Los gatos ayudan a buscar las mariposas
que se vierten en sombras y se caminan en maullidos.
Qué nos dicen en sus sueños de gloria,
en los rincones de sus tronos,
en las memorias de sus reinos.
Hay días donde somos sus colas,
el pelaje de sus silencios,
la canción de sus encuentros.
Hay noches donde somos sus secretos,
sus visiones dimensionales,
sus caleidoscopios.
Hay la ausencia de su compañía
para quienes nunca los tuvimos.
El vacío de su existencia
entre quienes se sublimaron.
¿Qué soy yo que eres tú,
que nunca te tuve y te tuve
y me fui contigo y no me fui?
Orfandad de las órdenes,
de onomatopeyas crípticas que se acurrucan
en el regazo ajeno o en el propio
según la tasa de su liviandad.
Los gatos son las mariposas.
Un ser que es todos los seres.
Todos los retazos del universo
colados en ojos elípticos.
Ahí mientras duermes como dormir te veo
como dormida me ves.
Gata de los gatos,
gato de las gatas.
Código binario y no binario,
cero de todos los unos
y de cada sucesión de cuentas.
Como gotas y ojos,
como ojos y hojas,
como recuerdo a quien a su abuelo recuerda,
como recuerdo a quien quiero que me recuerde.
¿Me recuerdas?
Los gatos ayudan a buscar las mariposas
porque son ellas
y somos nosotros
durmiendo eternos en los días de casa,
en los puentes cíclicos,
en este pequeño cubo que nos lleva
a ustedes que parecen ser
y son y no son
con sus voces humanas y sus rostros de vida.
Ustedes son estos gatos
y son sus sueños.
Los sueños de los gatos son sus sueños.
Estos sueños, estas mariposas, estos gatos, este hoy.
¿Me recuerdas, gato de universo?
¿Me sueñas, gato de cosmos?
Aquí estamos: soy yo.
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