1 de octubre de 2018
falkf7480
Hoy que me quedan las mesas y la madera y el viento afuera que empuja las aguas y el ladrillo viejo. Esta tarde en que pesa el calor y el vidrio de las ventanas. Hay unos libros que nadie ha leído, hay un capítulo final sin final. Primeras páginas abusadas hasta la rotura. Todos en fila, vendiendo sus entrañas a ojos entrenados o a pupilas que nada saben. A mentes que navegan entre el quehacer del antes, entre el hacer del después. Hoy que las gafas dejé, que la pantalla titila y me toca; como si me tocara, me toca; que me llama llamándome; que me vibra y acosa y presiona y llama y vuelve y llama y me toca y titila. Y aunque no estoy, estoy. Contesto y cierro los ladrillos y las aguas y el calor y ¡el vidrio! Deshecho la madera y sus mesas y contesto. Me ubico a mí mismo atrapado en el mapa y los satélites que nunca me dejan, que nunca me hablan, que siempre están.
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