La lengua callada.

The most important thing about learning a new language is to realize that the only one that matters is your own. Your own voice. Todos los errores están permitidos.

Yo y tres sólos.

Sólo hay un modo para que mi Ser sea global:

La pertenencia y conciencia del espacio que ocupo. Del pedazo que soy.
Entender que pertenezco inexorablemente y que siempre me comunico.

Que sólo existe un posible lenguaje: el mío. El primero y único.
Que apenas hay una palabra y es la de mi conciencia
hacia esta existencia que es la Existencia toda.

Que es todo lo que soy.

No necesito otro idioma. No requiero moverme. Es incluso innecesario escribir. O hablar.

El espejismo siempre empieza cuando doy rienda al íntimo deseo de saciar mi curiosidad por las laderas que desconozo.

Pues ya las conocí. Ya estuve ahí. Ahí estoy. Sólo que no las busco en el último y fundamental recoveco de mis afanes y que llega y llegará con el último suspiro: en mí mismo.

Thy. (Pensando en ti)

I am so busy,
decía un día Debussy.
¿Busy con qué?, asked Leonardo.
¿Tienes con tu música algún retardo?
Porque yo ya tengo uno con la bici.
What can I say, Leo. En-busy-ado ando con el vicio.
Con este vicio que me saca de quicio
and got me all day dizzy.

No todo mareo es propicio,
sentenció Leo. Not all my fears got my tizzy.

Es verdad, atinó a decir Debussy.
Si tan sólo...y-si...

Leo, hasta el final de la marea. Do you see?
Yes, I see.
Well, let the deepest sea be. Let it be me.
Be and see! See the sea!

Sí, es verdad. Now I see!
A montar de nuevo las ruedas y sostener el timón y empujar los vientos.
A alinear las líneas y ensillar los asientos.
Until we both can get the sea. Para ser y ver. To Be-See!

De una costa...

¿Por qué tan lejos?
¿Por qué allá y no aquí?
¿Por qué no a mi lado?

Incluso empujarte en el sueño. ¡Incluso silenciarte en el sueño!
Eso extraño.
Tú forma en el universo.
Tus mejores risas.
La silla de enfrente.
La cama de al lado.
El café de las nueve.
El pinto que se desdibuja en los desayunos sin ti.
Tu atardecer a las seis.
El olor de la música y su vaivén.
El sofá sin tu queja.
Que estés...

De las arenas y la huella.

Amanece, pronto. Sale. Se esconde.
Se esconde. Sale. Anochece, pronto.

Era el chontaduro. Eran todas las frutas, el agua dulce y el verde (el dulce verde) y aquél azul...

Era el aire que se estrellaba en las tormentas. Las noches y los caminos, los silencios, las palabras. Eran todos pero...era ninguno.

Era sólo uno:

era La Guanábana.

Era, de las noches, el requerimiento de ni siquiera una sola sábana.

Eso era.

Es ahora de esa existencia, de cuerpo -se me dijo- ninguno, un largo e inexorable ayuno.

Following: Next.

Analizar la herramienta de los que analizan con ella.
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