30 de enero de 2011

Al acecho de un sorbete popocho.

Y ya llega el Ocho pues se fue el Siete.
Miedo me empieza a dar cuando se me borra el casete.
Y se me mezclan recuerdos de coloretes.
¡Me he levantado con ganas hoy de un filete!

Eso sí, sé que el motivo es, de hecho,
y hay que meterle pecho
pero sobretodo sacarle provecho,
el Martes que viene y llega con todo el peso de un ocho
que pudo celebrarse calmadamente en un Domingo de sancocho.
Fue sin embargo, baile, licor y clarinete.
Y unos resultaron de otros ser sus juguetes.
Y otros se hicieron muy amigos del retrete.
Las nostalgias, sin duda, me hacen algo viejo y chocho.
Sobretodo ahora que el más mínimo trasnocho
me deja cual pisoteado bizcocho.

No he quedado, claro está, insatisfecho
pero sí he quedado, oh vejez, desecho.
Así pues me he ido a mi cuarto derecho
y he pasado el día entero metido en mi lecho.
¡Cuánta falta me haces! Prefiero estar contigo estrecho
que celebrar sin ti. Ay dolor, ay despecho.
Hay tanto espacio ahora entre-nos, tanto trecho...

2 comentarios:

  1. Celebrando tu treinta y ocho cumpleaños?? jaja.

    Oye, te aseguro que me resultaría complicado encontrar tantas palabras con la misma terminación -ocho y no te preocupes... ya está hecho/-echo...

    me pareció muy original, de veras.

    un saludo.

    ResponderBorrar
  2. Hola, me río y con ganas.

    El prefijo de mi onomástico empieza con dos. No dos números sino con el número dos.

    Muchas gracias por tus comentarios.

    Saludos.

    F.

    ResponderBorrar

Luego de tomarme un tinto, de ir al baño y volver, de sacar la basura, de peinar al gato -¿se peinan los gatos?-, arreglar la gotera, de llamar a cobrar, quitarle los pelos a la alfombra y comprar debajo del puente lo que encima de él huele y que tiene nombre y apodo y hasta castigo, yo diría que...