Y claro, la razón tiene cuerpo, nombre y apellido. Lejano como el sol cuando madruga, lejano como el sol donde madruga. Allá. Pero tan acá. Tan cerca.
El viento cuando sopla entre las aguas, ¿cómo suena?
Como empiezas a llamarte. Como te llamo.
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Luego de tomarme un tinto, de ir al baño y volver, de sacar la basura, de peinar al gato -¿se peinan los gatos?-, arreglar la gotera, de llamar a cobrar, quitarle los pelos a la alfombra y comprar debajo del puente lo que encima de él huele y que tiene nombre y apodo y hasta castigo, yo diría que...