Salir fuera del afuera.

¿Si ve esa puerta? ¿Esa? Sí, esa. La que está abierta y en la que me encuentro adentro. Esa no quiere decir que se puede entrar. Quiere decir que lo que está adentro puede salir.

De sí.

En la otra arena en donde bailan, en donde la música empuja las formas y se agitan las musculuturas. El cigarrillo prende su curso. Licores que vienen con la sed de contacto. Y yo, en la arena cubierta de la soledad. Sitio propicio para la búsqueda de quien primero se ha perdido. Una cerveza se empuña y se empeña por esta noche.

M-Te escucho.

Se calla la lluvia cuando cae. Calla su golpe. En el sonido de la noche, suenan tambores perdidos. Suenan duchas y gotas. Suenan también goteras. Allá donde los tubos rechinan y el vapor sopla silbidos a las cucarachas. En los rincones perdidos en donde no aparecen las cosas menos comunes.
Suenan las yemas de mis dedos. Me escucho respirando. Todo suena cuando las nubes soplan vientos y barcas.

Pagar.

Puede caer dentro, in.
Puede caer incluso afuera, out.
Puede dejar de caer, off.
Puede regresar una vez entregado, back.
Puede subir, up.
Puede bajar, down.
¿Podrá posarse?, at.

Sí, es posible.

Si sólo hubiese una posibilidad nunca hablaríamos de posibilidades. Ni siquiera las tendríamos como concepto. A menos, claro, que exista un concepto único.

Que, de hecho, es precisamente de lo que hablamos: una única posibilidad.

La otra posibilidad.

¿Pueda que pueda? ¿Eso quieres decir dejar de estar en donde está aquello otro pero también en dónde está la medida elegida de todas las cosas? ¿Estar juntas en donde no pueden estar juntas? Siempre están juntas. No pueden poder no poder que puedan. Aquello no es posible.

En-primera con la sorpresa.

Tanto acumulamos todas las posibilidades diferentes a aquella que es una-sorpresa, que finalmente eliminamos las razones por las cuales son, de hecho, una-sorpresa en primera instancia.

Porque de-allá no es de acá.

Finalmente llego a este cúmulo de percepciones y de vientos fuertes y aguas recias. En donde la sonrisa acompaña aveces la desdicha de tantos. La comida casi canta, casi la escucho cantar. La música, el ritmo, la danza. Las sombras que aún persisten en mi memoria son parte de este presente que ya mismo es mi memoria. De nuevo. Acá he dejado lo que de allá no pude traerme. Acá, simplemente acá. Es lo que es. Allá. Allá. Pero acá está no sólo mi casa sino la gente que vive en ella. Que me ha visto cosumir años. Consumir tristezas prematuras y postmaturas. Consumir sonrisas en la mesa de cuatro. En las dos sillas y el sofá para dos. El equipo.

En una noche como esta, en la mañana como la de hoy, en esta tarde faltaste siempre tú. Falta tu sonrisa, tu palabra, el cauce de tus sueños, la comida que cocinas. Mientras te sientas. Cuando me sonríes.

Qué felices son las llamadas cuando son atendidas...

A tu lado.

Del otro lado es del mismo lado.
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