Un cemento frío
La noche
con su filo de araña
Las huellas
de la ausencia
y el murmullo
de lo no existente
Eran las calles
los charcos
Era el silencio
que callado iba
sin el cantar
de su sonido
sin la oscuridad
de su sombra
sin la manía
de ver irse yendo
y yendo sin irse
Nunca quedarse
Nunca irse
Un olvido
del recuerdo
de alguna vez
haber algo sido
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