13 de diciembre de 2009

De este domingo y su ocaso.


Mejor hago caso por si acaso. ¿Será que me caso?
Que no me gusta, que me aterra ese laso.
Pero me hago viejo y solitario a este paso.

Ah qué pena fue olvidarte. Qué error tan craso.
Me leo y el camino en que te puse, miro. Y me repaso.

Ya ha llovido lo que hubo de llover. Mi vida: es un fracaso.
Tanto es mi miedo, que muerte le doy a este pobre y lleno vaso.

2 comentarios:

  1. Nunca es tarde mientras haya tiempo… aunque también a veces no importa si se está ante la eternidad para saber que ya nada se puede hacer. A veces es cuestión de perspectivas, a veces de vida.

    saludos,
    Alejandro

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  2. Se dice que no hay peor diligencia que la que se hace y me digo lo mismo que se dice pero no me lo creo.

    Saludos.

    Y gracias por pasar!

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Luego de tomarme un tinto, de ir al baño y volver, de sacar la basura, de peinar al gato -¿se peinan los gatos?-, arreglar la gotera, de llamar a cobrar, quitarle los pelos a la alfombra y comprar debajo del puente lo que encima de él huele y que tiene nombre y apodo y hasta castigo, yo diría que...