17 de febrero de 2026

Haberte dejado

Siento haberte dejado
en el último momento
de tu compañía.
Siento haberme ido
justo cuando te fuiste,
en el último instante
de tu compañía.
Siento no haber estado
aquel momento
en que no ibas a estar más.

Pude haberte visto partir
e irme contigo,
pero no pude.
Pude haberte acompañado
pero no pude ir.
Pude haberme ido contigo,
pero no pude ir.
No puedo allá aún vivir.
Pude haberme ido contigo,
al menos a esa brevedad
del despedir,
del «amor mío, 
corazoncito mío, 
hasta la eternidad»,
decir…

Pues aún tengo esta vida
que me espera mientras espero
contigo estar.
Siento haberte dejado
aquella tarde de viernes
en soledad.

Reconstruyo lo que fue,
lo que pudo ser.
Reconstruyo: irme y decirte
«ya vuelvo, ya vuelvo…»
y volver y verte,
y verte sin verme.
Haberme ido,
haberte ido,
para nunca más tú estar.

Sé que me perdonas
porque siempre estuve.
Sé que me llevas
porque yo te llevo.
Sé que no te vas.

Pero me duele la vida,
me duele el vivir.
Me duele la vida
sin contigo vivir.
Me duele en el dolor
que es ahora la vida.
Me duele en el dolor
que es hoy la vida.
Me duele el existir.

Y camino,
camino hacia la vida,
y camino hacia el vivir,
mientras espero,
cuánto espero,
corazoncito mío,
contigo,
allá siempre contigo,
por siempre vivir.

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