Luego de tomarme un tinto, de ir al baño y volver, de sacar la basura, de peinar al gato -¿se peinan los gatos?-, arreglar la gotera, de llamar a cobrar, quitarle los pelos a la alfombra y comprar debajo del puente lo que encima de él huele y que tiene nombre y apodo y hasta castigo, yo diría que...
jajajaja, eres un pillo! Igual, contada así quedan muchos blancos en la historia que se prestan para pensar cualquier cosa!
ResponderBorrarAbrazoS!!
La primera parte de la anécdota es la que la vuelve interesante. Muy bien pensado.
ResponderBorrarSaludos,
J.