Quiero pensar que sí se aprende. Con algunos fracasos, otras alegrías, ciertas tristezas y maravillosas emociones... te das cuenta, yo también estoy aprendiendo. A pesar de que soy mayor que tú, con siete años más, continuo asimilando... este es mi mes.
Yo estoy seguro que aprendemos, pero no nos damos cuenta hasta que necesitamos utilizar esos conocimientos en algo especial. Del tiempo que pasa y transcurre, inevitable e imparable.
Esilleviana, bueno, no sé si se aprende pero sí se dispone de más herramientas para tomar una decisión. Quizás aprendemos a darles un uso y a inventarnos un uso para ellas.
Etienne, entonces parece que no podemos no aprender en tal caso. Y sí, es de las pocas cosas en las que cuesta mucho más desarmarlas que armarlas.
Luego de tomarme un tinto, de ir al baño y volver, de sacar la basura, de peinar al gato -¿se peinan los gatos?-, arreglar la gotera, de llamar a cobrar, quitarle los pelos a la alfombra y comprar debajo del puente lo que encima de él huele y que tiene nombre y apodo y hasta castigo, yo diría que...
Quiero pensar que sí se aprende. Con algunos fracasos, otras alegrías, ciertas tristezas y maravillosas emociones... te das cuenta, yo también estoy aprendiendo. A pesar de que soy mayor que tú, con siete años más, continuo asimilando... este es mi mes.
ResponderBorrargracias por pasarte dejar tus palabras.
saludos.
Yo estoy seguro que aprendemos, pero no nos damos cuenta hasta que necesitamos utilizar esos conocimientos en algo especial.
ResponderBorrarDel tiempo que pasa y transcurre, inevitable e imparable.
Esilleviana, bueno, no sé si se aprende pero sí se dispone de más herramientas para tomar una decisión. Quizás aprendemos a darles un uso y a inventarnos un uso para ellas.
ResponderBorrarEtienne, entonces parece que no podemos no aprender en tal caso. Y sí, es de las pocas cosas en las que cuesta mucho más desarmarlas que armarlas.