.
Respiro y no respiro.
No te miro, no me sonrío.
No respiro, no hablo, no vivo.

Paso con chaso.

¿Qué es eso aquello que gusta? ¿Qué eso aquello que conmueve?
El alma a un algo aveces se mueve. A él se dirige y se sumerge.
Hay una fijación que nace y hay un punto universal clavado.
Una conexión de pares, un enlace de equilibrio y conveniencia.
Hundido en la dicha de su ejecución,
menos se rehace a sí mismo entre más se hace.
Las gotas entonces se agotan y lo absracto resulta incluso escaso.
Nos ata su final lento y doloroso.
La vela al fin de la cera acata.
Ansioso el cuerpo se amarra al laso.

92274

El mundo parece que se acaba
todos los días.
La vida parece que se inicia
todos los días.
La desgracia amanece.
La lágrima no se acuesta.
Todos los días
mi cuello cuelga.
Mi sangre inunda.
El sifón de la dicha.

Alcoholismo

Un-otro abismo.
El mismo...
Un-otro grito.
Los ojos fritos.
Las manos al fuego.
Otro va: y me pego.
Muerta la lengua.
Sudor,
no pudor.
Sudor sin tregua.
Con mi yo ya ciego.
El Ciego de mi ego.
Con el drama diario.
Y hasta el sudario.
El yo-ya fatalismo.
Un-otro abismo.
El mismo...

Memorable

Las noches todas llegan.
Las luces todas se apagan.
Llega un sólo instante,
único válido: el último.
Las fiestas memorables,
al olvido van,
los funerales
de algún memorable,
al horizonte infinito van.
La felicidad no puede ser
lo que se busca.
El dolor no puede ser
refugio único de lo íntimo.
La paz, no. La gloria, no.
Sólo la nada queda.
Sola la Nada queda.
Permanece el vacío.
Menos que la nada,
somos.
Pues a ella volvemos.
Pues ella somos.
Llenos de todo,
de nosotros vacíos.

Sustrato

Sonreír es sólo a ratos.
Es poco lo fabuloso
y es poco lo grato.
Pues casi todo afuera
no es sino un maltrato.
Que no firmamos,
que al existir sellamos.
La letra era pequeña
en ese trato,
la cláusula era menuda
en ese contrato.
(Que yo no firmé)
Las lágrimas
como las risas
como la muerte
no tienen estrato.
(Es lo único barato)
El sufrir...
Sonreír es sólo a ratos.
Pues somos de la vida
una herramienta:
¡un aparato!
La vida nos vive 
a su antojo,
bajo su forma y trato.
¿No somos sobre todo
nuestros retratos?
Sonreír es para aveces,
Sonreír es sólo a ratos.

Gentío

La multitud sólo esconde pesares múltiples.
Mareas negras, inundadas pesadillas.
La sangre sale de todas las bocas,
la desgracia es pura y universal.
Pues quien no llora no existe
y quien es feliz: no es.
El dolor está en los otros.
El cuchillo en mí.

Lo que dura endura

¿Por qué dura tanto la vida?
Si todo perece, que se vaya ya.
Si todo se acaba, que se hunda ya.
Es conocida la final salida.
Prevista está la final partida.
¿Cuándo se ahogará?
¿Cuándo llegará?
Que llegue ya.
A este cuerpo y los que olvido.
Al hecho de haberme conocido.
Borrarme de la ecuación universal.
Ser un soplido que se va.
Ser el cuerpo a rastras
de la tormeta colosal.
Aguarda un silencio infinito.
Un oscurísimo eterno.
(Lo que no soy sí es eterno)
Pero lloro todo infinito...
¿Cuándo llegará?
Que llegue pronto. Hoy.
Que llegue ya.



Pantallantes


Esperan aguardan algunas

Nos esperan sí las sombras.
Nos aguardan sí las tormentas.
Las calles frías.
Las paredes húmedas.
Algunas
noches sin sueño.
Algunas
mañanas sin auxilio.
La vela que se apaga.
El agua que no corre.
El hambre, quizás.
La sed, quizás.
La oscuridad que ya es.
Me esperas tú.
Y yo aguardo por ti.



Tiempos

años 14.000.000.000
          3.800.000.000
                 4.000.000
                    250.000
                      10.000
                        1.000
                           522
                           194
                             45
                             31 Yo
                               4

Rama

Sienta bien el agua fría.
Llega apenas la cachetada.
Puñal que nadie espera.
Disparo que nadie llama.

Parece hora de la brujería.
Parece la fortuna atada.
Es la hora de la balacera.
La era-eterna del drama.

Jodidos, en eterna cacería.
Recibiendo golpe y patada.
Ahogados  en la pecera.
Perdidos en el crucigrama

Aveces, claro, hay alegrías.
Y lo malo resulta tontada.
Lo vemos cual zoncera.
Avivando así nuestra llama.

Pues si falla la puntería.
O se emborracha el hada.
A poner mecha en cera.
O reiniciar el programa.

Mientras tanto, la pijama
Mientras tanto, buscar cama.
(Previo: encender la rama)

Laralá

Mirando lo oscuro,
la noche que se agota,
el domingo que se va.
El lunes es duro,
la cuenta está rota
y el dinero que no da.
Hay que pasar el apuro,
hay que pagar la cuota,
debe ser hoy mismo, ya.
El mundo es inseguro.
Parece no haber futuro
y nos vamos gota a gota,
sin son, fuera de la nota
¡La vida: eterno muro!
El cuerpo: eterno impuro
Somos siempre ni fu ni fa.
¡Qué va!


Lo que llegará

La noche que le llega al amanecer.
La caída que le llega al agua.
Ir con el ritmo del asunto, dicen.
Vibrar con vibración fundamental, dicen.
Yo digo.
Entender que la palpitación primera
es la última.
Que el primer baile es una condena.
Que el primer latido carga su final.
Las sonrisas finalmente se apagan.
Las alegrías todas se desvanecen.
La nada llega a ese ser
al que la nada debe su nombre.
La noche que le llega al atardecer.
Las sombras que al último fin alumbran.
No hay ojo que no se cierre,
no hay boca que no quede en sed infinita.
Sin el suspiro de no ser.
Lo que sea que nos espera
al menos nos espera.
Pues lo que ya es
nos retira, nos empuja y nos asfixia.
Lo que sea que nos espera,
de hecho, no da espera.
Se comen los días
las comedias de cada día.

El lugar natural de la trucha.

Mi determinación es sobrenatural.
Las armas que haya a lugar,
cualquiera que sea la lucha.
Mi paciencia es la de un mural.

Sé que la batalla nos llega en plural
y que  nunca nadie se ha de fugar.
Sé que ese humano que me escucha
sabe que la vida no es coyuntural.

La desesperanza, claro, es mucha
y parece que ni de niños es ya jugar.
El amanecer es un lamento gutural
pues sabemos que la herida es cucha.

Eso creo saber.
Eso es lo que ha de haber.
Y todo lo que ha de caber.
¡Joder!
¡Poder!

Mi camino es este preciso lugar.
Mi camino no se me va a arrugar.
¡Cada vida es infinita y escultural!
¡Cada vida es mística y sobrenatural!







Rotundo

¿Cuál es el peor dolor del mundo?
¿La ausencia, la culpa, la enfermedad?
En la vida se anda siempre moribundo.
Se sea niño, viejo o de cualquier edad.
¿Qué es eso invisible y nauseabundo?
Ese grito de sangre  y carne en gravedad.
Nuestro océano: ¡finito pero profundo!
Nuestro grito sin voz y en soledad.
El peor dolor de al menos este mundo,
es quizás la autoinfligida impiedad.
O el disparo que llega de la falsedad.
Pues todo llega y se va en un segundo...
No existe del existir la propiedad.
Cada fin se acerca feroz, fiel, rotundo.

En vigilancia

Mire, nos queda sólo la perseverancia.
El Humano sólo es perseverancia
pues en ello se encuentra su lactancia
y por eso siempre está en eterna infancia.
Vulnerable y en la chistosa repugunancia,
sin embargo, es sólo pinche arrogancia.
Pretensión y actitud de dizque militancia.
¡He ahí el alimento de toda intolerancia!
De esa muy-mortal y dramática intolerancia.
Pregunta usted: ¿y de esto cuál es la importancia?
Le digo: de esto, de hecho, la importancia
es que en el acto de la perseverancia,
en la, ojalá, tangible y espiritual vagancia,
el cuerpo esté libre para luchar, en rimbombancia,
reescribiendo cada paso como en la quiromancia.
Ahí libre donde pueda percibir todas las fragancias
y no caiga menso en la burda vida y su redundancia.
¡Pero ya ve! Cae en completa flagrancia.
Y ya caído sólo le queda la perseverancia.
Sobrevivir y construir para sí una ambulancia.
Sobrevivir y construir para sí alguna prestancia.
Sí, la perseverancia...

De la vida, si lo ve, esas son las circunstancias.
Y ud va y ve y hay tanta abundancia...
Unos pocos con esa abundancia...
Muchos pobres y en petulancia.
¡En petulancia! ¡Qué tristeza! ¡Qué ignorancia!

Al final todo está en la irrelevancia.
En la nada y la sangre y su sustancia.
Hay que existir, sí, cual extravagancia
y crear de la vida propia la Resonancia.
Seguir y empujar y ser dura constancia.
Y un día morir, ajá, pero con elegancia.
Sólo nos queda el filo de la perseverancia...

Sin sueldo

Cada aliento es una patada en guerra,
todo paso es con sudor y martirio.
Y uno que al dinero se aferra,
como un loco enfermo en delirio
cual cachorro hambriento a la perra,
no hace sino prender cirio tras cirio,
para no comer del plato más tierra.

El dinero llega ya y luego vuela
con la duración minuta de un suspiro.
Quien va al cajero y hace el retiro,
ignora que su bolsillo todo lo cuela.

¡Ay del zapato la rota suela!
¡Ay de la tarjeta el sobregiro!

Soy yo quien comprando yerra.
Soy yo quien comprando,
al son del capitalismo y su mando,
al son de ponerse en ese bando,
monta a pedazos la cajuela,
pone el cerrojo a la escuela
y enterito cojeando se entierra.

La deuda a la esperanza destierra.
Vida triste, vida pobre, vida perra.

Sé que se

Se reconfiguran los vientos si es necesario.
Se arrancan las galaxias si hace falta.
Se apagan las luces del mundo en un aplauso.
Se hunden las armas todas en la arena de un vaso,
las guerras del pasado en apenas una lágrima,
las sombras que ya son en una mañana de jueves.
Recreo el universo una vez y todas las veces
por esta vez contigo,
por el tiempo que nos espera,
por la vida eterna que somos.
Y
déjame dormir todas tus pesadillas.
Y
también
déjame alumbrar todos tus sueños.


Postura

A lo lejos se escucha una serenata
de un bandido, gordo y en cabalgata,
de un político que miente en perorata.

Las formas del poder siempre en pieles oscuras.
Las frutas del poder siempre de envenenada frescura.
¿No hay acaso gobierno para los del hambre?
¿No hay acaso hospital para corazones en calambre?

Las gigantes mansiones a puerta cerrada
mientras la miseria se bebe a cucharadas.
Se regocijan de saberse únicos camaradas,
brindan, se dan las gracias y se dicen
"con gusto, como debe ser, de nada".

La serenata sin embargo no canta
una desgracia que aun a los muertos espanta:
Hay gritos de moribundo entre las latas,
hay hombres caídos entre las ratas.
El silencio la protesta ahuyenta,
la libertad a balazos se revienta.

Sentado está el poder que a todos mata.

Bocas de mentiras puras.
Bocas como canecas de basura.
¡A lo lejos alguien canta su candidatura!
Y afila el cuchillo
tocándose el lleno bolsillo
mientras alista la dentadura.


Garganta

Espacios de existencia que cada quien tiene.
Discursos de presencia que cada quien da.
Experiencia que no aplica
al desesperado rostro que suplica
en un consejo que nunca va...
Un perro encerrado en su propia soga.
Un hombre ahogado con su propia lengua
en iglesia o en mezquita
y hasta en sinagoga.
Vestido, tacón, corbata o toga
celebrando mañana, quien quita,
lo que hoy ya nadie logra.
Un caballo que no empuja,
ni acaso una burbuja.
ni acaso su yegua,
Voces sin espejo, rostro, ni lengua
Batallas perdidas de peleas sin tregua.
Juegos de cartas que nadie juega.
Espacios de existencia que cada quien tiene.
Espacios de duda que cada quien pierde.
Espacios de vida que cada quien da.

Bajo abajo

Adrede

Mi vida aveces me excede.
Mi sombra la carne oculta.
Y me voy yendo adrede
a pagar con sangre la multa
de ser ciudad  y cemento,
de llevar a rastras el peso
de la multitud y su excremento,
de las ratas y los sabuesos.
Somos casas de rotas ventanas
sin visiones de horizonte verde,
nos han cortado a gritos la lana,
se ha roto la vieja porcelana,
y la boca hambrienta ya no muerde.
La vida todo cuerpo muerto excede.
Mientras sigue el filo de la muerte
pues siempre todo está primero inerte.






Pese

Parece indicado que las sobras sobren.
Que la carne podrida esté en todos los platos vacíos entre gusanos
y yerbas viejas agotadas de tanto esperar que las fumasen.
Parece lo correcto agotar hasta las lágrimas
y patear las sonrisas con cada orín de cada humano
en un festín final de sangre y río y sombra y llanto.
Parece que nada aparece frente a las ventanas rotas
ni con las putas cansadas ni en los disfraces de corbata,
quizás en la sopa vomitada en el almuerzo de trabajo.
Ni hoy ni el Domingo.
No en los feriados de soledad y sin agua,
ni tampoco en los Lunes fríos de lluvia en el bus que no avanza.
Mucho menos en la axila con chucha del de al lado.
Parece que todo perece
pero sobre todo parece que no quiere morir ya.

Palíndro-meado

Son pero no existen. No hay ojo.
Por tanto tampoco el antojo.
Pues el que mira es quien ata el cerrojo.
Y lo hace para sí, fuera de sí. Hasta de su enojo.
Y sin embargo, es un ojo con anteojos.
Nada realmente ve o, mejor, lo que ve lo hace siempre de reojo.
De manera tal, que también va cojo.
Poniendo sus proyectos todos en aparente remojo.
Porque el río del tiempo agarra a cada todo débil de raíz, flojo.
Y se lo lleva, como a toda felicidad y como a cada uno de los abrojos.
Dígame si no. ¡Ojo pues! Póngale el ojo.


Invivible

Todo lo que se atasca.
La semilla envenenada que la boca masca.
Todo eso que lento atravieza la garganta.
Un animal muerto, un río sucio como sucia la muerta planta.
Todo ese miedo y esa desdicha que sólo el silencio propio escucha.
Poca la luz, poca el agua, mientras que la desdicha es siempre mucha.
¿Nos queda acaso sólo la ficción de la sonrisa?
¿La espera remota de un fin que viene sin prisa?
Nada hay en el silbido de la brisa.
Nadie hay en la certeza de la casa.
Supura entre tanto sangre invisible.
Y se apaga la única brasa.
Todo es finalmente imposible.
El Todo se hace trizas.
Porque la Nada todo lo pisa.



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