6 de diciembre de 2020
Las notas prohibidas
Desde hace unos días están utilizando el andén de la esquina como escenario para diversxs cantantes que llegan con sus micrófonos y altavoces. Tremendos talentos por ahí. Anteayer, en la tardecita, estuvo una chica que no vi porque estaba yo ocupado en las ocupaciones ocupadas de la vida, pero con la que sí me atrapé tarareando, cantando y poniéndole pasión a un tema que, luego de ya varios segundos y estribillos, resultó ser El Problema de Ricardo Arjona. No sabía ni que me la sabía. Tuve una mezcla de espanto, vergüenza, aceptación y resignación. Al final había que seguirla cantando con toda como si no hubiera mañana. En este año ya uno ni sabe. Una vez untado el dedo...
2 comentarios:
Luego de tomarme un tinto, de ir al baño y volver, de sacar la basura, de peinar al gato -¿se peinan los gatos?-, arreglar la gotera, de llamar a cobrar, quitarle los pelos a la alfombra y comprar debajo del puente lo que encima de él huele y que tiene nombre y apodo y hasta castigo, yo diría que...
No hay regreso de Arjona, espero que lo sepas.
ResponderBorrarSuerte,
J.
¿De qué hay regreso acaso? :)
ResponderBorrar¡Un abrazo!