¿Y quién es el extraño que resulta ser mi amigo? Te pregunté.
Eres tú. Me dijiste.
Pero yo soy mi enemigo. Aclaré.
Y él también te es extraño. Aclaraste.
Y resulta ser un extraño amigo. Terminaste.
Y me fui con los dos extraños.
Y nos fuimos tres.
Siempre fuimos dos.
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