Pero así como no pudo ser, hoy maravillosamente sí es, justo ahora, mientras las letras se me riegan. Ya.
Coordino, cuadro, soy parte, me siento adentro, ahí, justo donde debía estoy, ya mismo, aquí mismo.
En este cuadrado mágico.
En este cíclico cuadrado hecho infinito.
Y es este sonido que me mantiene atado: a ese bamboleo, a esa cadencia, a ese fondo, a esa singularidad.
Estas palabras que, mientras esto escribo, estoy oyendo.
Dos sonidos agudos. Un golpe. Una voz grave. Y aquel brillo.
Corren de a ocho. Como por relevos olímpicos.
Azul o verde pienso aquí. La sinestecia de este mundo o de aquél.
Un amarillo, algo brillante.
Oscuro. Humo.
Blanco y negro.
!Ah el bajo¡
La nota.
Ya.
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