29 de junio de 2020

lkng783

Estuvo la aurora, estuvo
Fue la sonrisa, fue
O la lágrima
que ya no habita
los surcos de la carne
Una rendija
al pasado que se queda
Telas que cubren los ríos
y las rocas
Susurros de cada cielo
que gobierna impávido
las casas vacías,
las casas sombra
Baldosas rojas
de un barrio triste y antiguo

2 comentarios:

  1. De todo lo que alguna vez estuvo siempre queda, con un poco de suerte, algún rastro.
    Incluso cuando preferiríamos que no fuera así.

    Saludos,

    J.

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  2. El rastro que es el rostro.
    Abrazos, José,
    MV.

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Luego de tomarme un tinto, de ir al baño y volver, de sacar la basura, de peinar al gato -¿se peinan los gatos?-, arreglar la gotera, de llamar a cobrar, quitarle los pelos a la alfombra y comprar debajo del puente lo que encima de él huele y que tiene nombre y apodo y hasta castigo, yo diría que...