Lo que dura endura

¿Por qué dura tanto la vida?
Si todo perece, que se vaya ya.
Si todo se acaba, que se hunda ya.
Es conocida la final salida.
Prevista está la final partida.
¿Cuándo se ahogará?
¿Cuándo llegará?
Que llegue ya.
A este cuerpo y los que olvido.
Al hecho de haberme conocido.
Borrarme de la ecuación universal.
Ser un soplido que se va.
Ser el cuerpo a rastras
de la tormeta colosal.
Aguarda un silencio infinito.
Un oscurísimo eterno.
(Lo que no soy sí es eterno)
Pero lloro todo infinito...
¿Cuándo llegará?
Que llegue pronto. Hoy.
Que llegue ya.



Pantallantes


Esperan aguardan algunas

Nos esperan sí las sombras.
Nos aguardan sí las tormentas.
Las calles frías.
Las paredes húmedas.
Algunas
noches sin sueño.
Algunas
mañanas sin auxilio.
La vela que se apaga.
El agua que no corre.
El hambre, quizás.
La sed, quizás.
La oscuridad que ya es.
Me esperas tú.
Y yo aguardo por ti.



Tiempos

años 14.000.000.000
          3.800.000.000
                 4.000.000
                    250.000
                      10.000
                                              1.000
                                                 522
                                                 194
                                                   45
                                                   31 Yo
                                                     4

Rama

Sienta bien el agua fría.
Llega apenas la cachetada.
Puñal que nadie espera.
Disparo que nadie llama.

Parece hora de la brujería.
Parece la fortuna atada.
Es la hora de la balacera.
La era-eterna del drama.

Jodidos, en eterna cacería.
Recibiendo golpe y patada.
Ahogados  en la pecera.
Perdidos en el crucigrama

Aveces, claro, hay alegrías.
Y lo malo resulta tontada.
Lo vemos cual zoncera.
Avivando así nuestra llama.

Pues si falla la puntería.
O se emborracha el hada.
A poner mecha en cera.
O reiniciar el programa.

Mientras tanto, la pijama
Mientras tanto, buscar cama.
(Previo: encender la rama)

Laralá

Mirando lo oscuro,
la noche que se agota,
el domingo que se va.
El lunes es duro,
la cuenta está rota
y el dinero que no da.
Hay que pasar el apuro,
hay que pagar la cuota,
debe ser hoy mismo, ya.
El mundo es inseguro.
Parece no haber futuro
y nos vamos gota a gota,
sin son, fuera de la nota
¡La vida: eterno muro!
El cuerpo: eterno impuro
Somos siempre ni fu ni fa.
¡Qué va!


Lo que llegará

La noche que le llega al amanecer.
La caída que le llega al agua.
Ir con el ritmo del asunto, dicen.
Vibrar con vibración fundamental, dicen.
Yo digo.
Entender que la palpitación primera
es la última.
Que el primer baile es una condena.
Que el primer latido carga su final.
Las sonrisas finalmente se apagan.
Las alegrías todas se desvanecen.
La nada llega a ese ser
al que la nada debe su nombre.
La noche que le llega al atardecer.
Las sombras que al último fin alumbran.
No hay ojo que no se cierre,
no hay boca que no quede en sed infinita.
Sin el suspiro de no ser.
Lo que sea que nos espera
al menos nos espera.
Pues lo que ya es
nos retira, nos empuja y nos asfixia.
Lo que sea que nos espera,
de hecho, no da espera.
Se comen los días
las comedias de cada día.

El lugar natural de la trucha.

Mi determinación es sobrenatural.
Las armas que haya a lugar,
cualquiera que sea la lucha.
Mi paciencia es la de un mural.

Sé que la batalla nos llega en plural
y que  nunca nadie se ha de fugar.
Sé que ese humano que me escucha
sabe que la vida no es coyuntural.

La desesperanza, claro, es mucha
y parece que ni de niños es ya jugar.
El amanecer es un lamento gutural
pues sabemos que la herida es cucha.

Eso creo saber.
Eso es lo que ha de haber.
Y todo lo que ha de caber.
¡Joder!
¡Poder!

Mi camino es este preciso lugar.
Mi camino no se me va a arrugar.
¡Cada vida es infinita y escultural!
¡Cada vida es mística y sobrenatural!







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