1 de enero de 2010

En las mañanas.


En donde me ahogo ahora. Los mares ardientes no se han secado aún en mi garganta. Creí nadar, creí sobrevivir pero la tierra parece tan lejana...

El cuerpo se niega ya. Estoy cansado de impulsarlo y me dejo flotar. Miro el cielo sin una sola estrella donde parece que flota el mundo. Y renuncio a querer acabar los ríos en las noches.

Renuncio, otra vez.

4 comentarios:

  1. tranquilo amigo, que todos los ríos acaban en el mar!

    sí, efectivamente es Dohko de libra, bien ahí!

    bienvenido al barrio

    saludos desde Argentina de un argentio ;)

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  2. Saludos desde el otro lado de Europa :D Gracias por tu comentario! Te sigo.

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  3. Brindemos al calor de un mate, un café con pan y una cerveza alemana. Entre otras. Nunca he probado el mate...

    ¡Saludos!

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Luego de tomarme un tinto, de ir al baño y volver, de sacar la basura, de peinar al gato -¿se peinan los gatos?-, arreglar la gotera, de llamar a cobrar, quitarle los pelos a la alfombra y comprar debajo del puente lo que encima de él huele y que tiene nombre y apodo y hasta castigo, yo diría que...