Se hacen eternos lagos eternos tiempos eternos
En mi cuerpo infinito de camino infinito de sueño infinito
Me ahogo y sobrevivo
Me hundo y floto
como el barro que emerge sereno
como la raíz que elige lo profundo
Oscuro profundo
Silencio profundo
Sin la piel que me habita
O la memoria que me acaba
Hay una hora que es siempre hora y ahora
Violín y cuerda y montaña y palabra
La voz ausente que ya me habla
O que ya me calla
La saliva seca, los ojos secos, la vida seca
Se hacen sombras y mareas y días y sombras y cielos y sombras
En mi destino vacío de mi corazón vacío vacío de mi miedo vacío
El vacío que somos anhela ser llenado, muchas veces no sabe ni el cómo ni el por qué. Mucho menos el con qué.
ResponderBorrarSaludos,
J.