El cansancio me asedia.
El sopor,
el tedio.
El polvo
se amontona en las esquinas,
en las cortinas.
El telón
cae
irremediablemente.
La audiencia duerme
y otros llaman callados
como si los quisieran más cerca.
Silencios.
Y es apenas
mediodía.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario
Luego de tomarme un tinto, de ir al baño y volver, de sacar la basura, de peinar al gato -¿se peinan los gatos?-, arreglar la gotera, de llamar a cobrar, quitarle los pelos a la alfombra y comprar debajo del puente lo que encima de él huele y que tiene nombre y apodo y hasta castigo, yo diría que...