Luego de tomarme un tinto, de ir al baño y volver, de sacar la basura, de peinar al gato -¿se peinan los gatos?-, arreglar la gotera, de llamar a cobrar, quitarle los pelos a la alfombra y comprar debajo del puente lo que encima de él huele y que tiene nombre y apodo y hasta castigo, yo diría que...
Paradojas de la existencia: una existencia que se conserva en la tragedia. No sé hasta qué punto sea preferible eso a que nada sea.
ResponderBorrarsaludos,
Alejandro.
Si elijo la no existencia, ¿existo en primera instancia?
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