Cállate, que te calles. Que ahogues los nudos de tus palabras. Que apagues el peso de tus labios. Que quemes cada gota de saliva. ¡Extingue lo tangible del mármol!.Cuece los tallos de eso que fuiste, porque no fuiste. O sólo eso que no quisiste. Rasguña las carnes, destruye las cenizas, apágate. Que te apagues. Cállate, y no te calles. Cede la cera del tiempo vacío, de las rocas vacías de alma, como tú. ¿Quién he sido yo sino el artífice de eso que no fuiste? Que es todo lo que eres. No eres. Eres no-ser. Y yo, entre tus mareas de no existencia, sosteniendo el peso de las montañas, cargando a quien carga, que soy yo, una nada. O la Nada.
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