22 de noviembre de 2009

Cuando llueve, lo que llueve.


Me ato la boca con los ojos. Mientras te lloro.
Me sumerjo entre aceites y ácidos. Mientras te olvido.

Te has ido con el vapor del silencio.
Y yo me quedo: en el silencio de un último suspiro.

2 comentarios:

  1. Paradojas de la existencia: una existencia que se conserva en la tragedia. No sé hasta qué punto sea preferible eso a que nada sea.

    saludos,
    Alejandro.

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  2. Si elijo la no existencia, ¿existo en primera instancia?

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Luego de tomarme un tinto, de ir al baño y volver, de sacar la basura, de peinar al gato -¿se peinan los gatos?-, arreglar la gotera, de llamar a cobrar, quitarle los pelos a la alfombra y comprar debajo del puente lo que encima de él huele y que tiene nombre y apodo y hasta castigo, yo diría que...