Tal.

Vamos cuando vemos que ir podemos pues sumamos fúnebres ramos mientras aquí estamos antes de partir e ir y morir.

Como bien dijo Darío, proverbial canto de río, que no hay más que frescos racimos y que así como nos vamos, ya nos fuimos. Un día sin memoria, sin voz, sin gloria.

Un día sin i, uno sin ahora.
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