Cuando llueve, lo que llueve.


Me ato la boca con los ojos. Mientras te lloro.
Me sumerjo entre aceites y ácidos. Mientras te olvido.

Te has ido con el vapor del silencio.
Y yo me quedo: en el silencio de un último suspiro.

2 comentarios:

Filosofando al vacío dijo...

Paradojas de la existencia: una existencia que se conserva en la tragedia. No sé hasta qué punto sea preferible eso a que nada sea.

saludos,
Alejandro.

Mista Vilteka dijo...

Si elijo la no existencia, ¿existo en primera instancia?