G



La soledad que se avecina será de más de cien años.
Su cuerpo, que se deshace, se rehace impreso.
No importa la entropía.
Queda el olvido en la infinita memoria.
Ese universo allá de chocolate volador.
Entre puertas e iglesias. Guerras y cartas.
Y yo, y yo...
Yo he de pagar de algún modo.
Que todo debo.
Nada tengo, y no me soy.
Empezó así, un día de niño.
Con un ahogado entre medusas, con un hombre corpulento.
Un hermoso.
Siguió inagotable: inabarcable.
Medicina ininteligible de infancia, remedios bellos de silencio.
Remedia, remanga, La Bella.
He de flotar, quizás, entre sábanas colgadas.
Despejando el tiempo atascado con la luz de mañana.
Ya veremos.
Esas letras tuyas ya veremos.
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