Así pues, me explicaron que después de los 40 años se pierden algunos centímetros. Pero que se gana dizque sabiduría y experiencia. Eventualmente dinero, claro. #ElAcabose
Y entonces a la señora, ya de unos setenta y tantos años, local de toda la vida de Santa Marta, ciudad costera del caribe colombiano, y quien nos atendía a la mesa en el restaurante casero de un barrio residencial, le pregunté a viva voz como para que me escucharan '¿dígame, mi doña, cuál es ese plato que usted quiere comer en su casa luego de una larga jornada? Quiero ese que me diga' Ella pensó varias veces. En la espera de la respuesta supuse un gran plato exótico del mar con frutos para todos los males. Entonces dijo: una pechuga de pollo asada.
Como ya tocaba cumplir, con todo y el orgullo herido, me la comí.
Estaba rica.
#YoBienBobo
Hoy en día muchos hombres jóvenes se tratan, el uno al otro, mediante la palabra 'papi', lo cual hace unos pocos años era impensable. Y está muy bien que ahora sea pensable. No tiene -de fondo- importancia ninguna. En especial considerando que por allá en los 60s, en algunas regiones en Colombia, se le decía 'palomo' al hombre mujeriego. Calcule no más salir ahora a decir algo semejante. Ahora bien, así como van las cosas y los casos (y los cesos con S), en otros mismos pocos años, ¿qué será lo que será para el actual 'papi' y el viejo 'palomo'?