Pedí un carro. Me respondió inmediatamente. Decía azul. Decía que estaba a 1 min. Inmediatamente llegó un carro azul. Intenté abrir repetidamente la puerta. Luego la otra. Golpeé la ventana. Alguien salió a medio cuerpo del carro. Me preguntó gritando: ¡usted quién es!.
Inmediato llegó mi Uber azul. Era otro, el real.
Me subí con el grito.
Me quedé blanco y azul.
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