108632

Una voz, esa voz.
Espacios de silencio
que alimentan
o que asfixian.
¿Cuándo
dicen más
que su simple
ausencia?
Las distancias.
Los mares.
El encierro.
Yo
que aguardo
y miro
Allá
que olvidan
y no ven
¿No saben
y no olvidan?
Yo recuerdo
e invento
Yo sé
e imagino
Y entre dramas
y películas
No sé.

Sombras de

La lluvia que cae adentro.
Como el viento que ya no sopla.
O un frío entre las venas.
El desvanecimiento,
la carga,
el peso
de nacer todos los días.
Hay un dolor
propio
Hay un dolor
ajeno
Y nos miramos
los rostros
buscando la sonrisa
que sólo inventamos
en el disfraz
que es creer
que es vivir
a ratos feliz
La lluvia que ya no cae
al sediento
El viento que sopla
al cuerpo mojado
La sombra difuminada
en la noche oscura
La sombra, el silencio,
o la muerte.
Sombras de principio
o luces de final
Con la boca tapada
(Somos)




De velos

Intrascendente o dolorosa
la vida es
de felicidades cortas
y expectativas muchas
el vivir es
un dolor constante
que se esconde
una pesadumbre
siempre cierta
que se calla
sonreír
sólo a veces
(pretender
que no es así)
la tormenta
siempre más larga
la calma
corta, temerosa,
vacía
hay un engaño
hay una mentira
patraña y ficción
la vida es
el vivir es
la felicidad es
el dolor no
la queja no
la vida sí
la muerte sí
cuando no...

Frío sin calor

Hace hoy frío.
Ayer hizo calor
Y yo acá con resfrío.
Sin ganas ni bríos.
¡Con mucho dolor!
Solo y sin amoríos.
Ni de a dos ni tríos.
Soy puro temblor.
Escamas y polverío.
(Agua seca del río)
No tengo ya valor.
Afuera el griterío,
ciudad cual caserío.
Gris es el color.
Sin moneda ni señorío,
pero con tres críos,
moribundo es el olor.
¡Hace todo el frío!
Ayer poco calor.
¿Y quién en este frío
podrá siquiera, acaso,
dar al indicado el paso,
en este triste ocaso,
en este odioso fracaso,
y sin ningún retraso,
¡dar el final balazo!
y agitar la flor?
Sola la casa.

92497

No somos, no estamos.
Las sombras que callan,
las luces que se esconden.
El cuerpo que asolas llora.
Los silencios de la noche
antes de dormir.
Las pesadillas de la noche,
vivir, vivir, vivir y sufrir.
Habrá quizás el oro,
habrán tal vez:
licores,
hojas verdes,
flores, raíces.
Y la nada lo es todo.
Ni con ocasión de sonrisas,
ni con motivo de baile,
ni con situación de besos,
y hasta más, y además,
ni aquello ni lo deseado,
la nada lo es todo.
Si soy ese vacío,
soy también el grito,
el último grito,
y todo su contenido.

Cumpleaños #33

El día ya es y también el mes.
Se acumulan años: hoy es el 33.
Hace mucho me dije: "¿no ves?
¿Para que ahora todo a la vez?
¿Por qué no sólo gozar envés?"
¡Me supuse eterno, pues!
Que ya habría tiempo después
para aprender completo,
para ser un don bien discreto,
para superar cual atleta los retos...
¡y era todo, todito al revés!
Ay el dolor luego de la fiesta: vejez.
Ay la quejadera y quejadera, tozudez.
Ay la forma de a pocos perdida,
la carne que ya parece mordida,
el luchar y luchar por la esbeltez.
Ya soy de los años el entremés...
en el precipicio agarrado estoy al arnés,
(y menos son los peones en este ajedrez)
¡Pero sigo nadando, sí, como el pez!
(Me digo)
Lento como imagino que es la res.
(Me descubro)
Es que uno se vuelve su peor juez
sin entender "Rápido y Furioso",
que "Volver al Futuro" es lo valioso
y que como dijo el gran sabio,
y que aún se canta de labio en labio,
"lo que pasó, pasó" y mejor digo
pues soy de mí mismo testigo
¡Nada ha sido! Lo que es, es.
(La casualidad es: vivo en la Calle 33)
¡Cumpleaños hoy: treinta-y-tres!







6540


Duele y se acurruca, llama y se pierde.
Pensar cómo tus ojos ven,
imaginar cómo tu cuerpo camina.
¡No somos la misma vida!
Ni somos la misma suerte.
Compromiso de segura distancia
somos
acuerdo de silencio apropiado.
Avanzamos la ruta juntos...
¡Soñamos la vida separados!
Yo, que guío alguno de tus pasos,
tú, que das ruta al paso de mis días.
No hay abajo un mejor futuro
que caminar arriba hacia otro pasado.
A aquellos y aquello que ya somos,
a la nada infinita:
vacío callado que seremos.


8754


Hemos perdido.
El odio es todo,
el miedo es todo,
balas que son todo.
Asco, inmundicia.
Corazones de piedra fría,
de lágrimas y lodo.
La sangre corre,
los gritos perdidos,
los cuerpos que tendidos
yacen en el cemento.
Este nuestro día...
temerosos y acorralados.
Gritos y lamentos
en un futuro de tierra
húmeda en la garganta.
¡Porvenir sin momento!
¿Qué gloria es acaso la muerte?
¿Qué orgullo es acaso el dolor?
Armas que apuntan
desde cegueras infinitas
sobre letras que no son.
Armas que apuntan
las antes vidas, ¡las antes vidas!
las ya sombras
que son ya silencios
que son ya olvidos.

8264


¿Qué decir? ¿Qué predecir? Tomar la decisión, rehacer. Pereza a rehacer. Miedo a recaer. Poder.

926

Si tu humanidad es tan válida como la del otro, cuando alguno no cree en lo que  el otro sí cree, ¿quién acaso no tiene la razón? ¿Ambos?

1735


Como si avanzara pero se estanca.
Parece que se hace pero sólo parece.
Preguntas que se deshacen en sus propias palabras.
Verbos que se acumulan en sus preguntas.
Indagando por aquello que ya se sabe.
Respondiendo aquello que ya se supo.
En el otro lado, los cuerpos que no se defienden,
las caras que gritan los mismos gritos,
el desnudo, el objeto, el licor.
Atrapados en aquello de lo cual se huye.
Arrinconados en la ilusión de ya no ser.
Edificios que son lo que queremos,
salones que no contienen lo que somos.
Vacío y fantasía,
mentira y dinero.
Compramos sueños tangibles.
Vendemos carne,
vendemos cuerpo.
Nos vendemos por parecer ser
por ser apenas con parecer,
con a pesar de todo perecer.

Acortante

Encontrar de nuevo mi yo.
Escuchar mi voz.
Encontrarme en eso
en que el yo
está perdido.

1 dpcc

Cada uno de ellos con idiomas diferentes, cada uno de ellos sólo habla el propio. Encerrados, 5, en un ascensor, sabían que sólo disponían de la común supervivencia para comunicarse y para, claro, sobrevivir. Un atasco con el ascensor.

Paranoia

Si te miran,
te juzgan.
Si sonríen,
de ti se ríen.
A tu espalda
todos se miran
(y te miran).
Que engañan,
creen.
Que no te juzgan,
pretenden.
Mentira. ¡Lo sé!
Y yo,
si mi sangre
no tuviera,
y la ajena
poseyera,
me señalaría.
También
mi cuerpo
acusaría.


Sinus


No es sino callar.
No es sino la boca hallar.
Su curso sellar,
su entonación ametrallar.
Ilusión y desgracia
o primera falacia,
de la sombra de la vida.
Dolor en abundancia,
cadenas de las circunstancias,
manos siempre partidas.
¡Toda vida profunda herida!
Toda alegría se nos va
y el lamento llega enseguida.
¿Acaso la sangre ya no nos da?
Pasión vacía y cabeza hundida
lo que ha sido, es, será y será...
Somos mentira,
armas de violencia,
puños llenos de ira.
En todos la insolente indolencia.
En todos la indolente insolencia.
No es sino callar.
El corazón hallar.
Sus venas sellar.
Su destino ametrallar.

Una partida


El tiempo, todo el tiempo.
Las sombras, las distancias.
Se balancea el cuerpo.
Se caen las manos.
Se cansan,
lloran todos los muertos.
¿Cuánto acaso queda?
¿Cuándo nos seremos?
Todos los días: los ritos.
Unas noches: tu espalda.
(Respiro un aire)
(Respiro el agua)
Caminas y tambaleas.
Yo tambaleo y tirito,
me emudezco (en tu vacío)
en que tenerte es un mito
me hundo: yo, alma y navío.
¡Cuando te vas, te quedas!
Cuando te quedas, no te vas.
Te llevo conmigo.
Vacío sin temor ni olvido.
Siempre estás.


513240


Se van, se acumulan,
se llenan de vacío.
Los años flotan, desvanecen.
Recuerdos que son pinturas.
¡Memorias que son acuerdos!
¿Qué es mirar hacia atrás?
Nos conducen los ríos,
nos llevamos el agua.
Atrapados a veces.
A veces sumergidos...
Cuando avanzamos
olvidamos.
Cuando avanzamos
nos olvidan.
Al principio
llenos de futuro.
Al final
carentes de pasado.
Somos muertos.
Nos morimos
por siempre vivos.



¡Carajo!


Todo con trabajo.
Rezan.
Todo desde abajo.
Pregonan.
Pan, cebolla y ajo.
Andando en andrajos.
Recibiendo escupitajos.
(Para el que es bien alto,
yo, mi yo, acá bien bajo)
Acumulando deudas
y persiguiendo fajos.
¿Dónde el éxito, ¡dónde, dónde!
dónde el vergajo? ¡...!
¡Contigo! Felicidad cual atajo.
Contigo no importan los duelos
ni las patadas ni los altibajos.
Contigo al universo todo
en mi bolsillo todo
yo no perdono y yo no rebajo.
El tiempo todo
en tu bolsillo todo
si empezamos incluso
cual perdido recluso
desde abajo.
Que sí, que sí. ¡Carajo!

Tu sangre


¿Qué es el dolor ajeno?
Sombras que negamos.
¡Manchas que olvidamos!
Los zapatos del otro
y no sus pies heridos.
La casa del otro
y no su frío nocturno.
El mundo externo
que se diluye
cuando el grito nos hunde
en lo que creímos eterno.
El mundo que calla
que los ojos cierra
ante la herida que aqueja
de rodillas la carne propia
que sufre y yerra.
La ilusión mayor
es el recuerdo.
Engaño, mentira.
Manifiesta estafa.
¡El espejo mayor
es el olvido!






Noctante


Lo propio, tan eterno.
Lo ajeno, tan fugaz.
Un abismo: el mundo entero.
¡Un parpadeo: la paz!
Adentro todo duele.
Adentro todo llora.
¡A todos les llega la hora!
A todos les llega sin mora
el silencio que suele
ser el último,
ser el íntimo,
ser el ínfimo.
Todos  mueren,
y sus próximos, ya o mañana,
desaparecen.
Enteros los mundos,
de historia moribundos,
se desvanecen.
El dolor sólo se calma
reconociendo la finitud del alma.
El dolor sólo se apaga
hundiendo con fuerza la daga.
El dolor te grita con clamor:
¡no al ardor, no a la llama, no al amor!




1016


La persecución,
un monstruo etéreo que supervisa
-entre mares y tierras-
Vigila, tasa, señala, juzga.
Sombra tenebrosa tras mi espalda,
espada invisible que rechina
(Sobre mi hombro)
(Sobre mi cuello)
El filo apuntando, el grito aguardando,
el reclamo en esa lengua.
Culpable, escupe.
Culpable de un amor que yerra.
Pero
Condena es no saberse muerto
Cárcel: ser ya, ser yo, no saber no ser.
Y
Ella no duerme.
Apunta y espera,
ella apunta y sentada espera.

Previo


En la distancia el mar parece en calma.
En la distancia sólo hay rumores.
Ahí los ojos lloran sólo temores:
abstracciones o decisiones
(que nunca son, que nunca van).
Tiemblan las tierras propias
cuando se está lejos.
Cuando se está lejos
las tormentas parecen rotas.
Son nuestras visiones todo drama.
Son nuestras pasiones toda condena.
Lejos el horizonte no mata esta pena
ni lo ya venidero ahuyenta esta llama...


Non discrete


Cuan complejo conocerte.
Al hacerlo, me exploro.
Cuan difícil abarcarte.
Al hacerlo, me excavo.
Las distancias,
los silencios.
Llamadas cortas,
llamadas sin respuesta.
Soplar el olvido
que podríamos ser.
Yo no te olvido. (Pero)
Mis silencios son mis esperas.
Mi ausencia es mi trabajo.
Persigo a la vida,
te persigo
con vida (sin ella).
Cuan complejo este miedo.
Me hundo, me ahogo.
Cuan compleja la espera.
Se oxidan mis ojos.
Se deshidratan mis campos.
Mi boca se cierra y se cose.
Cuan oscuro el futuro.
(Sin ti)

32


Los años son hoy 32.
Y tengo sólo mi propia voz.
Celebración que llega con miedo.
(Soy cuerpo perdido en este enredo)
Fiesta de lágrimas con angustia.
Dolor, paranoia, angustia, angustia...
¿Sin tiempo ya para la gloria?
Arrastro entonces la trayectoria
y pesa, como el iridio, mi memoria.
Los años son hoy 32.
¡Pienso en mí y te pienso a vos!
Abismo que parece más cercano.
Camino filoso que es en vano...
Abismo que se acerca paso a paso.
Es que eterno es el susto del fracaso
e infinito el pánico al ocaso.
Todo pareció ser, todo parecía...
Pero hoy...
Todo se arrastra. Todo se empuja.
¡Se cierran heridas con hilo y aguja!
Somos, soy...
Potencial muerte: de un disparo.
Quiebra venidera: el desamparo.
Visión borrosa de horizonte raro.
Los años son hoy 32.
Respiro a medias (entre tragedias)
y me acosa la tos.

Crío


No respiro, no hablo, no vivo.
Trabajo. Me empujo. Me afano.
No respiro, no hablo, no sonrío.
Agotado el cuerpo.
Cercenado el deseo.
Mutilado el futuro.
No respiro, no hablo, no escribo.
Canto de tu voz.
Muerto de tu cuerda.
Cuelgo mi cuello
en la presencia de tu ausencia.
No respiro, no hablo, no sonrío.
Muerdo mi yo-ya muerto.
Nada ya, todo antes y muerto.
Respiro y no respiro.
No te miro, no me sonrío.
No respiro, no hablo, no vivo.

Paso con chaso.


¿Qué es eso aquello que gusta? ¿Qué eso aquello que conmueve?
El alma a un algo aveces se mueve. A él se dirige y se sumerge.
Hay una fijación que nace y hay un punto universal clavado.
Una conexión de pares, un enlace de equilibrio y conveniencia.
Hundido en la dicha de su ejecución,
menos se rehace a sí mismo entre más se hace.
Las gotas entonces se agotan y lo absracto resulta incluso escaso.
Nos ata su final lento y doloroso.
La vela al fin de la cera acata.
Ansioso el cuerpo se amarra al laso.

92274

El mundo parece que se acaba
todos los días.
La vida parece que se inicia
todos los días.
La desgracia amanece.
La lágrima no se acuesta.
Todos los días
mi cuello cuelga.
Mi sangre inunda.
El sifón de la dicha.

Alcoholismo

Un-otro abismo.
El mismo...
Un-otro grito.
Los ojos fritos.
Las manos al fuego.
Otro va: y me pego.
Muerta la lengua.
Sudor,
no pudor.
Sudor sin tregua.
Con mi yo ya ciego.
El Ciego de mi ego.
Con el drama diario.
Y hasta el sudario.
El yo-ya fatalismo.
Un-otro abismo.
El mismo...

Memorable

Las noches todas llegan.
Las luces todas se apagan.
Llega un sólo instante,
único válido: el último.
Las fiestas memorables,
al olvido van,
los funerales
de algún memorable,
al horizonte infinito van.
La felicidad no puede ser
lo que se busca.
El dolor no puede ser
refugio único de lo íntimo.
La paz, no. La gloria, no.
Sólo la nada queda.
Sola la Nada queda.
Permanece el vacío.
Menos que la nada,
somos.
Pues a ella volvemos.
Pues ella somos.
Llenos de todo,
de nosotros vacíos.

Sustrato

Sonreír es sólo a ratos.
Es poco lo fabuloso
y es poco lo grato.
Pues casi todo afuera
no es sino un maltrato.
Que no firmamos,
que al existir sellamos.
La letra era pequeña
en ese trato,
la cláusula era menuda
en ese contrato.
(Que yo no firmé)
Las lágrimas
como las risas
como la muerte
no tienen estrato.
(Es lo único barato)
El sufrir...
Sonreír es sólo a ratos.
Pues somos de la vida
una herramienta:
¡un aparato!
La vida nos vive 
a su antojo,
bajo su forma y trato.
¿No somos sobre todo
nuestros retratos?
Sonreír es para aveces,
Sonreír es sólo a ratos.

Gentío

La multitud sólo esconde pesares múltiples.
Mareas negras, inundadas pesadillas.
La sangre sale de todas las bocas,
la desgracia es pura y universal.
Pues quien no llora no existe
y quien es feliz: no es.
El dolor está en los otros.
El cuchillo en mí.

Lo que dura endura

¿Por qué dura tanto la vida?
Si todo perece, que se vaya ya.
Si todo se acaba, que se hunda ya.
Es conocida la final salida.
Prevista está la final partida.
¿Cuándo se ahogará?
¿Cuándo llegará?
Que llegue ya.
A este cuerpo y los que olvido.
Al hecho de haberme conocido.
Borrarme de la ecuación universal.
Ser un soplido que se va.
Ser el cuerpo a rastras
de la tormeta colosal.
Aguarda un silencio infinito.
Un oscurísimo eterno.
(Lo que no soy sí es eterno)
Pero lloro todo infinito...
¿Cuándo llegará?
Que llegue pronto. Hoy.
Que llegue ya.



Pantallantes


Esperan aguardan algunas

Nos esperan sí las sombras.
Nos aguardan sí las tormentas.
Las calles frías.
Las paredes húmedas.
Algunas
noches sin sueño.
Algunas
mañanas sin auxilio.
La vela que se apaga.
El agua que no corre.
El hambre, quizás.
La sed, quizás.
La oscuridad que ya es.
Me esperas tú.
Y yo aguardo por ti.



Tiempos

años 14.000.000.000
          3.800.000.000
                 4.000.000
                    250.000
                      10.000
                                              1.000
                                                 522
                                                 194
                                                   45
                                                   31 Yo
                                                     4

Rama

Sienta bien el agua fría.
Llega apenas la cachetada.
Puñal que nadie espera.
Disparo que nadie llama.

Parece hora de la brujería.
Parece la fortuna atada.
Es la hora de la balacera.
La era-eterna del drama.

Jodidos, en eterna cacería.
Recibiendo golpe y patada.
Ahogados  en la pecera.
Perdidos en el crucigrama

Aveces, claro, hay alegrías.
Y lo malo resulta tontada.
Lo vemos cual zoncera.
Avivando así nuestra llama.

Pues si falla la puntería.
O se emborracha el hada.
A poner mecha en cera.
O reiniciar el programa.

Mientras tanto, la pijama
Mientras tanto, buscar cama.
(Previo: encender la rama)

Laralá

Mirando lo oscuro,
la noche que se agota,
el domingo que se va.
El lunes es duro,
la cuenta está rota
y el dinero que no da.
Hay que pasar el apuro,
hay que pagar la cuota,
debe ser hoy mismo, ya.
El mundo es inseguro.
Parece no haber futuro
y nos vamos gota a gota,
sin son, fuera de la nota
¡La vida: eterno muro!
El cuerpo: eterno impuro
Somos siempre ni fu ni fa.
¡Qué va!


Lo que llegará

La noche que le llega al amanecer.
La caída que le llega al agua.
Ir con el ritmo del asunto, dicen.
Vibrar con vibración fundamental, dicen.
Yo digo.
Entender que la palpitación primera
es la última.
Que el primer baile es una condena.
Que el primer latido carga su final.
Las sonrisas finalmente se apagan.
Las alegrías todas se desvanecen.
La nada llega a ese ser
al que la nada debe su nombre.
La noche que le llega al atardecer.
Las sombras que al último fin alumbran.
No hay ojo que no se cierre,
no hay boca que no quede en sed infinita.
Sin el suspiro de no ser.
Lo que sea que nos espera
al menos nos espera.
Pues lo que ya es
nos retira, nos empuja y nos asfixia.
Lo que sea que nos espera,
de hecho, no da espera.
Se comen los días
las comedias de cada día.

El lugar natural de la trucha.

Mi determinación es sobrenatural.
Las armas que haya a lugar,
cualquiera que sea la lucha.
Mi paciencia es la de un mural.

Sé que la batalla nos llega en plural
y que  nunca nadie se ha de fugar.
Sé que ese humano que me escucha
sabe que la vida no es coyuntural.

La desesperanza, claro, es mucha
y parece que ni de niños es ya jugar.
El amanecer es un lamento gutural
pues sabemos que la herida es cucha.

Eso creo saber.
Eso es lo que ha de haber.
Y todo lo que ha de caber.
¡Joder!
¡Poder!

Mi camino es este preciso lugar.
Mi camino no se me va a arrugar.
¡Cada vida es infinita y escultural!
¡Cada vida es mística y sobrenatural!







Rotundo

¿Cuál es el peor dolor del mundo?
¿La ausencia, la culpa, la enfermedad?
En la vida se anda siempre moribundo.
Se sea niño, viejo o de cualquier edad.
¿Qué es eso invisible y nauseabundo?
Ese grito de sangre  y carne en gravedad.
Nuestro océano: ¡finito pero profundo!
Nuestro grito sin voz y en soledad.
El peor dolor de al menos este mundo,
es quizás la autoinfligida impiedad.
O el disparo que llega de la falsedad.
Pues todo llega y se va en un segundo...
No existe del existir la propiedad.
Cada fin se acerca feroz, fiel, rotundo.

En vigilancia

Mire, nos queda sólo la perseverancia.
El Humano sólo es perseverancia
pues en ello se encuentra su lactancia
y por eso siempre está en eterna infancia.
Vulnerable y en la chistosa repugunancia,
sin embargo, es sólo pinche arrogancia.
Pretensión y actitud de dizque militancia.
¡He ahí el alimento de toda intolerancia!
De esa muy-mortal y dramática intolerancia.
Pregunta usted: ¿y de esto cuál es la importancia?
Le digo: de esto, de hecho, la importancia
es que en el acto de la perseverancia,
en la, ojalá, tangible y espiritual vagancia,
el cuerpo esté libre para luchar, en rimbombancia,
reescribiendo cada paso como en la quiromancia.
Ahí libre donde pueda percibir todas las fragancias
y no caiga menso en la burda vida y su redundancia.
¡Pero ya ve! Cae en completa flagrancia.
Y ya caído sólo le queda la perseverancia.
Sobrevivir y construir para sí una ambulancia.
Sobrevivir y construir para sí alguna prestancia.
Sí, la perseverancia...

De la vida, si lo ve, esas son las circunstancias.
Y ud va y ve y hay tanta abundancia...
Unos pocos con esa abundancia...
Muchos pobres y en petulancia.
¡En petulancia! ¡Qué tristeza! ¡Qué ignorancia!

Al final todo está en la irrelevancia.
En la nada y la sangre y su sustancia.
Hay que existir, sí, cual extravagancia
y crear de la vida propia la Resonancia.
Seguir y empujar y ser dura constancia.
Y un día morir, ajá, pero con elegancia.
Sólo nos queda el filo de la perseverancia...

Sin sueldo

Cada aliento es una patada en guerra,
todo paso es con sudor y martirio.
Y uno que al dinero se aferra,
como un loco enfermo en delirio
cual cachorro hambriento a la perra,
no hace sino prender cirio tras cirio,
para no comer del plato más tierra.

El dinero llega ya y luego vuela
con la duración minuta de un suspiro.
Quien va al cajero y hace el retiro,
ignora que su bolsillo todo lo cuela.

¡Ay del zapato la rota suela!
¡Ay de la tarjeta el sobregiro!

Soy yo quien comprando yerra.
Soy yo quien comprando,
al son del capitalismo y su mando,
al son de ponerse en ese bando,
monta a pedazos la cajuela,
pone el cerrojo a la escuela
y enterito cojeando se entierra.

La deuda a la esperanza destierra.
Vida triste, vida pobre, vida perra.
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