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3 de junio de 2026

Círculos

Si hay un infierno, y si hay un infierno dividido, y si hay un infierno dividido en círculos, estoy seguro que hay un círculo en ese dividido infierno en donde se llenan formatos y más formatos y se hacen filas y más filas, y en donde se espera la espera en salas de espera y se escucha y se oye y se grita "¡no hay sistema!" y se hace y re hace y se termina y se empieza por toda la eternidad, por toda la eternidad de la eternidad, por siempre y para siempre y por los siglos de los re-siglos... ¡re-amén!

13 de enero de 2025

Azul de infinito

Hoy, con una Bogotá de azul infinito que no tuvo ni una nubecita, con más de 22 grados, algo que es cada vez más común y más normal en semejante anormalidad, pienso que en 2024 tuvimos enormes incendios forestales que inundaron la ciudad de humo y de un olor a quemado con el que nos despertábamos y nos acostábamos, y que también comenzamos el racionamiento de agua por 24 horas para toda la ciudad, en un esquema por ciclos, y ya llevamos no sé cuántos meses. Siento miedo por el 2025, por mañana, por el mañana y por lo que va a pasar a esta ciudad y a este mundo, en este ya eterno hoy de catástrofe, en este ahora de ansiedad y preocupación.


25 de noviembre de 2024

Yo quien hace

Siento que la Inteligencia Artificial, con su no inteligencia y su no artificialidad, al final va a escribir mejores poemas y ensayos que los que yo jamás podré escribir, y hará mejores fotos y videos que los que yo jamás podré hacer. Serán tan buenos y mejores que los de todo el mundo vivo, muerto y en intermedios, y, calculo, representarán la realidad mejor que la realidad misma. Entonces llegará un momento en que se nos antojará la realidad misma, la real realidad, aburrida, plana y superficial. Siento que esto va a pasar ya, o pasado mañana, o en un pin-pan. ¡O ya pasó!

Y quizás la IA podría, una vez esté yo atado a los cables de la rampante modernidad —los literales y los figurados—, digo, una vez esté yo leído hasta decir ya no más, de tanto aparato conectado umbilicalmente conmigo y mi cuerpo andante y mi yo pensante... digo, quizás la IA podría hasta escribir exactamente, y con contada anticipación, las líneas que yo escribiría y hacer las imágenes que yo haría. Sí, quizás podría, pero... ¿cómo reemplazaría el placer que siento de yo mismo, de a-yo mismo, hacerlas?

Porque es seguro que en mi futuro no aguarda un Nobel o un Hasselblad, y hay tanto escrito y tanto hecho por tantos Nobel y tantos Hasselblad, que, ¿qué sentido tiene tener al yo, al a-yo, hacer algo ahí, lanzando mi algo-ahí al pozo cuasi infinito de la montaña cuasi infinita de genialidades de genixs Nobel y de genixs Hasselblad? No tiene sentido, no; excepto que nadie de esxs soy yo. Ni yo soy ninguno de esos Nobel ni de esos Hasselblad. Ni la IA soy yo.

Y me llega entonces un artículo científico, de esas revistas importantes, donde dice que una IA escribió poemas mejores que los escritos por poetas porque fueron evaluados como mejores por no lectores de poesía, que son la muy gran mayoría, y siento que lo que sentía, me sentía. Y me senté, y no me siento. Ahora no me siento.

Excepto que sí, que sí: ya la IA es mejor. Y porque pues mejor que yo tampoco era tan difícil, y seguro nació, con sus cables complejos y luces de universo titilante, siendo mejor que mi-yo por siempre y para siempre. Pero esa IA no soy yo. No es mi inteligencia, que tal vez, aunque escasa, la hay —lo juro que la hay—, y yo no soy artificial porque este dolor de rodilla y este guayabo no es artificial.

Y no me va a quitar el placer de yo hacer mis letras y de tomar mis fotos, ni tampoco entraré a competir con ella. No. Porque no nos podemos mirar rayado ni podemos hacer sonidos jum de indignación. ¡Qué te diré, IA! Naciste para ser mejor que este mi-yo, pero ni yo soy tú, ni tú eres yo, y pues yo soy yo.
--

19 de noviembre de 2023

Pretéritos asombros del futuro

Cien Años de Soledad de Gabriel García Márquez es un libro que he leído varias veces ya y del que, de repente, casi como una iluminación en retroceso o una epifanía de para atrás, se me vienen pasajes a la cabeza. Desde que he empezado a experimentar con la Inteligencia Artificial en mis fotos de archivo y en mis videos y, con el uso casi compulsivo que hago de Chatgpt, que se ha vuelto un yo en copiloto, un yo con acceso directo a mi oído biológico y a mi ajá creativo, este aparte con el que empieza el Capítulo 12 del libro, lo recito como un mantra que me da miedo y me tranquiliza, como un pasaje antiguo, digamos, en forma de oráculo fijo de una sola lectura que, en un mágico dinamismo de la quietud, cambia y cambia, y que siento más cercano que nunca; especialmente en el ahora del ahora en que pesa más que el peso pesado anterior de los muchos datos y de los artilugios móviles y de las pantallas titilantes de mundos alternos.

Dice: "Deslumbrada por tantas y tan maravillosas invenciones, la gente de Macondo no sabía por dónde empezar a asombrarse. Se trasnochaban contemplando las pálidas bombillas eléctricas alimentadas por la planta que llevó Aureliano Triste en el segundo viaje del tren, y a cuyo obsesionante tumtum costó tiempo y trabajo acostumbrarse. Se indignaron con las imágenes vivas que el próspero comerciante don Bruno Crespi proyectaba en el teatro con taquillas de bocas de león, porque un personaje muerto y sepultado en una película, y por cuya desgracia se derramaron lágrimas de aflicción, reapareció vivo y convertido en árabe en la película siguiente. El público que pagaba dos centavos para compartir las vicisitudes de los personajes, no pudo soportar aquella burla inaudita y rompió la silletería. El alcalde, a instancias de don Bruno Crespi, explicó mediante un bando, que el cine era una máquina de ilusión que no merecía los desbordamientos pasionales del público. Ante la desalentadora explicación, muchos estimaron que habían sido víctimas de un nuevo y aparatoso asunto de gitanos, de modo que optaron por no volver al cine, considerando que ya tenían bastante con sus propias penas para llorar por fingidas desventuras de seres imaginarios. Algo semejante ocurrió con los gramófonos de cilindros que llevaron las alegres matronas de Francia en sustitución de los anticuados organillos, y que tan hondamente afectaron por un tiempo los intereses de la banda de músicos. Al principio, la curiosidad multiplicó la clientela de la calle prohibida, y hasta se supo de señoras respetables que se disfrazaron de villanos para observar de cerca la novedad del gramófono, pero tanto y de tan cerca lo observaron, que muy pronto llegaron a la conclusión de que no era un molino de sortilegio, como todos pensaban y como las matronas decían, sino un truco mecánico que no podía compararse con algo tan conmovedor, tan humano y tan lleno de verdad cotidiana como una banda de músicos. Fue una desilusión tan grave, que cuando los gramófonos se popularizaron hasta el punto de que hubo uno en cada casa, todavía no se les tuvo como objetos para entretenimiento de adultos, sino como una cosa buena para que la destriparan los niños. En cambio, cuando alguien del pueblo tuvo oportunidad de comprobar la cruda realidad del teléfono instalado en la estación del ferrocarril, que a causa de la manivela se consideraba como una versión rudimentaria del gramófono, hasta los más incrédulos se desconcertaron. Era como si Dios hubiera resuelto poner a prueba toda capacidad de asombro, y mantuviera a los habitantes de Macondo en un permanente vaivén entre el alborozo y el desencanto, la duda y la revelación, hasta el extremo de que ya nadie podía saber a ciencia cierta dónde estaban los límites de la realidad".  

21 de junio de 2023

Todo-lo-demás

No, no soy ni vegetariano ni soy vegano. Sólo que hoy cociné sin carnes ni huevos ni queso ni todo lo demás, como lo hago siempre un par de veces por semana. ¿Qué pasa? ¿Acaso la única explicación posible para cocinar fríjoles con arroz y aguacate es ser vegetariano o vegano? Imagino que la pregunta que se hicieron fue: ¿cómo puede ser que, pudiendo elegir carnes o huevos o queso o todo lo demás, eligió ninguna? Qué clase de locura es esa.
En mis clases, varias veces, me ha tocado aclarar, entre las medio risas que puedo ver, y porque además me lo han dicho directamente, que no me quedé pequeño por no comer carnes ni huevos ni queso ni todo lo demás. ¿Qué acaso no conocen personas pequeñas que comen todos los días carnes o huevos o queso o todo lo demás? ¿Y no pueden imaginarse una persona alta que poco o nunca come carnes ni huevos ni queso ni todo lo demás? ¿Qué dirían entonces de los holandeses y alemanes que son veganos y son, a todas luces, más altxs que media Colombia?
Recuerdo grupos de conversación académica sobre aborto, sobre eutanasia, sobre donación de órganos, sobre género, sobre, en fin, temas que se perciben por algunxs, álgidos y complejos, y en esos temas podíamos hablar a nombre propio; pero cuando se trataba de los animales, tocaba en juegos de rol. "Pretenda que usted defiende los derechos de los animales" ¿Así de difícil es tomar una posición de algo tan obvio? Además el rol debió ser: "pretenda que usted defiende los derechos de algunos animales", porque seguro que defienden con armas y a puños a todos los michis y a todos los firulais.
He tenido estudiantes que me han dicho, en plena clase, que cualquier compañerx nutricionista argumentaría a favor de la importancia del consumo de las carnes y de los huevos y, en fin (de aquí en adelante sólo diré "todo lo demás"), y tengo que sacudirme la cabeza porque, si un nutricionista o no nutricionista encuentra la suficiente y adecuada evidencia científica que indique inequívocadamente que sí o sí debe consumirse todo-lo-demás todos los días, que dé un paso al frente ya, porque tendrá que dar como 10 para atrás, una vez hagamos esa revisión de evidencia de la que hay incontable que dice justo todo lo contrario.
Y he tenido conversaciones en donde se me ha señalado que no podemos pasarnos simplemente a comer tofu y productos de soya porque la soya es un gran problema, cuando la mayor parte del cultivo de soya es para, adivinen, todo-lo-demás. Es que una buena parte de la invasión del planeta es para todo- lo-demás. Especialmente cuando dos terceras partes de la tierra dedicada a la agricultura es para la industria de todo-lo-demás. Pero, ah, ojo, además, hay un requete montón de gente que no come ni todo-lo-demás ni lo demás. Gente que pasa hambre mientras a usted, ese pedazo de muerto que compró del corrientazo y que no se comió, se le daña y le toca botarlo. ¿Por qué es tan difícil de interiorizar lo que no tiene otro modo ya de verse? ¿Qué es eso aquello que nos ata tan poderosamente a algo tan claro, tan obvio, tan evidente? 
Sin mencionar el impacto que todo-lo-demás tiene en el cambio climático, en el destrozo monumental del Amazonas, en las emisiones de CO2, en el uso excesivo de fertilizantes que han alterado el ciclo del nitrógeno y el fósforo, y en cada uno de los 9 límites planetarios.   
Y no, no es la solución a todos los problemas, obvio.  Ni tampoco es el origen de todos los males, ¿quién está diciendo eso? Ni tampoco el aporte único e individual haría la gran diferencia frente a las grandes industrias y los gobiernos mediocres, por supuestísimo. No se requiere de grandes matemáticas para esa conclusión. ¿Qué es una persona a 8000 millones que somos en este planeta? ¿Qué es el 0.4% del aporte de Colombia frente al producto interno bruto global, que nos dice harto sobre nuestro impacto al planeta, frente al 25% del de Estados Unidos, el 15 de China y el 25% de Europa? No se necesita un cálculo con macros en Excel ni un código magnánimo en Python para saber que es ínfimo, ¿pero entonces el marco moral individual no cuenta? ¿No hay una voz adentro, una voz deontológica, que algo grita y es que nos mentimos y nos engañamos para seguir hablando de lo impredecible del clima con un hamburguesa doble de todo-lo-demás? Entonces dado que las grandes corporaciones roban más que cualquier individuo de a pie, ¿valida que el individuo de a pie robe? No me puedo imaginar semejante conclusión. 
¿No es un poco extraño que los perros y los gatos sean ángeles y las mamás osos sean maravillosas cuando llevan en fila a sus ozesnos y las ballenas sean espectáculos de la naturaleza, pero ese churrasco con chimichurri, esa pechuga asada, esas costillas de cerdo, no? No puede ser que ahí no haya una contradicción. ¿Cómo puede ser que haya humanólogos, como los llamo yo, que trabajan en la lucha contra la migración forzada y que les duela las comunidades indígenas y que les preocupe esta gente y aquella y la otra, pero no les inquiete que ese consumo todos los días, dos veces y hasta tres veces al día, hace parte de aquello de ese mal que precisamente a mucha de esa gente perjudica?
Es extraño, extrañísimo. Máxime cuando hay semejante cantidad de personas sufriendo por enfermedades no comunicables, pero aún en los congresos donde se discuten estos temas, se sirve, adivinen, todo-lo-demás. 
Y finalmente, el último recoveco que escucho, es que de dónde saco esos datos, que yo cómo sé que esos datos son así, que pueden estar amañados, y ser mentira y ser tramposos, y que me los invento o se los inventan esas organizaciones de gente loca y hippie que no tienen más que hacer, y que en vez deberían preocuparse por las cosas importantes...y sí, claro, clarísimo, todo puede ser mentira, todo puedes ser la ¡matriz!, ¿puede usted comprobar de forma sistemática que es mentira para su región y todas las regiones de este casi-peladero que es en donde los humanos vivimos? ¿O puede comprobar que lo que sí cree que es lo es para todo el mundo y para todo lado? La pregunta sería, ¿acaso cómo cree lo que cree? Ese es un recurso muy raro porque, cuando salen los datos de cosas negativas, como el desempleo, como la inseguridad, como cualquier evento horroroso, entonces ahí sí es más probable que me digan: obvio, lo sabíamos; es que, claro, todo está peor...
¿Cómo? ¿Pero entonces esos datos que están conformes con sus expectativas no son amañados, pero los que no están conformes, son raros y que hay echarles un ojito otra vez? 
No puede ser.
En fin, me voy a dejar remojando las lentejas porque no tengo olla a presión y, así es la vida, con ello consumo más energía y resulto aportando, en pequeñeces de este pequeño que soy yo, a un problema de muchos problemas del problema máximo que es el así existir.
¿Qué esperaban? Acá yo humano, demasiado humano.  
En fin y fin.      


7 de abril de 2023

p-AI-la

"Paila" en Colombia  es una expresión multifuncional que señala un aspecto negativo de una situación dada. Por ejemplo:

A:¿cómo te fue? ¿paila? 
B: paila muy

A: yo creo que paila con el préstamo.
B: quedamos entonces es re-paila.

A: paila, esto se acabó.
B: igual estuvo muy paila.  

Por otro lado la inteligencia artificial (IA) o en ingles (AI) son dos vocales que, entre otras, se encuentran en palabras como "pAIla", que resulta inquietante considerando los riesgos que puede tener la IA en nuestras vidas. 

De esto modo, me pregunto: ¿p-AI-la entonces con la llegada de la AI/IA? ¿O paila más bien si no llega? ¿O p-AI-la si llega a lxs unxs y a lxs otrxs no?

4 de abril de 2023

Evidente abstracción

Uno de los ejercicios más interesantes, en mi experiencia de usuario, ha sido pedirle a chatgpt mucha evidencia sobre un tema específico y finalmente pedirle el nombre exacto de las publicaciones. Incluyendo una lista de posibles autores. En el momento en que busco yo activamente, por mi propia cuenta, muchas de estas publicaciones resultan invenciones. Inexistentes. Una creación alucinada de chatgpt. Considerando que el título es, en general, lo que más se lee de todas las partes de la publicación, uno podría imaginar revisiones sistemáticas de listas de títulos y listas de autores vacíos de sí mismos. Y revisiones sistemáticas de revisiones sistemáticas: que en otros temas las hay hartas. Evidencia proveniente de una realidad en abstracto.
Cómo me recuerda esto al comercial colombiano del abogado zoometalúrgico.

14 de marzo de 2023

De tempraneros tempranismos

Sale un estudio que dice que Colombia es el más madrugador del mundo, levantándose en promedio a las 6.30am, y nos recuerda El Espectador que, en otro estudio, Colombia es de los países menos productivos de la OCDE. Ni lo uno ni lo otro sorprenden. La locura colectiva que valida, no sólo madrugar, sino empezar a trabajar a las 7am o antes, tener clases a las 7am o antes, tener reuniones a las 7am o antes, porque al que madruga Dios lo ayuda, y yo creo que Dios a esa hora sigue durmiendo, porque es a la única hora que le cuadra a todo el mundo -claro, porque todo el mundo quiere dormir a esa hora-, porque hay que ser productivos pero resulta que no, porque nos acostamos entonces a las 10 u 11 pm y dormimos poco y mal y hay que empezar el ciclo infinito del enamoramiento tempranista y la resignación de un transporte que se mueve con el afán de las rocas y que nos afana con el látigo de obligaciones que, si no son en el albor del día, no son; y nos señalan y nos acusan por pereza y quejadera, porque no nos ponemos la camiseta ni damos el 200%, porque sin sufrir dizque no se aprende, porque en pasarla mal está la sabiduría, porque así es como se coge experiencia. Ojalá saliéramos de ese hechizo que nos tiene acá con el ojo gacho, con la ojera ya cincelada, con bostezos que son sinfonías y con sueños incompletos. A ratos felices, usualmente rotos.

25 de septiembre de 2022

Lo elevado y lo terrestre

Siempre he pensado que primero existirá la teletransportación antes que el metro de Bogotá y, que el día que lo innauguren, como somos lo que somos, vamos a teletransportarnos de la casa a la estación para colarnos y esperar y apretujarnos y quejarnos y culpar a los demás y culparnos a nosotros por ser lo que somos y no ser lo que no somos. A destiempo, incompletos, guiando el camino del frente a través de un vidrio que en realidad es un espejo.  

11 de julio de 2021

Enfocando el desenfoque

A todxs a quienes hice un retrato antes de enero de 2018, mil y mil disculpas.
A todxs a quienes hice un retrato antes de enero de 2019, mil disculpas.
A todxs a quienes hice un retrato antes de enero de 2020 disculpas.
Y a lxs del 2021, ya les iré diciendo en el 2022, pero que cualquier cosa disculpen.

26 de mayo de 2021

Del hoy y del siempre

En esta coyuntura histórica que estamos viviendo pienso en dos lecturas de la gran Hannah Arendt, teórica política, alemana y judía, exiliada en los Estados Unidos por la persecución antisemita.

Acá relaciono los conceptos que ella acuña mediante dos artículos que abordan su obra.

1. Eichmann en Jerusalén: Un estudio sobre la banalidad del mal.
En el que explica "cómo un sistema de poder político puede trivializar el exterminio de seres humanos cuando se realiza como un procedimiento burocrático ejecutado por funcionarios incapaces de pensar en las consecuencias éticas y morales de sus propios actos". https://bit.ly/34n14FI

2. Los orígenes del totalitarismo.
"Con dicha obra Arendt comenzó a estudiar el mal como problema político, a través de las acciones perpetradas por los regímenes de Hitler y Stalin, los cuales a pesar de sus claras diferencias ideológicas, se basaron y sustentaron sobre el empleo del terror, la ficción ideológica, y la manipulación de la legalidad, de manera que se criminalizaron y castigaron personas que no habían cometido delito alguno (Judíos, gitanos, homosexuales, intelectuales, campesinos, ricos, etcétera), y fueron asesinados cuando dichos regímenes alcanzaron el poder. Los Estados totalitarios, a diferencia de las tiranías, que se apartan totalmente de la legalidad, crean un verdadero entramado jurídico con el propósito de mantenerse en el poder, no sólo desafiando la legalidad sino creando una apariencia de ésta." https://bit.ly/34hPax1

4 de junio de 2020

Tú-yo rechazo

En Colombia, además del injusto racismo en contra de los afro, tenemos una larga lista de fobias: rolo-fobia, paisa-fobia, costeño-fobia, venezolano-fobia (xenofobia), pobre-fobia (aporofobia) y homofobia. ¿Me faltan más fobias? Seguro que sí. Tenemos discriminación contra las mujeres en su extensa definición, contra los indígenas, contra cualquiera que no cuadre con la calificación de blanco. Discriminación por peso, por estatura, por belleza, por nivel educativo, por ser del campo, por tipo de ropa, por tipo de trabajo, por aspecto. ¿Me faltan más discriminaciones? Seguro que sí. Y ahí conviven todos estos rechazos, entremezclados los unos con los otros, las otras con las unas, en una masa enorme donde nadie está lo suficientemente bien sino sólo aquellxs que señalan, así sean ellxs también señaladxs y sistemáticamente rechazadxs. No es sólo por allá. Nos falta mucho, nos falta por el cuerpo propio empezar. Nos falta todo.

18 de abril de 2020

Doña Wow

Hoy andaba pensando que Bella, la de La Bella y la Bestia, una mujer culta, apasionada por la lectura, buena onda, que ayuda en los inventos de su papá científico y que es hasta buena bailarina, se llama Bella, y no, no sé, Pila, La Dura, doña Wow, la Uy. No, se llama Bella. ¿Por que "qué más"? ¿Y qué le sorprende a su pueblito? Que siendo así de bella siempre esté por ahí ensimismada leyendo.

12 de abril de 2020

Los mundos y sus fines

Siendo mediados de abril, este año 2020 va más o menos así:
- Terremotos fuertes en Turquía, Puerto Rico y en Croacia.
- Erupción de volcanes en Indonesia, Japón, Rusia, Etiopía, Ecuador, Chile y México (y otros más) todos en el mismo día.
- Actividad volcánica en Islandia que no se ha había registrado en 800 años. En el 2010 la erupción de uno de sus volcanes dejó el cielo europeo cubierto de cenizas cancelando vuelos por meses.
- Invasión de millones de langostas en África del este, algunas de ellas hasta 20 veces más grandes de lo normal, que arrasan con todo alimento a su paso amenazando la seguridad alimentaria de millones de personas.
- Los incendios devastadores de Australia que causaron la muerte de cientos de millones de animales y arrasaron con miles de hectáreas (que empezaron con una arrasadora sequía, luego los incendios y luego las peores lluvias registradas allá en años).
- Incendios atípicos y un alza en los niveles usuales de radiación en Chernobyl.
- Brote de fuertes tormentas y tornados en Estados Unidos.
- Fuertes tormentas de nieve en Estados Unidos.
- y el coronavirus covid19
"Yo no olvido el año viejo, porque me ha dejado cosas muy buenas..."
A este año sí que le metieron presupuesto.

31 de marzo de 2020

Contar los muertos

Los casos confirmados dicen muy poco del comportamiento del #coronavirus pues eso sólo da cuenta del nivel de pruebas que se hacen, y no de todas las que se hacen, sino de las que dan positivas. El número de muertes, aunque mejor porque no está dividido por el número de casos confirmados, sólo da cuenta de muertes y deja atrás a todos lo demás. Por el contrario, saber el número de hospitalizaciones y de uso de salas de cuidados intensivos por #covid19, sí nos dice muchísimo más, porque habla de la demanda específica (incluyendo a los que llegarían a morir y a los que no). Y ese indicador sí lo registran en los sistemas de información y además lo reportan a las centrales.

15 de marzo de 2020

Covid-19 y don Coronavirus

Amigos, amigas, amigues, amiguis, mariquis, latinxs, quédense en la casa. Sólo salgan cuando sea necesario. Que la vida social se recupera pero ser asintomático, cosa que no saben, o tener síntomas leves, cosa que pueden malinterpretar, y seguir por ahí faroleando, puede enfermar a una persona vulnerable: les puede pasar a uds, a sus papás y a sus abuelos y abuelas. Y quizás no volver a contar la historia por alguien que pensó que eran los demás y nunca yo. Señalar a las autoridades de ineficientes y de tomar malas decisiones, pero no hacer nada propio en el terreno de lo individual y familiar, sólo atenta contra nosotros mismos y contra nuestra sociedad. ¡Y a lavarse las manos a lo que marque! Que la responsabilidad es de todos, todas, todes y pues todis y todus.

8 de marzo de 2020

8 de marzo de mis marzos

Estuve pensando anoche en algunas de las mujeres de la historia, la ciencia, el pensamiento y el arte que hayan tenido una influencia importante en algún momento de mi vida y a las que de un modo u otro les he seguido el rastro. Unas desde hace un montón de años, otras desde hace recientemente.  Así que, haciendo ese ejercicio, y para no confundirme, decidí que lo mejor era hacer una lista.

Acá va:

Alejandra Pizarnik, poetisa
Emily Dickinson, poetisa
Marie Curie, química y física
Katherine Johnson, matemática
Catalina la Grande, zarina
Virginia Woolf, literata
Emily Brontë, escritora
Doris Salcedo, artista
Marina Abramović, artista
Kara Walker, artista
Meryl Streep, actriz
Diana Uribe, historiadora
Hannah Arendt, filósofa
Simone de Beauvoir, filósofa
Sor Juana Inés de la Cruz, poetisa
Celia Cruz, música
Shakira, música
Bjork, música

De todas, podría decir así ahora mismo que escribo, que la que más me agranda el corazón y me hace hervir la sangre, es Sor Juana Inés de la Cruz (1648, México). La empecé a leer cuando yo tenía unos 11 ó 12 años. Sus versos me maravillaron, su sensatez, su sed de intelecto, su lucha porque la dejaran estudiar, su decisión de convertirse en Sor porque era el modo menos complicado para poder, como mujer, seguir estudiando y escribiendo. ¡Su biblioteca de 2000 volúmenes en pleno siglo 17!

Siempre he querido escribir rimas como las de ella: sucintas, con gracia, profundas, poderosas. He leído una buena parte de su obra, me sé varios de sus poemas y la siento como si la conociera, como una mentora y amiga a quien admiro profundamente y con quien me puedo ver sentándonos a conversar y a compartir lecturas y versos y filosofías. Ella enseñándome algo de su maravilloso genio y su enorme visión del universo.

Nunca olvidaré esta frase dirigida a quienes se empeñaban en no dejarla estudiar:

“En perseguirme, Mundo, ¿qué interesas? ¿En qué te ofendo, cuando sólo intento poner bellezas en mi entendimiento y no mi entendimiento en las bellezas?”

Touché.


15 de enero de 2020

Pruber

He decidido darle la oportunidad a todo aquello a lo que me he negado por años. Después de no sé cuánto tiempo, quise tomar un taxi. Me paré en la esquina y estiré la mano. El primero me miró y siguió derecho, el segundo no me miró aunque iba vacío y el tercero que sí se detuvo, me hizo creer que el servicio de taxis había mejorado, que la competencia les había convenido a todos, que yo estaba era exagerando y que uy qué bueno, menos mal, qué chévere. Cuando me acerqué al taxi, me preguntó antes de subirme: "¿para dónde va?" Respondo. "Ah por allá no voy". 
La vida que le echa tierrita hasta a los mejores propósitos de año nuevo.
Intentaré ahora con la coliflor y con 12h en bus a Popayán.

12 de octubre de 2019

Que ya nos juimos

Esta noche de silencio recuerdo a Rubén Darío que bien supo decir lo que hemos sabido siempre pero que no hemos podido decir igual. Este poema me lo memoricé cuando tenía como 11 años y cada tanto viene a mí completo a recordarme el peso de la incertidumbre (de saberla) y la carga inevitable de lo que quisimos que fuera y no fue y lo que quisimos que no fuera y fue:

"Dichoso el árbol que es apenas sensitivo,
y más la piedra dura porque esa ya no siente,
pues no hay dolor más grande que el dolor de ser vivo,
ni mayor pesadumbre que la vida consciente.

Ser, y no saber nada, y ser sin rumbo cierto,
y el temor de haber sido y un futuro terror…
Y el espanto seguro de estar mañana muerto,
y sufrir por la vida y por la sombra y por

lo que no conocemos y apenas sospechamos,
y la carne que tienta con sus frescos racimos,
y la tumba que aguarda con sus fúnebres ramos,
y no saber adónde vamos,
ni de dónde venimos!…"

14 de agosto de 2019

Ale dale

Ayer terminé de ver la docuserie de la BBC Magic Numbers: Mysterious World of Maths (Números mágicos: el misterioso mundo de las matemáticas) que es de 3 capítulos. Explora si las matemáticas son inventadas por la mente humana, es decir, son un lenguaje no-perfecto desarrollado por el ser humano, o si por el contrario, se descubren en la realidad de la experiencia tangible como cual arqueólogo. ¿Y por qué se pregunta eso? Porque las matemáticas nos han permitido contar y distinguir desde, si tenemos 6 porciones de pizza o 3 de arroz con fríjoles, hasta permitir enviar un aparato con un mancito adentro, mediante una fórmula de hace más dos siglos. El caso es que el documental, además de hablar de un tópico que me encanta, tiene algo que me resulta también interesante y genial. La conductora, la matemática Hannah Fry, va contando el chisme entrevistando la gente dura del tema que viene de universidades de esas de-las-famosas. Las personas que entrevista son una mezcla de géneros, orígenes, acentos en inglés, razas y edades, con una especie de equilibrio entre estas cinco características, que es evidente cuan inclusivo quiere el documental ser. Esto es crucial para que todas las personas, en especial los niñxs, puedan verse indentificadxs, y eventualmente considerar con seriedad que si X lo hizo, yo por qué no. Pero al final, y no, este no es el final, hay otro detalle de la docuserie que me gustó muchísimo. En el capítulo 3 min 44:22, la presentadora entrevista a la Professor del Departamento de Física y Astronomía del University College London (número 8 del mundo según el QS), Alexandra Olaya-Castro, una bogotana de 42 años que estudió en la Universidad Distrital y en la Universidad de los Andes, y que se ganó en el 2016 el Premio Maxwell que reconoce contribuciones sobresalientes a la física teórica a principios de la carrera científica. Yo ya había escuchado de ella en una charla TED sobre equidad de género. Muy buena, ademas. ¿Y sobre qué habla en la docuserie de matemáticas? Acerca de sus estudios sobre los efectos cuánticos (la física de las partículas fundamentales: electrones, etc) en procesos biomoleculares, en particular, en la conversión de luz en energía química; así como lo hacen las plantas mediante la clorofila, y de la que depende toda la vida en el planeta. ¿Por qué cuánticos? Porque esa conversión de luz en energía química representa para la planta finalmente la recepción y conversión de unas partículas fundamentales denominadas fotones que son parte indispensable de la luz. ¿Y por qué en esta docuserie de matemáticas si la entrevistada habla es de física? Pues porque toda la teoría cuántica está sostenida por completo en una serie de fórmulas matemáticas específicas y cuyas implicaciones en la realidad desafían la más absurda de las imaginaciones pero que, y porque así es la vida, tienen una altísima capacidad predictiva que ninguna otra teoría científica tiene ni de lejos. ¿Qué tal el trabajo de la profe Alexandra? Es una idea poderosamente sencilla, uno diría, obvia en sí misma, pero que, de hecho, es un campo reciente de la investigación y que requiere un enorme nivel de comprensión de la física cuántica y, claro, un manejo maravilloso de las matemáticas y de la biología. Y mucha imaginación: ver más allá (de lo intangible, diría Leono). ¡Y qué tal de las implicaciones filosóficas! Una campeona la profe Alexandra.

Charla TED: https://www.youtube.com/watch?v=t2GxMJDsl6Q
Docuserie cap3: https://youtu.be/TKKUZoqSTxw?t=2658

Yesterday I finished watching the docuseries BBC Magic Numbers: Mysterious World of Maths, that has 3 episodes. It explores whether mathematics is invented by the human mind, that is, it is a non-perfect language developed by the human being, or, on the contrary, whether it is discovered in the reality of tangible experiences just like it is for an archaeologist. And why does it ask that? Because mathematics has allowed us from counting and distinguishing 6 servings of pizza from 3 of rice with beans, to letting us send a device with a man inside, using a formula from more than two centuries ago. The thing is that the documentary, in addition to talking about a topic that I love, it also has something nteresting and great. The director, the mathematician Hannah Fry, is telling us the topic by  interviewing the hardcore people of the topic who come from prestigious universities. The interviewed people are a mixture of genres, origins, accents in English, races and ages, with a kind of balance amog these five characteristics, that is evident how inclusive the documentary wants to be. This is crucial for all people, especially children, they can identify themselves, and eventually and seriously consider that if X did it, why not me. But in the end, and no, this is not the end, there is another detail of the docuseries that I liked very much. In episode 3 min 44:22, the presenter interviews a professor of the Department of Physics and Astronomy of the University College London (number 8 of the world according to the QS ranking), Alexandra Olaya-Castro, a 42-year-old woman from Bogota who studied at the District University and at the Universidad de los Andes, and who won in 2016 the Maxwell Prize that recognizes outstanding early carreer contributions to theoretical physics. I had already heard of her in a TED talk about gender equity. Very good, too. And what does she talk about in the math docuseries? About her studies on quantum effects (electrons, etc.) in biomolecular processes, in particular, in the conversion of light into chemical energy; just as plants do through chlorophyll, and on which all life on the planet depends. Why quantum? Because that conversion of light into chemical energy represents for the plant the reception and conversion of fundamental particles called photons, that are an indispensable part of the light. And why in this  docuserie about math if the interview talks about physics? Because the whole quantum theory is fully founded in a series of specific mathematical formulas and whose implications in reality defy the most absurd of imaginations but, such is life, they have a very high predictive capacity than any other scientific theory has, not evean near near. What do you think about the work of Professor Alexandra? It is a powerfully simple idea, one would say, obvious in itself, but that, in fact, is a recent field of research and that requires an enormous level of understanding of quantum physics and a wonderful handling of mathematics and biology. And a lot of imagination: seeing beyond what's there. And how about the philosophical implications! Quite a champion Professor Alexandra is.

TED Talk: https://www.youtube.com/watch?v=t2GxMJDsl6Q
Docuseries ep3: https://youtu.be/TKKUZoqSTxw?t=2658