28 de mayo de 2018

p

Sólo tú decides entre los vapores de la duda y más allá del calor de tu murmullo. Esas noches de ceguera y agua. Cuando tu boca comía la sopa del castigo. En la esquina de de las lágrimas, detrás del armazón de tu espalda. Te reflejaba como la luna.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario

Luego de tomarme un tinto, de ir al baño y volver, de sacar la basura, de peinar al gato -¿se peinan los gatos?-, arreglar la gotera, de llamar a cobrar, quitarle los pelos a la alfombra y comprar debajo del puente lo que encima de él huele y que tiene nombre y apodo y hasta castigo, yo diría que...