Me inquieta eso de vivir cada día como si fuera el último. Yo me imagino eso y me veo angustiado intentando hacer todo lo que en un día jamás podría llegar a hacer. Si viviera así: se me haría plenamente conciente la infelicidad que en el bolsillo llevo debido a la zozobra de saber que no hubo más tiempo. Que se acabó. Que como es, es. Y que, como dijo Andrés hablando de lo que decían los ahora más mayores, el que se quedó, se quedó.
Y lo que se quedó, se quedó.
Me pido: no.
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