25 de enero de 2025

y de quietud

Un cuerpo que no responde,
que calla y duele;
un cuerpo ajeno
que grita en las noches
cuando duerme el tiempo
y la soledad lo es todo,
cuando nadie está sino yo
y este peso que nada calla,
el filo que siempre corta,
la herida que siempre sangra.
Una noche de agua en tormenta,
silenciosa y que acecha;
una espera que no se acaba
y que la luz sólo ahoga
en cansancio y sequedad
de lágrimas del pasado inmediato,
del cansancio que se hunde
entre los latidos de no saber
qué va a pasar.
Me voy oscuro y vivo,
muerto y vivo,
atrapado en este murmullo
que sólo escucho yo.
Tempestad de carne,
caída de memoria
abismo de memoria 
y de quietud.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario

Luego de tomarme un tinto, de ir al baño y volver, de sacar la basura, de peinar al gato -¿se peinan los gatos?-, arreglar la gotera, de llamar a cobrar, quitarle los pelos a la alfombra y comprar debajo del puente lo que encima de él huele y que tiene nombre y apodo y hasta castigo, yo diría que...