20 de febrero de 2009

Y ahí va el dos.


Dice.
Comenta.
Argumenta.
Y ahí va el dos porque de ahí vino el uno. Señala.
Y ahí va el dos porque ahí viene el uno. Apunta.
Sí. Así.
Apunta una señal que tiene seña y señal de punta.

Casi las cinco.


El ojo me duele, el ojo está rayado. Rojizo llora un mugre.
Y ahora llueve. La bulla y los golpes. Los carros y sus pitos.
Me va lo que supura. Mi arma en dedo. Y yo.

19 de febrero de 2009

La te equis te.


Es siempre curioso que cuando vemos para atrás vemos cosas que antes veíamos en frente.

El almuerzo de zetas.

El cansancio me asedia. 
El sopor, 
el tedio. 
El polvo 
se amontona en las esquinas, 
en las cortinas. 
El telón 
cae 
irremediablemente. 
La audiencia duerme 
y otros llaman callados 
como si los quisieran más cerca. 
Silencios. 
Y es apenas 
mediodía.

15 de febrero de 2009

La salida.

Las siete y diez y un ocho.
Las horas de ayer, de anoche.
Cuando la noche era ayer.
Y ayer era la camisa a rayas
y la luna un zapato café.

Es la noche silenciosa.
Las gotas caen
y se despedazan
y acosan
y suenan.

El cielo quizás llora
o un lucero está nostálgico.

A lo lejos la lluvia arrecia
y "tiritan, azules, los astros...a lo lejos".

Me despierto no dormido de este sueño no soñado,
de esta sopa,
de esta masa,
de esta pasta,
de este profundo sonido.

Las siete y veinte y ahí va un uno.

Nada cae ya.
La selva es clara y claro el mundo.
La tormeta se hizo calma
y la puerta suena.

Los pies arrastran el agua
y el tapete aguarda.

Y ahí va el dos.

Ahora juntos, los dos.

Profail, el perfil.

I am interested in not being interested.
Looking for one lost lost-search.

13 de febrero de 2009

El viernes


La noche es hoy. Hoy el día.
Todo me pertenece, la totalidad es mía.
Hoy son todas las horas de esta hora.
Hoy es el ahora.
No hay más allá que este acá.
Acá es allá.
No hay más que andar.
No hay cielo que volar.
No hay más que nada más.
Y ni eso hay, además.
Y yo solo y sólo estoy.
Y llegué y vengo y me voy.
Y siendo, no soy.

8 de febrero de 2009

El símbolo de lo que parece no ser.

¿Por qué el corazón que late en nada se parece al corazón que pinto?

La sangre que llega e impulsa no es la roja vivacidad que la tinta mancha en esa siempre simétrica forma.

Le dimos rostro a un objeto que no está.

Y quien está no tiene rostro.

Y yo.


El silencio que cae, se desliza, desaparece.

Se van los ojos que miran al tiempo.

Se van los ojos sin cuencas.

Se va el todo.

Y yo me quedo.

6 de febrero de 2009

Las moronas.

Estoy hecho añicos y nada me ha pasado. Soy una pesadumbre sin voz. Un cansancio de trocha. Un grito ahogado. Me deshago de mí. Y de mí me voy.

5 de febrero de 2009

Aforismos y la falta de oficio. II.


Fuente de infinito. Manantial de muertes próximas, de almas condenadas.

Café de la tarde. Humeante ambrosía que intoxica los ojos.

Camino sin término. Futuro en blanco.

Heráclito el Oscuro ha de atraparte. Aguas de tiempo y muerte.

Pasado sin nombre.

Suplicio de lo profundo.

Sin título, sin pie.

Aún recuerdo el vaho de tristeza y frustración.

¿Que todo pasado fue mejor dijo Jorge? Que todo olvido es mejor dice Felipe.

Grito al viento. Al vacío carente de viento. A la nada.

A Leto querré ir. El óbolo ha sido puesto.

Escuela dichosa. Academia fortuita de las eras.

He aquí quien nos llevará finalmente. Finalmente el fin. La cuota habrá de ser pagada.

Lo que se esconde tras un ahora lienzo, antes madero.

¿Y sus dos reflejos en dónde se encuentran?

La corona de la dicha griega, el resumen de los vetustos susurros.

Que la tierra es el cielo. Que lo lejos está cerca. Quien se va, vuelve.

Volar sobre la praderas de tigres y alondras. Sombrillas que se escapan de las manos en las tormentas.

Cuando la lágrima camina inquieta a la sonrisa que la aguarda.

Danza. Malleus previsto entre el baile y cada paso.

Escrito está quien escribe lo reescrito.

Derivados de la oscuridad bailan los secretos.

¿Cuánto cae de lo que regresa?

Se celebra lo que no se tiene en la época en que culmina lo que se debe tener.

En resumen lo que nos aguarda y por lo que vinimos.

En resumen lo aguardado y lo que dejamos.

Ah Marat. Se supo, se sabía y se sabe.

¿Qué reflejas?

Guiándose a sí misma y quién sabe en dónde fue a parar.

Un adelanto de lo que fue.

Y si, quizás es lo que podrá ser o que fue lo que se pretendió que iba a ser y que resultó siendo lo que no fue.

¡Cuántos puntos!

El barco se hundió mucho después en las aguas de alguna memoria pero los gritos aún se escuchan en el fondo.

Pinto que hago que pinto.

Ah las palabras perfectas, la construcción precisa.

El ocio y su elogio. El conocimiento y su cosa.

Palabras de futuro. Sumérgete en tu inocencia, en la madurez de cada línea, de cada fonema

Borges sin sombra. Borges sin pasado ni futuro irredimible. Borges tras las grietas del tiempo.

Locura de una guerra sin tregua. Monólogo de una vida que se ahoga atrapa entre las piedras.

Locura subterránea. Licor de toda vida. Aire embriagado de lágrimas.

Por el mismo barranco en donde cayó la lágrima.

Que lo que cae, sube.

En la casa del húerfano o la enfermedad de la sangre.

El punto que ata y el dedo ahí apunta.

Que lo que es cabe. Y cabe en lo que no es.

Y sonríe la tímida mentira.

Todo lo que sé es que sé que ignoro lo que sé que no sé.

Y te atrapo sin saber a dónde vas.

Cuando se acerca la curva jamás ve.

Se acomoda el brinco de la suerte en el uno del cero.

Dichosa la planta que ni árbol fue.

Sólo entiendo lo que no me preguntan.

Y la onda que va al uno dejando al uno que fue ya cero.

Necia la tela que empujó la letra.

Veo que sólo yo veo lo que veo.

1 de febrero de 2009

La alegría sin himno.

Dije: Bien, feliz.
Me dijeron: Bien, me alegra.
Y yo dije: y a mí me alegra que te alegre pero más me alegra que me haya alegrado a mí.
Y me dijeron: Bien, me alegra.

La vida en la punta del alfiler.


Esta horda de sonidos, de colores, de texturas, de sentidos. Esta manada de manos, esta comunidad de rostros. Esto que llamamos vida. Esta que es la única que vivo. Que va como va y viene como siempre. Que sigue, que está. Como un río al infinito: de su propio olvido ya conocido. Como un suspiro. Como un latido. Como todo final que tuvo (o tiene, o tendrá) todo principio.

31 de enero de 2009

Lo que llega.


Finalmente el fin es el principio. Es lo que viene, es lo que va, es lo que se fue.

30 de enero de 2009

La corbata en la sopa del timón.


Fíjese que un ejecutivo que come un ejecutivo está ejecutando esa tarea: comerse un ejecutivo.

Así, cuando un ejecutivo se come un ejecutivo para ser él ejecutivo debe hacerlo de un modo ejecutivo.

Y si queda lleno, pues bueno. Coger taxi y no montar en ejecutivo.

La lengua

No sé por qué no me gusta que me gustes todo lo que me gustas. No sé por qué me gusta que no me guste que me gustes. Pero me gustas.

Ciertamente, tampoco sé por qué no me gusta lo que no me gusta pero lo cierto es que no me gusta como lo que me gusta.

Así, si me miras como me miras, pues así no me gusta porque no lo haces como me gusta. Por ello, no me gusta. Aunque, claro, tú me gustas.

Y así como la coliflor no me gusta, y no sé por qué no me gusta, no me mires así pues no me gusta como me gustan las lentejas con arroz.

La coliflor no me gusta tanto como no me gusta que me mires así, pero en la misma cantidad que me gustan las lentejas con arroz.

Al menos eso sé fuera de lo que me gusta y no me gusta.

Y saber me gusta: que sepa a lentejas y a lentejas con arroz.

¿Que qué?

En ocasiones me dan esos no sé qué que me hacen sentir no sé cómo pero de ese modo tan claro que sé que no sé pero que me hace sentir así, de ese modo. Sí. Y así como llega, se va, se fue. Y se siente un no sé dónde fue, un no sé dónde pasó. Y me siento sin sentirme y sale lo que entiendo que siento así: no sé qué, no sé cuál, no sé cómo y, de hecho, no sé para qué. Pero pasa y qué.

28 de enero de 2009

Retruécanos con cara de aforismos o falta de oficio.


Es real la realeza o toda realeza es real? ¿Es la realidad Real? ¿Con erre mayúscula adjetivo de realeza?

los-que-menos-tienen tiene menos, que no la menor, probabilidad de encontrarse con otro que-tiene menos.

Y si fueran señalados los más y fueran los señaladores los menos. Será lo que es tal cual es ya...sin ser.

Lo que más allá se ve es lo que más acá se tiene. Lo que se tiene es todo aquello que al estar, se pierde.

Es esa inasible cosa obligándome a creer que existe la gente que no veo, no he visto y no veré.

En el campo de las ensaladas, doña Sujeta de tiempos inmemoriales ha sido ascendida a desconchifladora de cajas.

Ojalá tenga el tiempo en el futuro para retornarme a mi tiempo en el pasado.

He tenido cosa de la cosa pues cada cosa tiene su cosa. Cada cosa con su cosa y la cosa con la cosa de no tener la cosa.

Cuanto sucede, sucede que no sucede. Sólo pasa lo que al pasar sucede y no pasa.

El menor esfuerzo en este caso no necesariamente es mayor al del caso anterior.

Entre las cinco y la seis el frío de los ojos.

Lo que no hallo está y no lo veo o no está y no hay para ver. Se esconde siendo o no se esconde y no es. Pues ausencia de evidencia no es evidencia de ausencia.

El rostro de Fausto en las laderas del soplo, en el patio de polvo.

Con tendencia a existir y sin existencia objetiva. Esencialmente no sustancial. Algo que es esto y aquello y algo sin su aquello.

En búsqueda del penúltimo silencio.

En el sueño que presumen abanicos diáfanos. En la felicidad con forma de rostro blanco, de danza sin música.

Cuando las manos son puñales que sostienen el mundo y agitan las flores de la entrada. Sonrisas que desaparecen los ojos.

En el monte lejano halando fuerte la pita que saca el sol adormilado por las mañanas.

Con un sushi ciertamente más crudo. La soya y el tofu gratis con el combo. Yo brincando felices islas imaginarias para darle alcance.

Sentado. Tranquilo y feliz mirando una nube. Palillo a palillo. Por allá donde el sol cuando sale, sale.

Dando vueltas alrededor de un poste sin luz. Acabó de llover.

Pasando páginas que creí haber leído. Este volumen es prestado, creo. Del perro de la vecina, fijo.

Contando un mamotreto de papeles imaginarios amontonados en la celda de otro preso mayor. La llave: perdida. ¿Hay tal?

Con un pedazo de queso en la mano y el cuchillo para abrir el pan. Pero la sanduchera se dañó.

Según parece toca al timbre el perro de la vecina. Quizás quiera café.

Corriendo la cortina y al parecer aún llueve. Quizás baste dormir un poco más.

Mirando lustros, contando arroces. Presumiendo nubes escandinavas en un vaso de whisky.

Que caen las hojas y el café está caliente, que la luz se filtra, que las sonrisas cesan. Que despierto.

Mirando un dizque cuadrito de Miró (y él no miró) de soslayo.

Mirando un pan francés.

Con un pan anglosajón.

Más allá de la bruma y la extensa noche, más allá del ocaso y el infinito cielo; detrás del horizonte y debajo de cada hoja marchita; entre las lágrimas y el silencio se esconde el fin último que debemos perseguir, aquel sin tiempo ni presencia táctil, aquel sin trazas de melancolía, de agitación o de orgullo. Aquel que no tiene procedimientos, ni funciones delimitadas en hojas acumuladas entre el polvo o entre cuatro monedas de quinientos pesos y un billete de diez mil. Detrás del mundo y sus designios y los pasos perdidos y los dados y los futuros, después de cada lineamiento y protocolo, más allá de lo contable y lo histórico. Ahí está el fin último que debería, y quizás es, el primero.

En el carretero.

22 de enero de 2009

Las aguas.

Cuanto sé de ti es que de ti nada sé.
Todo lo ignoro.
Y eso llegaré también a olvidar.
Y serás sin haber sido.
Pertenecerás a la memoria en mi olvido.
A un ayer que viví y ya no está ni es ni fue.
Y que se ha ido.

21 de enero de 2009

T.O.

¿Do not let me be the last to know?
Yo decir prefiero:
El dolor, la nostalgia, el ayer lastimero.
Let me be the first to know.
The first who forgets.
If there's one first.
If there's one memory.
I am the last one.
But the one.
So, I am the first. The only one.
Nobody.
No one.

20 de enero de 2009

El silencio.

Pues sólo las letras llegan. Con cara, con ojos, con manos, con besos.

Letras que suponen una voz que no escucho. Que extraño.
Un vacío conocido pero vacío.

Cuando acá, en el inquietante hecho de las empresas, del trabajo por el trabajo, de las teclas y su tecleo, cuando acá destino a los días de ocho a cinco mi cara, mis ojos, mis manos, quizás un beso. Quizás un abrazo.

Por ahí andarás. Feliz. ¡Qué felicidad tu felicidad! Y yo acá, esperando que mi felicidad sea también la tuya.

Las olas que se mecen y acarician los cuerpos que se llevan la memoria al profundo misterio de las sirenas. A la arena que nadie pisa.

Al olvido de estos días.

19 de enero de 2009

El metálico de papel.

El día que pasa, el que transcurre, el que viene y el que ya se fue, es, fue y será día de no-hay-con-qué.

18 de enero de 2009

La parte.

Es ese indefinible algo, claro como el agua que se evapora, comprensible como el tiempo que sentimos perder, ahí, aquí, presente, del ayer y seguro que de mañana en la mañana cuando abra los ojos. Que hace parte de mi todo y no mi todo más una adicional parte.

Así es. ¿Y qué es? Tan sólo lo que es.

17 de enero de 2009

La mañana del sábado.

Pertenezco a un algo tan lejano que ni sombra da.

16 de enero de 2009

Lo que sí cambia como lo que no.

La economía, al parecer, cambia como cambia el ánimo de las personas en un año de vida.
No sabiendo cuándo es malo y trae algo bueno o bueno y que traiga algo malo o quizás bueno pero pecaminoso o bueno pero no, gracias; no tanto.
Pues no sabemos cuándo lo bueno es realmente bueno fuera de ese pudo-ser-mejor.
Ni cuándo lo malo es malo porque siempre pareciera que hay algo peor.
No se nos pida, así, saber cómo un bueno puede ser malo o, mucho menos, un malo resulte siendo un bueno.

La música de mi ayer

Ando de una nostalgia que no me cabe en las manos.
De un ayer que no viví.
Del ayer de mi ayer.
Del bolero y el tango, la cumbia, el porro.

Desgarrante sensualidad puritana.
Paso y paso, roce, coqueteo, galantería,
su mirada, su cortina oscura hecha de humo.

De eso que quizás creo es
y que quizás ni siquiera fue.

O fue y yo no soy.

Y no soy.

15 de enero de 2009

Y si.

Y si fueran señalados los más y fueran los señaladores los menos.

14 de enero de 2009

Noche y día y cielo y tierra

La noche dijo: soy la noche y el día. Día de vida oscura. Luz de sombra. Luz oscura.
En mí las sombras sueñan un día con sombra. Sombra del día. Día que sueña.

El día dijo: soy el día y soy la noche. Noche de azul celeste. Luna azulada. Luna celeste.
En mí la claridad sueña un sueño de vida. Vida sin sueño. Sueño que sueña.

La tierra dijo: soy madre y soy hija. Origen de vida y caminos. Camino de vida. Vida y camino.
En mí los hombres sueñan y viven vida y sueño. Vida del sueño. Sueño de vida.

El cielo dijo: soy hija y soy madre. Límite, universo e infinito. Infinito universo. Límite infinito.
En mí convergen la vida y su todo. Vida lo es todo. Los sueños son vida.

Noche y día. Cielo y tierra. Sueño de sueños. Vida de vidas.

8 de enero de 2009

Creamos lo que creemos.

Y si somos para hacer, para construir algo más complejo como hacen las células, las partículas con nosotros, ¿qué estaremos creando?, ¿qué estaremos conformando?

¿Somos acaso partículas de qué?

Completando lo que sale mal.

Si todo lo que ha de salir mal, sale mal; ¿sale mal aquello que dice que todo lo que ha de salir mal, sale mal? Sin embargo, lo que no puede salir mal sino que está ya muy mal, es que aquello que dice que todo lo que ha de salir mal, sale mal, no dice cuándo de todo lo que sale, sale mal. ¡Bah qué mal!

Eso

Las cosas son como son; al pan, pan y al vino, vino; lo que fue, fue; y dicho así, lo que es, es. Palabrejas que nos funcionan para referirnos tanto a algo malo como a algo bueno, tan viejas como ciertas y con sus respectivos equivalentes en todas las lenguas, dialectos, idiomas, épocas y culturas dentro del recóndito del promedio de su gente y que expresan esa sensación de certeza absoluta, del más profundo conocimiento juglar; es Eso lo que precisamente hace que creamos en una energía, digamos, divina (definida como energía porque intentamos abarcar un algo intangible desde siempre y para siempre).
Es la fe, si hay tal. Porque creer, en toda la probabilidad de la intensidad semántica de la definición de creer, es tener precisamente eso: tener fe. Creer es igual a tener fe.
Es la divinidad. O la divinidad de lo divino. Ese ver que nada hay más que el ver nuestro ahora. El ahora de cuando yo escribo, de cuando usted lee y el ahora de cada vez que lo lee y deja de ser leído. Su-mi-la realidad.
Pero no la realidad del filósofo o la del físico o la del aficionado a discutir sobre la realidad todo el tiempo, sino la realidad de la que hablan las personas cuando ven la televisión, o de la que se habla en las reuniones de personas de todos los niveles, ya sea que estén los anteriores en la paz, la ignorancia, la comodidad, la felicidad, la sabiduría, el orgullo o la guerra.
La igualdad, el que yo soy yo, el que nunca uno es igual a dos en las cosas tangibles y visibles por los ojos y no por las máquinas. Eso que es sólo Eso y que usted cuando está descifrando este texto, y que no es Eso, sabe qué es. Eso que sólo usted conoce y que jamás va a lograr expresar a nadie ni a nada ni siquiera a usted mismo.
Así pues, creemos, en una infinidad indefinible; creemos en algo que no sabemos qué es.
Y en nada más creemos con tanta intensidad. Que siempre ha estado y está y estará. Es esa nuestra mayor sensibilidad. Nuestra mayor sensación.
Nuestra fe es creer realmente en algo que no sabemos qué es en realidad pero que creemos, y quizá sea así, es la parte que infinita en el tiempo y el espacio hace el Todo, la realidad, el ahora y Eso.

30 de diciembre de 2008

Dejeit.

I hated it as though it existed. It is not real but it is everything that is real. It will exist while I keep loving this hate.

29 de diciembre de 2008

Luna de día

Apagada en otro rincón.
Sin espacio.
Sin olvido.
Sueñas el sueño.
Fin eres de todo sueño.

Los hombres despiertos
Mecen de día tu cuna.
Sueña.
Luna de día.
De día, también luna.

28 de diciembre de 2008

La Realeza de lo que es.

¿Es real la realeza o toda realeza es real? ¿Es la realidad Real? ¿Con erre mayúscula adjetivo de realeza?

26 de diciembre de 2008

El título uno.

Si todo lo que puede salir mal, sale mal; ¿sale mal todo aquello que dice que lo que puede salir, sale mal?

La geometría

La esfera y el río son el Todo.

La vida son círculos que giran contenidos en un círculo giratorio que es la vida misma.
Círculos interiores, ciclos internos que se hacen infinitos y giran sobre su propio eje. Por cada círculo una esfera formada. Esferas que giran en esferas giratorias.

La infinitud de estas esferas que se contienen dan paso al volumen máximo. La extensión de la terna dimensional y el río que se hace tiempo y es el tiempo mismo.

21 de diciembre de 2008

De hoy.

Hola. ¿Quién eres?
Un desconocido.
Pues ahora ya lo fuiste.

14 de diciembre de 2008

El oficio de los hijos

¡Mamá, el desayuno!
No hay dos huevos fritos. ¡Hay uno!
¿No ve que luego quedo con hambre?
¿Y usted en vez de plata me empaca es fiambre?
¿Una mandarina en la maleta?
¿Es eso un banano en una bolsa?
Eso en la maleta no me lo meta
Que ahí lo dejaré. Eh ¡Qué cosa!
Usted papá muy bien sabe
Que eso no me lo como en el colegio.
Sólo a usted en la cabeza le cabe.
Qué pena: eso no es de alguien regio.

¡Papá, en dónde está la camisa roja!
¿No la planchó? Entonces usted escoja.
No será culpa mía si mal lo hago quedar.
Al fin y al cabo es su fiesta. Pues qué pesar.
Usted sabe que a mí esa camisa me gusta
Y que me la pongo para estas aburridas ocasiones.
Finalmente, es la veintiúnica que a nadie asusta.
Como usted nada más me compra. Tendrá sus razones.
Pero mamá, eso sí le digo:
Que no me ponga a saludar a toda hora.
Pues de nadie de esa gente soy amigo.
Que bastante hago con ir ahora.

¡Mamá, en dónde es que eso se paga!
Y yo qué sé. Usted es la dura en eso, la maga.
Como usted siempre es la que va.
¡Yo cuándo fui! No mienta. ¡Qué va!
Papá, hágame ese favor.
Mire que van a pasar el partido.
Vaya y usted habla con ese señor.
No diga eso. Yo no me hago el sufrido.
Yo sé que es mi obligación.
Pero usted es el que sabe manejar la plata.
Me metí en esa deuda. Lo sé. Sin lógica razón.
Y sé también que soy del descaro la mata.

¡Papá, me sigue doliendo!
Con ese menjurje el tiempo lo está perdiendo.
Por favor, entiéndame, más de eso no quiero.
Sabe horrible, sabe como a vencido suero.
Mamá, esa vaina no me está haciendo nada.
Créame. Mire que veinte minutos ya han pasado
Y me siento igual. ¿Me acomoda la almohada?
Además, si le contara, estoy algo mareado.
Mejor como luego. No tengo ganas.
Que no, que no quiero comer...
Ay esta gripa me está sacando canas.
¡Me voy a morir!, al parecer.

¡Mamá, pero es que hoy es la fiesta!
Es que no es cualquiera. O ninguna o ésta.
Pero es que tengo que aportar para el trago.
No. No se trata de eso. No soy ningún vago.
Pero apenas si para devolverme me alcanza
Y como para cualquier cosita comprarme.
Usted siempre anda armado con lanza
Cuando se trata de alguna plata darme.
Papá, considere, ¿qué usted no fue joven acaso?
Sí, yo sé que “en aquellos tiempos” eran otras épocas.
Pero no le creo que de joven haya hecho siempre caso.
Usted si: tacaño como usted solo. Duro como las rocas.

¡Papá, mamá, me hacen tanta falta!
No tenerlos acá tan lejos me mata.
Como ustedes nadie me consiente.
Y nadie a mis mal genios simplemente asiente.
¡Qué de mí sin ustedes habría yo sido!
Les debo un montón de gracias.
No debieron haberse ido.
Los extraño. Y su ausencia nada sacia.
Que debí decirlo estando vivos.
Que no sabía. Ser hijo era mi oficio.
Un inocente niño, un joven altivo.
Ahora entiendo. Y ya no hay beneficio.

Saber que pasarán los años y con ellos mi vida y allá arriba los veré.
Allá seré siempre su niño. Lo verán. Siempre lo seré.
Porque aunque creí que como hijo cumplí todo mi oficio.
Saber que la mitad hice será siempre un dolor, una herida, un suplicio.

De que podría, podría.

Podría contar uno a uno los días desde que me dejaste. Desde que me dijiste aquel no, ya no más, ya no quiero estar contigo. No sé, algo me pasa.
¡Claro, te pasa que ya no quieres estar conmigo!
Perdóname, pero estoy confundido. Creo que debo pensar.
¿Pensar qué? ¿Pensar la confusión?
Creo que debo definir qué quiero.
¡Pero es que ya no me quieres! ¡Qué hay para definir!
Creo que me tengo que ir.
¡Pues vete! No te vayas. Quédate. Me arrodillo si quieres. ¿Lo hago? No me dejes…
Sí, podría ir día tras día de lágrimas y vigilias eternas. Recorrer palmo a palmo esta historia de novela vieja sin final feliz. Caminar por el contorno de nuestros paseos y nuestras caminatas, aspirar el olor de las comidas y tus desayunos, sentir tu cuerpo trémulo en las noches cuando yo dormía y tú no me querías dormido y aparecían manos múltiples como animalitos curiosos y al acecho.

30 de marzo de 2007