Luego de tomarme un tinto, de ir al baño y volver, de sacar la basura, de peinar al gato -¿se peinan los gatos?-, arreglar la gotera, de llamar a cobrar, quitarle los pelos a la alfombra y comprar debajo del puente lo que encima de él huele y que tiene nombre y apodo y hasta castigo, yo diría que...
Imaginate, vivir los mejores años con un desconocido. Terror.
ResponderBorrar¡Y encerrada!
ResponderBorrarY todo el shampú que habrá gastado. Un dineral.
ResponderBorrarSaludos,
J.