Pues qué te diré Lisarda, uno podría verlo todo si se tuviese todas las herramientas. Excepto que no poseemos la fundamental: vernos a nosotros mismos.
Luego de tomarme un tinto, de ir al baño y volver, de sacar la basura, de peinar al gato -¿se peinan los gatos?-, arreglar la gotera, de llamar a cobrar, quitarle los pelos a la alfombra y comprar debajo del puente lo que encima de él huele y que tiene nombre y apodo y hasta castigo, yo diría que...
Vaya! Estás en sintonía con San Agustín en este punto.
ResponderBorrarPues qué te diré Lisarda, uno podría verlo todo si se tuviese todas las herramientas. Excepto que no poseemos la fundamental: vernos a nosotros mismos.
ResponderBorrarSaludos! :D