17 de agosto de 2018

lakjf7654

En la siembra de las manos 
queda tierra en la garganta.
Quien sumerge sus ojos, 
marchita su sonrisa.
La sed que nunca acaba,
el hambre que sólo es aliento.
Vapor que deshace.
Arena que se diluye.
En ese filo somos.
En esa sangre estamos.

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