28 de febrero de 2026

siempre vacíos

Qué vacío está el mundo
qué vacío...

Las calles sucitan
un augurio de final
de silencio infinito
de malestar

¡Qué vacío está este mundo!
Qué vacío estoy yo
que voy sin ir
con los astros sin saber
con el tiempo sin querer
con la duda
sin el querer

Qué vacío está el olvido
y la memoria
que nada guarda
sino su delirio
su camino al aullido
al último latido
donde pesa la ausencia
y sólo existe el nunca estar

Qué vacíos caminan los caminos
que van sin sentido
que se hacen sin destino
llenos de nada
de todo, de mí siempre,
siempre vacíos

19 de febrero de 2026

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Los poemas del 4 de julio 2025 al 19 de febrero de 2026 hablan sobre los últimos meses de quien fue mi pareja por 16 años, el amor de mi vida, en su lucha final contra un enfermedad que por 13 de esos 16 años fue invadiendo su cuerpo, y así mismo haciendo más fuerte su espíritu. 
El amor nos sublimó y nos unió para siempre entre el hábito de disfrutar el estar juntos, de cuidarnos, de luchar, hasta que su cuerpo un día de Noviembre se apagó. Su memoria vive en mí y somos ahora y para siempre uno solo. 

17 de febrero de 2026

Haberte dejado

Siento haberte dejado
en el último momento
de tu compañía.
Siento haberme ido
justo cuando te fuiste,
en el último instante
de tu compañía.
Siento no haber estado
aquel momento
en que no ibas a estar más.

Pude haberte visto partir
e irme contigo,
pero no pude.
Pude haberte acompañado
pero no pude ir.
Pude haberme ido contigo,
pero no pude ir.
No puedo allá aún vivir.
Pude haberme ido contigo,
al menos a esa brevedad
del despedir,
del «amor mío, 
corazoncito mío, 
hasta la eternidad»,
decir…

Pues aún tengo esta vida
que me espera mientras espero
contigo estar.
Siento haberte dejado
aquella tarde de viernes
en soledad.

Reconstruyo lo que fue,
lo que pudo ser.
Reconstruyo: irme y decirte
«ya vuelvo, ya vuelvo…»
y volver y verte,
y verte sin verme.
Haberme ido,
haberte ido,
para nunca más tú estar.

Sé que me perdonas
porque siempre estuve.
Sé que me llevas
porque yo te llevo.
Sé que no te vas.

Pero me duele la vida,
me duele el vivir.
Me duele la vida
sin contigo vivir.
Me duele en el dolor
que es ahora la vida.
Me duele en el dolor
que es hoy la vida.
Me duele el existir.

Y camino,
camino hacia la vida,
y camino hacia el vivir,
mientras espero,
cuánto espero,
corazoncito mío,
contigo,
allá siempre contigo,
por siempre vivir.

12 de febrero de 2026

Feliz destino

Hay otro día
contigo siempre un día
infinito

Hay otra noche
contigo todas las noches
universales

El cielo nos habla
desde ambos lados
tú que allá reposas
yo que acá duermo

Allá-acá en el límite
tres límites
nos encontramos
para nunca irnos

Ayer hubo inmediato dolor
hoy duele sólo la memoria tangible
y sonríe la memoria universal
de todos los recuerdos
de todos los futuros

No hay días
sólo tiempo
flotando
con-entre nosotros
sólo espacio
siendo tiempo
siendo paz
siempre equilibrio
feliz destino
sin destino

11 de febrero de 2026

Nada respira

El cuerpo pesa como las grandes rocas
El corazón pesa como las mareas
de las tormentas
como la caída de las espadas.
Todo parece. Nunca es.
Ya nada es.
¿Qué es esto de ir cuando ya todo se ha ido?
¿Qué esto de sentir cuando nada palpita
sino la memoria de haber sido
el recuerdo de haber vivido
el paraíso de haber estado?
Pesan los días en la búsqueda de sus noches.
Pasan los días pesados por sus días.
Nada habla, todo es ruido o silencio.
Nada avanza.
Nada respira.

10 de febrero de 2026

Leer

Leer el silencio
los espacios vacíos
la noche eterna
el calor

Leer la memoria
el olvido
las miradas
el dolor

Leer las lágrimas
los suspiros
el cansancio
el amor

Leer mi cuerpo
que aún respira
leerme en ausencia
leerme en presencia
leerme hoy

1 de febrero de 2026

Cumpleaños Cuarenta y tres

Cuarenta y tres
y no estás esta vez,
no eres cuerpo ni voz,
no eres abrazo y café,
no estamos hoy los dos,
no estás este mes.

Hoy son cuarenta y tres
y no estás esta vez.
El alma me duele
como me duele el dolor,
y nada hay que consuele
el abismo que es el amor.

Hoy son tres
y no sé qué vendrá después:
hacer mi vida sin tu vida,
sentirme sin retorno, sin salida,
saberme esta vez
sin letras, sin voz...
Hoy no estamos hoy los dos.

Cuarenta y tres
y no estás esta vez,
pero siento que te siento,
pero siento que no te olvido.
Te leo en el viento
y te escucho en los sonidos
del inmenso universo,
aquí en mi espíritu inmerso.

Te oigo en los sonidos
de mis palabras que te llaman,
de mis suspiros que te hablan.
Te oigo en los murmullos,
ajenos, míos, tuyos...

Hoy cuarenta y tres
y no estás esta vez,
y estás en cada instante,
infinito, eterno, brillante.
Y estás esta vez,
porque te vivo en espera,
porque te vivo yo perdido,
porque eres la calma entera,
porque te vivo contenido
en esto que tuvimos,
en esto que descubrimos.

En estas aguas, brisas, mareas
que son la vida y la no-vida,
que sólo son una puerta
de entrada y salida
visible intangible entreabierta,
allá en donde tú estás,
allá en donde no hay más
sino el descanso, la paz.

En donde juntos seremos,
hoy que ya nos somos,
hoy que somos lo que somos:
el horizonte, todos los cielos,
el cosmos.

Hoy cuarenta y tres
y estás siempre,
y te veo siempre,
y siempre me ves.
Estás conmigo
cada instante,
en mis sueños vigilante,
también este día que te extraño,
este día de cumpleaños,
también esta vez.