Mientras camino.


Me inquieta caminarte si tú me corres. Me inquieta ver más allá de la ventana en donde todo es áspero y se nublan todos los ayeres. Aveces, pareciera, que esas bocas me hablan mordiéndose los labios, aprisionando los dientes. Parecieran esos ojos que hace tanto no veo y que ayer he visto, querer exprimirse y gritar.

Yo quisiera gritar para que me grites. Y te hablo sin saber quién eres pero teniendo la imagen clara de lo que serás cuando llegues. No te sé aún pero te sabré cuando me digas lo que ya quiero escuchar, cuando te escuche lo que desde ya oigo. Cuando te vea así. Así como te veo. Sin verte, sin tocarte, sin sentirte, sin siquiera extrañarte. Aunque te extraño.

¿Corres? Me pregunto. Te pregunto. No sé si juegas a desempolvar mis recovecos. No sé si este juego tiene un nombre conocido. No sé si saldré perdiendo.

Me veo rasguñando suspiros ajenos.

¿Eres realmente un ser ajeno?

Me camino mientras te camino. ¿Tú me caminas y yo te creo corriéndome?

Pronto dejaré las vistas eternas y los paseos. Pronto dejaré atrás -y en pedazos- la hojarasca. Pronto me perderé si caminándome te creo correr. Aun si no has dado el primer paso. Aun si esperas que yo dé el primer paso.

Aun si no hay paso para dar.
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